-
¿De verdad vas a ir con tacones? No te lo recomiendo…
-
Joder Diana. No quiero ir, ¡no quiero ir!
-
Demasiado tarde, recuerda que hicimos un trato
-
De trato nada, ¡tú me chantajeaste!
Había llegado el día más esperado para Diana y más temido
para mí. Sólo esperaba que aquel traumático momento pasase rápido y sin
incidentes. Faltaban solo un par de horas para que nos dirigiésemos al local
donde tendría lugar el concierto y mi amiga estaba que no cabía en sí de
emoción, yo, por mi parte, estaba bastante apática.
-
Ya verás cómo nos lo pasaremos bien – dijo - ¡Si
al final hasta te acabará gustando! – resoplé en respuesta.
Diana ignoró aquel último gesto mío y continúo a lo suyo
sin prestarme atención. Marya me llamó para preguntarme si aquella noche salía
pero mis posibilidades de escapar eran nulas, así que me perdería una tremenda
fiesta en el bulevar por acompañar a Diana.
El recinto del concierto era, cuanto menos, horripilante.
La gente se amontonaba a la entrada como si entrar dentro fuese la única vía de
escape al fin del mundo. Allí se había congregado gente de todas las edades,
desde jóvenes adolescentes hasta adultos ya entrados en años. Alguno de ellos
me miró de una forma que no me hizo la menor gracia, sería porque era la única
que no iba vestida de negro en aquel lugar. Diana, por su parte, estaba encantada,
en su salsa. Habló con la gente allí congregada y entabló amistad con unos
cuantos, yo me mantenía al margen de la situación, intentando que no se me
viese mucho de entre la multitud.
Estaban a punto de abrir las puertas cuando Diana, que se
había apartado de mi posición unos metros para hablar con alguien, volvió con
una sonrisa de oreja a oreja.
-
¡Buenas noticias! – exclamó.
-
¿Se ha cancelado el concierto? – pregunté con
una chispa de esperanza en mi voz.
-
¡No!¡Mira!
Diana me tendió como unos cartelitos con una cinta para
colgarlos del cuello, ambos tenían escritos nuestros nombres y ponía “Pase VIP”
en la parte de arriba.
-
Estas de coña… - dije atónita.
-
Las chicas con las que he estado hablando no se
van a poder quedar porque una de ellas se ha desmayado y ¡me han dado sus pases VIP para nosotras!
Cuando escuché esas palabras de la boca de mi amiga me
dieron ganas de echarme a llorar, no tenía suficiente con que la acompañase a
ese horrible concierto sino que, además, también tenía que conocer a los
esperpentos que tocaban.
Diana me arrastró, literalmente, hasta la entrada del
recinto y enseñó al segurata con orgullo nuestros pases de “personas
importantes”. El gorila de la entrada dudó unos instantes antes de comprobar
que, muy a mi pesar, todo estaba correcto y nos dejó acceder al interior, no
sin antes pedirnos que nos esperásemos hasta que alguien viniese a
acompañarnos.
Tras unos minutos, un chico joven, muy tatuado, y con
piercings en todos los lugares de la cara donde podía haber, se presentó a
nosotras como Dylan, uno de los miembros del staff del grupo que nos saludó afablemente. Nos guió por los pasillos del local hasta una puerta detrás de la
cual se encontraban los músicos. Creí que Diana llegaría a desmayarse de la emoción…
pero como pensar que la que acabaría desmayándose iba ser yo.
Al principio la sala estaba llena de gente, de ellos con
aquellas pinturas y ropajes negros que Diana tantas veces me había enseñado en
los pósters y revistas, noté que, tras nuestra presencia el ambiente se había
vuelto más denso y alrededor su había formado un silencio sepulcral. Miré a los
lados y observé un chico que me miraba con la boca abierta y, entonces, le vi.
-
¿India? ¿Eres tú…?
-
¿Andy?
…
-
¡Cuidado cuidado! ¡Por favor una silla! ¡Agua!
Escuché gritos y gente moverse a mí alrededor pero yo no
era consciente de nada, me sentía como si flotase en un mundo irreal, no era
consciente de lo que me pasaba, ¿realmente había visto a Andy? Era imposible,
debería haber sido una ilusión…
Me tomé el vaso de agua que alguien me tendía y comencé a
sentirme un poco mejor, aunque pude comprobar que, en realidad, no estaba
soñando, era real, ellos seguían ahí. Vi que el chico que me miraba con los ojos
como platos era Ashley, y también reconocí a Jinxx y a Jake y, como no, Andy
estaba sentado en frente de mí, observándome, como si estuviese viendo un
fantasma.
Mi amiga Diana estaba apoyada contra la pared, incapaz de
entender qué era lo que estaba pasando en aquella sala en aquel momento, pero
era una historia tan larga…. Algo que formaba parte de mi pasado y que no
esperaba, jamás, que volviese a mí.
-
Dejadnos solos, por favor… - escuché que decía
Andy – hoy no habrá concierto, necesito hablar con mi hermanastra a solas.
-
¿HERMANASTRA? – preguntó Diana alucinada.
-
Diana, déjanos solos, por favor – le rogué – prometo
que te lo explicare todo.
Los demás debieron comprender y salieron de la habitación
en un profundo silencio, dejándonos a Andy y a mí en aquel lugar ambientado
solo por nuestras respiraciones.
Mi hermanastro tomó una de mis manos y la acarició, como
si aún no se creyese que yo estaba allí con él, se la acercó a los labios y la
besó pero yo la aparté.
-
India… - dijo con algo de dolor en sus palabras
- ¿de verdad eres tú? – le miré barajando la posibilidad de soltarle un
guantazo y salir corriendo, pero estaba paralizada – creí que nunca volvería
verte…
-
Me dejaste – dije en un susurro.
-
¿Cómo?
-
¡Me dejaste! – dije levantando la voz y propinándole
un empujón mientras me levantaba de la silla - ¡te fuiste como un cobarde! ¡me
abandonaste y me quedé tirada en aquella cama de hospital agotando mis últimas
fuerzas en alguien que no se preocupaba por mí, que estaba demasiado ocupado
haciendo su vida como para cargar con una….! Ni siquiera sé lo que éramos…
-
India… - dijo Andy volviendo a acercarse a mí
con cautela – yo… - hizo una pausa, esperando a ver si yo reaccionaba – te
compré flores, volví al hospital… y ya no estabas, James me dijo que habías
muerto.
-
¡Muerto! Por favor…. ¡Es la peor excusa que he
escuchado en mi vida! ¿Se te acaba de ocurrir?
-
¡India créeme! ¿Por qué crees que papá y Cindy
se iban año sí año no de vacaciones por navidad…? ¡Ahora lo entiendo todo…!
Estaba apoyada contra la pared, con la mano cubriéndome
la boca y con la mirada perdida en algún lugar de la habitación.
-
India – volvió a decir mientras se acercaba y me
cogía la mano de nuevo - India tienes que créeme, te estoy diciendo la verdad.
Escuché una voz familiar acercarse por el pasillo y
entrar donde estábamos como un huracán.
-
¡Eh Andy! Me ha dicho Ashely que habéis
cancelado el conci... – la que faltaba.
-
¿¡CORNELIA!?
No me lo podía creer, mi mejor amiga, a la que tantas
veces había llamado cuando, tras salir del hospital, me enviaron directamente a
Los Ángeles, la que jamás respondió a mis llamadas ni me contó la verdad. Al
verme le pasó lo mismo que a Andy, se puso blanca como un fantasma y enmudeció
al instante pero, a diferencia suya, Cornelia salió corriendo.
-
¡EH TÚ! ¡VEN AQUÍ!
Salí corriendo tras ella y llegué alcanzarla a mitad de
pasillo, la cogí de los brazos y la estampé contra la pared, para sorpresa de
los presentes. Cornelia me miraba con una mirada mezcla de incredulidad y
miedo, o terror.
-
¿¡POR QUÉ LO HICISTE!? ¡EH! ¡ÉRAMOS AMIGAS
JODER!
-
India…. Por favor… yo… - dijo con la voz
temblorosa.
-
¿¡TÚ QUÉ!? ¡ME TRAICIONASTE COMO AMIGA! – eso
último lo dije con la voz quebrada, a punto de romper a llorar de rabia e
impotencia.
Alguien me cogió con suavidad de los hombros y tiró hacia
atrás para separarme de ella.
-
India, basta – dijo la voz de Andy detrás de mí
– todos estamos muy consternados por volver a verte… creíamos que estabas
muerta.
-
¡Pero ella no! ¡Ella sabía que no! ¡La llamé
Andy! ¡Muchas veces! ¡Y me colgó una y otra y otra vez!
Cornelia se había arrodillado en el lugar donde la había
empujado y se había echado a llorar con las manos cubriéndose el rostro, Ashley
se acercó a ella, solícito y la intentaba consolar. Andy, por su parte, me
llevó de nuevo a dentro de la habitación y cerró la puerta.
Ambos nos quedamos en silencio, intentando digerir todo
lo que había sucedido en aquellos pocos minutos. Jamás en mi vida creí que mi
pasado me avasallaría de tal manera que notaría mi mundo entero temblar bajo
mis pies.
Esto no era real.
No podía ser real. Ella…. Ella había muerto. Hacía cinco años, tras un ataque
de asma. Mis padres me enseñaron las cenizas y las tiramos al mar… pero
ahora entendía muchas cosas, los viajes cada navidad en años alternos, el hecho
de que no me dejasen ver su cuerpo antes de incinerarlo… pero, ¿por qué? ¿Por
qué hicieron algo así? No lograba entender.
-
Ha pasado
tanto tiempo… - logré decir tras un largo y espeso silencio.
-
Demasiado.
-
India… me
gustaría no volver a perder el contacto contigo, por favor…
-
Andy,
tengo una nueva vida… No sé si quiero volver a aquello.
-
No te
estoy pidiendo volver a eso, te estoy pidiendo solo no volver a perderte. No
sabes… no te puedes imaginar cómo han sido estos cinco años para mí… apenas he
podido dormir y las mismas imágenes se repetían en mi mente y en mis sueños.
-
Me hiciste
mucho daño… - dijo India con una mueca de dolor.
-
¡Yo no te
dejé! ¡Te engañaron! ¡Como me engañaron a mí!
-
Dame
tiempo Andy…
Me fui hasta la
mesa y anoté mi número de teléfono en una hoja de papel para tendérselo a
India.
-
Toma –
dije – guárdalo, y cuando estés preparada, llámame, me gustaría hablar contigo
y aclarar cosas, saber de ti, de tu vida…
-
De
acuerdo.
India se guardó el
papel en el bolsillo de su chaqueta y salió del cuarto sin mediar una sola
palabra más.
A la salida su
nueva amiga la esperaba con una expresión interrogante. Ninguna medió palabra,
solo las vi desaparecer por la puerta, notando el agujero de mi pecho ahondarse
una vez más.
Por fin ha llegado el momento que tanto deseaba escribir, por eso que lo haya escrito tan deprisa. Espero que os hayáis llevado una buena sorpresa, es lo que pretendía :) A partir de ahora las cosas van a cambiar y os vais a sorprender capítulo a capítulo. Un beso a tod@s!!!