viernes, 13 de febrero de 2015

CAPÍTULO 19

Aquella noche no dormí. Después de llegar a casa Diana se encargó de llamar a Marya y a Dean para contarles lo sucedido. No me hubiese gustado que mis amigos se enterasen de mi anterior vida de ese modo, pero tampoco esperaba que Andy irrumpiese en mi vida como un huracán, sin previo aviso. Los tres se mostraron dolidos tras conocer la verdad, sobretodo Marya y Diana, quienes confiaban en mí y pensaban que no les guardaba secretos.

Todos estos pensamientos se aglutinaban en mi cabeza mientras intentaba ordenarlos, sin éxito alguno. Mis dos vidas había chocado y ahora era yo la que tenía que recomponer los pedazos de cada una.

Me había clausurado en la habitación de Diana observando los numerosos posters que colgaban de sus paredes y en los que yo nunca me había fijado… hasta hoy. El rostro de mi hermanastro totalmente irreconocible inundaba el cubículo y yo nunca me había dado cuenta. Solo hubiese tenido que prestar atención, mirar atentamente, pues claro que era Andy, Andy Biersack Andy Sixx…

-          Bueno… - la voz de Diana me sobresaltó – ya estan aquí, creo que deberías salir.

Marya y Dean estaban en el salón expectantes. Sus rostros denotaban la mayor de las sorpresas mezclada con la curiosidad de saber más sobre “Amanda”. Mis ojos tardaron unos minutos en acostumbrarse a la luz. Me senté en uno de los sofás sin mediar palabras mientras sus ojos se clavaban en mí como cuchillos. Tras un largo silencio Marya habló.

-          ¿Y bien? – dijo – Creo que tienes algo que contarnos.

Les expliqué todo lo sucedido en mi vida. Desde la convivencia con mi hermanastro hasta aquel fatídico día en el que, al parecer, mis padres le dijeron a Andy que yo había muerto y a mi que él había decidido irse a estudiar lejos porque no podía soportar más la presión a la que estaba sometido.

Cuando acabé los tres me miraban con expresión incrédula y alucinada. Jamás hubiese pensando que mi pasado me arrollase como un huracán, y Cornelia… lo de Cornelia fue lo peor, mi mejor amiga me había dejado de lado y había permitido que me tragase aquella farsa que habían ideado mis padres.

Aún sintiéndose decepcionados mis amigos no me dejaron de lado aquella noche, aunque ellos no tardaron en conciliar el sueño yo no pude pegar ojo. Manoseaba sin parar el papel con el número de Andy y dudaba en si llamarle o no, total, un café y un par de explicaciones no harían daño a nadie, pero me conocía, y sabía que lo nuestro no acabó aquella noche, y para él tampoco. No quería volver a aquello de nuevo y mucho menos ahora que parecía que todo en mi vida volvía a encajar.

Me levanté de la cama y me fui a la cocina a por una taza de té. Marya y Dean seguían dormidos sobre el sofá e intenté ser lo más sigilosa posible para no despertarlos.

-          Tú tampoco puedes dormir – la voz de Diana a mis espaldas hizo que me sobresaltase.
-          ¡Joder Diana me has dado un susto de muerte!

Mi amiga se preparó otra taza de té y se sentó a mi lado.

-          Deberías llamarle  - fue lo único que dijo.
-          No puedo Diana…
-          ¿No puedes o no quieres?
-          ¿Pero es qué no has escuchado nada de lo que os he contado? Él es mi hermanastro y estuvimos liados antes de que pasase todo esto, no quiero que aquello vuelva.
-          Mira India – era la primera vez que Diana me llamaba así – si quieres que te sea sincera, sé que todavía sientes algo por él, si no, no dudarías tanto en llamarle, nada tiene de malo que volváis a mantener el contacto ahora que sabes que el desaparecer de tu vida no fue cosa suya. Tú verás…

Diana se levantó y se fue a su cuarto y yo me quedé aquí, releyendo de nuevo el número de Andy sobre el papel arrugado en una mano y sujetando el móvil con la otra.

Aquella noche en el bus se produjo un silencio sobrecogedor. Acostado en mi litera escuchaba de fondo los sollozos de Cornelia, no había dejado de llorar desde que había visto a India y yo no podía pegar ojo. Miraba el móvil sin parar por si se había roto y por eso no recibía las llamadas de India, pero nada. Jake se acercó hasta mi cama y me miró con consternación.

-          Tío, creo que deberíamos hablar sobre esto.
-          No tengo nada de qué hablar – Jake bufó – déjame en paz
-          Oye, sé que esto ha sido como un jarro de agua fría para ti, también lo ha sido para nosotros pero debemos continuar, estamos de gira, no podemos dejar de lado las obligaciones con el grupo ni con los fans, esta noche pase, pero mañana tenemos un concierto en Sacramento y no lo podemos dejar pasar.
-          Yo no voy.
-          ¿¡Cómo!? – exclamó Jake incrédulo.
-          Que yo no voy, no hasta que no vuelva a verla.
-          Mira tío – dijo ahora con un tono menos conciliador que antes – este es ahora nuestro trabajo y no podemos atrasarlo porque ella haya vuelto a aparecer de nuevo, hay que seguir.

Me levanté de un saltó y agarré a Jake de la solapa de su chaqueta.

-          No voy a ir, no voy a volver a irme sin saber de ella, para ello primero tendréis que matarme.

Jake me miraba con cara de incredulidad y cuando fui consciente de lo que había hecho le solté de inmediato.

-          Lo siento tío – dije al fin – pero necesito estar solo.

Jake se fue sin mediar palabra y yo volví a envolverme con las mantas, miré el móvil una última vez y al rato me dormí. Cuando volví a despertarme no sabía qué hora era pero seguía siendo de noche, salí del bus a despejarme un poco y volví a mirar el móvil, sin novedades.
Afuera hacía frío pero me sirvió para despejarme un poco la cabeza. Pensé en lo que Jake me había dicho esa noche y reconocí que tenía razón, no podía dejar de atender mis compromisos por ella, no quería perderá, es verdad, pero ahora mismo la única esperanza que albergaba de volver a verla era que me llamase, y de momento no había sucedido. Apuré mi cigarrillo y volví adentro a descansar, pero entonces sucedió algo.

Mi móvil comenzó a vibrar en mi mano y como un resorte lo cogí sin mirar la pantalla. Mi corazón latía desbocado y mis manos temblaban cuando acerque el auricular a mi oído.

-          ¿India? – pregunté con ansiedad.

Su voz de coló por el otro lado del aparato y en ese momento sentí una sensación de alivio y felicidad plena.

-          Hola Andy – dijo – siento llamarte tan tarde… pero no podía dormir.
-          Y-yo tampoco – acerté a decir.

Se produjo un silencio tenso entre ambos pero esperé a que ella tomase las riendas de la conversación y prosiguiese.

-          He pensado que… quizás, si tu quieres, podríamos vernos, antes de que te marches…
-          Sin problema, ¿a qué hora te viene bien?
-          Preferiría quedar pronto, sobre las 10, hay una cafetería por el centro, podemos vernos allí.
-          La verdad es que preferiría algo más intimo… ya sabes… ahora somos muy conocidos.

Se hizo un silencio al otro lado del teléfono y creía haber metido la pata, pero finalmente accedió.

-          De acuerdo, en mi casa pues, a la misma hora, estaremos solos.
-          Perfecto India, allí estaré.

Me dio la dirección de su casa y acordamos vernos a la mañana siguiente. La sensación de alivio que me invadía era inmensa y apenas pegué ojo pensando que en unas horas volvía a verla.

Cuando me levanté mis amigos ya se habían ido a la universidad. Después de hablar con Andy les había dejado una nota avisándoles de que aquella mañana me reuniría con él en casa, de ahí que se hubiesen ido tan temprano.

Me pasé la mañana arreglándome y arreglando un poco la casa, me mantuve en un estado de nervios frenético hasta que escuche le timbre de la puerta, entonces mi corazón se paró, tomé aire y abrí. Andy estaba en el marco de la puerta, con visibles signos de no haber dormido mucho aquella noche. Intercambiamos un escueto hola y le dejé pasar.

-          ¿Te apetece tomar algo? – pregunté algo cohibida.
-          Un café, si tienes.

Mientras preparaba dos cafés en la cocina Andy se acomodó en el sofá del salón, me acerqué a él y le tendí una de las tazas. Al principio se produjo un silencio incómodo entre nosotros. Ninguno sabía como comenzar la conversación, ni mucho menos qué decir. Por fin Andy habló.

-          Me alegro mucho de que hayas decidido llamarme, creía que me iría de Los Ángeles sin verte.
-          La verdad es que dudé mucho en si llamarte o no – le confesé – pero creo que si no lo hubiese echo me hubiese quedado con la duda de saber de ti.

Andy camufló una mueca de dolor ante mi declaración pero siguió manteniendo la compostura.

-          Ha pasado mucho tiempo... – dijo – ya no eres aquella niña de dieciséis años.
-          Ni tú aquel niño de dieciocho… pero al parece has cumplido tu sueño.
-          La verdad es que aún no me lo creo, conseguimos formar el grupo, un cazatalentos nos descubrió en aquel pub donde tocábamos, ¿te acuerdas?
-          Claro que me acuerdo, allí le partiste la cara a un tío por mí – Andy se rió.
-          Lo recuerdo – dijo – aquel imbécil lo tenía merecido.

Se volvió a crear un silencio incómodo entre nosotros.

-          ¿Y tú? – preguntó Andy - ¿Cumpliste tu sueño?
-          Bueno… Ahora mismo estudio Publicidad y Marketing en la universidad de Los Ángeles, ya sabes, mamá y James siempre insistieron en que estudiásemos una carrera, aunque tú te escapaste por lo visto. Cuando acabe me gustaría ser mánager.
-          Seguro que lo consigues – dijo Andy dedicándome una sonrisa.
-          ¿Has vuelto a casa… desde lo ocurrido? – pregunté temerosa.
-          Sí, he vuelto – dijo – pero nunca sacamos el tema, ya sabes…  - asentí.
-          La verdad es que yo evitaba preguntar, todavía me dolía pensar en el hecho de que me abandonaste.
-          ¿Qué te abandoné? ¿Eso te dijeron? – yo asentí.
-          ¿Sabes Andy? – dije – Creo que mamá y James sabían lo nuestro.
-          Eso es imposible…
-          No lo es, sino, ¿por qué tanto interés en separarnos y mentirnos de esa forma? – Andy permaneció en silencio – Lo sabían.
-          Entonces solo hay una forma de averiguarlo – le miré inquisitiva – estas Navidades iremos los dos a casa, juntos.
-          Eso es imposible, sabes que cada año le dicen a uno de nosotros que se van de vacaciones, por eso nunca coincidimos.
-          Sí – dijo – pero este año tú dirás que no puedes ir, y yo diré que iré acompañado por una chica, por mi novia, y vendrás conmigo.

La verdad es que ese era el único modo de que nuestros padres estuviesen en casa y no sospechasen nada de nuestra llegada. No me pareció tan mala idea.

-          Bueno – dije – eso lo hablaremos cuando se aproximen las fechas.  

Estuvimos hablando un buen rato. El tiempo pasó volando y cuando nos dimos cuenta eran las dos de la tarde. Yo había perdido la mañana entera, pero Andy tenía que seguir con su gira.

-          Te deseo lo mejor Andy, de verdad.
-          Gracias India – dijo.

Andy salió por la puerta y justo cuando estaba cerrándola escuché un grito desde la escalera.

-          ¡Espera! – escuché la voz de Andy que subía apresurado de vuelta a la puerta de mi casa.
-          ¿Qué sucede? – pregunté extrañada.
-          Ven conmigo – dijo.
-          ¿¡Cómo!? – no podía creer lo que estaba escuchando.
-          Ven conmigo, a Sacramento, por favor.
-          ¿Estás loco? No puedo irme así sin más, tengo que ir a la universidad y Cornelia estaría allí y…

-          Por favor – sus ojos mostraban desesperación – por favor ven conmigo a Sacramento, solo seran dos días, por favor...


Bueno.... pues aquí está!! He tardado casi un año en actualizar de nuevo el fic (lo sé, merezco la muerte) pero justo cuando llegué al punto donde yo quería me quedé en blanco y no supe como continuar. Lo he estado escribiendo poco a poco, dedicándole algunos ratos, espero que, ahora que lo tengo más encauzado, aligere un poco más a la hora de escribir porque tengo muy claro lo que va a pasar, ahora solo pretendo que quede como quiero.
A todas y todos los que me habéis leído y comentado y a los que me seguís visitando el blog día tras día aunque lo dejase de escribir hace mucho tiempo, muchas gracias!! En parte vuestro interés ha hecho que me esforzase por salir de la "página en blanco" y continuase escribiendo. Espero subir nuevo cap pronto, prometo trabajar duro en ello! GRACIAS!! 

viernes, 21 de noviembre de 2014

ESTOY VIVA

Hola a tod@s....

Sé que mi silencio ha sido largo... Demasiado... Pero si contase todo lo que ha pasado en mi vida todos estos meses tendría para escribir otro fic... en fin, espero que disculpéis mi tremendo retraso en subir capítulo y sólo deciros que en mente tengo acabar la historia, pero cada vez que me pongo a ello me bloqueo porque no logro escribir lo que quiero. De todos modos, os digo que voy a terminarla, cueste lo que cueste. Espero que me sigáis leyendo y perdón de nuevo.

Besos a tod@s!

domingo, 11 de mayo de 2014

AVISO 4

Hola a todas!!

En un primer momento, perdón perdón y perdón por el retraso al subir el siguiente capítulo, se que siempre he sido bastante puntual pero ahora mismo estoy haciendo el trabajo de fin de carrera y he de dedicarme a el 100% si me quiero graduar el mes que viene. Estoy cogiendo el fic en mis ratos libres pero no tan a saco como antes, disculpadme, es sólo algo pasajero, una vez haya pasado este infierno os compensase de buen grado!

Muchas gracias a todas las que me leéis y me comentáis, no os voy a decepcionar!

<3<3

jueves, 27 de marzo de 2014

CAPÍTULO 18

-          ¿De verdad vas a ir con tacones? No te lo recomiendo…
-          Joder Diana. No quiero ir, ¡no quiero ir!
-          Demasiado tarde, recuerda que hicimos un trato
-          De trato nada, ¡tú me chantajeaste!

Había llegado el día más esperado para Diana y más temido para mí. Sólo esperaba que aquel traumático momento pasase rápido y sin incidentes. Faltaban solo un par de horas para que nos dirigiésemos al local donde tendría lugar el concierto y mi amiga estaba que no cabía en sí de emoción, yo, por mi parte, estaba bastante apática.

-          Ya verás cómo nos lo pasaremos bien – dijo - ¡Si al final hasta te acabará gustando! – resoplé en respuesta.

Diana ignoró aquel último gesto mío y continúo a lo suyo sin prestarme atención. Marya me llamó para preguntarme si aquella noche salía pero mis posibilidades de escapar eran nulas, así que me perdería una tremenda fiesta en el bulevar por acompañar a Diana.

El recinto del concierto era, cuanto menos, horripilante. La gente se amontonaba a la entrada como si entrar dentro fuese la única vía de escape al fin del mundo. Allí se había congregado gente de todas las edades, desde jóvenes adolescentes hasta adultos ya entrados en años. Alguno de ellos me miró de una forma que no me hizo la menor gracia, sería porque era la única que no iba vestida de negro en aquel lugar. Diana, por su parte, estaba encantada, en su salsa. Habló con la gente allí congregada y entabló amistad con unos cuantos, yo me mantenía al margen de la situación, intentando que no se me viese mucho de entre la multitud.

Estaban a punto de abrir las puertas cuando Diana, que se había apartado de mi posición unos metros para hablar con alguien, volvió con una sonrisa de oreja a oreja.

-          ¡Buenas noticias! – exclamó.
-          ¿Se ha cancelado el concierto? – pregunté con una chispa de esperanza en mi voz.
-          ¡No!¡Mira!

Diana me tendió como unos cartelitos con una cinta para colgarlos del cuello, ambos tenían escritos nuestros nombres y ponía “Pase VIP” en la parte de arriba.

-          Estas de coña… - dije atónita.
-          Las chicas con las que he estado hablando no se van a poder quedar porque una de ellas se ha desmayado y  ¡me han dado sus pases VIP para nosotras!

Cuando escuché esas palabras de la boca de mi amiga me dieron ganas de echarme a llorar, no tenía suficiente con que la acompañase a ese horrible concierto sino que, además, también tenía que conocer a los esperpentos que tocaban.

Diana me arrastró, literalmente, hasta la entrada del recinto y enseñó al segurata con orgullo nuestros pases de “personas importantes”. El gorila de la entrada dudó unos instantes antes de comprobar que, muy a mi pesar, todo estaba correcto y nos dejó acceder al interior, no sin antes pedirnos que nos esperásemos hasta que alguien viniese a acompañarnos.

Tras unos minutos, un chico joven, muy tatuado, y con piercings en todos los lugares de la cara donde podía haber, se presentó a nosotras como Dylan, uno de los miembros del staff del grupo que nos saludó afablemente. Nos guió por los pasillos del local hasta una puerta detrás de la cual se encontraban los músicos. Creí que Diana llegaría a desmayarse de la emoción… pero como pensar que la que acabaría desmayándose iba ser yo.

Al principio la sala estaba llena de gente, de ellos con aquellas pinturas y ropajes negros que Diana tantas veces me había enseñado en los pósters y revistas, noté que, tras nuestra presencia el ambiente se había vuelto más denso y alrededor su había formado un silencio sepulcral. Miré a los lados y observé un chico que me miraba con la boca abierta y, entonces, le vi.

-          ¿India? ¿Eres tú…?
-          ¿Andy?


-          ¡Cuidado cuidado! ¡Por favor una silla! ¡Agua!

Escuché gritos y gente moverse a mí alrededor pero yo no era consciente de nada, me sentía como si flotase en un mundo irreal, no era consciente de lo que me pasaba, ¿realmente había visto a Andy? Era imposible, debería haber sido una ilusión…

Me tomé el vaso de agua que alguien me tendía y comencé a sentirme un poco mejor, aunque pude comprobar que, en realidad, no estaba soñando, era real, ellos seguían ahí. Vi que el chico que me miraba con los ojos como platos era Ashley, y también reconocí a Jinxx y a Jake y, como no, Andy estaba sentado en frente de mí, observándome, como si estuviese viendo un fantasma.

Mi amiga Diana estaba apoyada contra la pared, incapaz de entender qué era lo que estaba pasando en aquella sala en aquel momento, pero era una historia tan larga…. Algo que formaba parte de mi pasado y que no esperaba, jamás, que volviese a mí.

-          Dejadnos solos, por favor… - escuché que decía Andy – hoy no habrá concierto, necesito hablar con mi hermanastra a solas.
-          ¿HERMANASTRA? – preguntó Diana alucinada.
-          Diana, déjanos solos, por favor – le rogué – prometo que te lo explicare todo.

Los demás debieron comprender y salieron de la habitación en un profundo silencio, dejándonos a Andy y a mí en aquel lugar ambientado solo por nuestras respiraciones.

Mi hermanastro tomó una de mis manos y la acarició, como si aún no se creyese que yo estaba allí con él, se la acercó a los labios y la besó pero yo la aparté.

-          India… - dijo con algo de dolor en sus palabras - ¿de verdad eres tú? – le miré barajando la posibilidad de soltarle un guantazo y salir corriendo, pero estaba paralizada – creí que nunca volvería verte…
-          Me dejaste – dije en un susurro.
-          ¿Cómo?
-          ¡Me dejaste! – dije levantando la voz y propinándole un empujón mientras me levantaba de la silla - ¡te fuiste como un cobarde! ¡me abandonaste y me quedé tirada en aquella cama de hospital agotando mis últimas fuerzas en alguien que no se preocupaba por mí, que estaba demasiado ocupado haciendo su vida como para cargar con una….! Ni siquiera sé lo que éramos…
-          India… - dijo Andy volviendo a acercarse a mí con cautela – yo… - hizo una pausa, esperando a ver si yo reaccionaba – te compré flores, volví al hospital… y ya no estabas, James me dijo que habías muerto.
-          ¡Muerto! Por favor…. ¡Es la peor excusa que he escuchado en mi vida! ¿Se te acaba de ocurrir?
-          ¡India créeme! ¿Por qué crees que papá y Cindy se iban año sí año no de vacaciones por navidad…? ¡Ahora lo entiendo todo…!

Estaba apoyada contra la pared, con la mano cubriéndome la boca y con la mirada perdida en algún lugar de la habitación.

-          India – volvió a decir mientras se acercaba y me cogía la mano de nuevo - India tienes que créeme, te estoy diciendo la verdad.

Escuché una voz familiar acercarse por el pasillo y entrar donde estábamos como un huracán.

-          ¡Eh Andy! Me ha dicho Ashely que habéis cancelado el conci... – la que faltaba.
-          ¿¡CORNELIA!?

No me lo podía creer, mi mejor amiga, a la que tantas veces había llamado cuando, tras salir del hospital, me enviaron directamente a Los Ángeles, la que jamás respondió a mis llamadas ni me contó la verdad. Al verme le pasó lo mismo que a Andy, se puso blanca como un fantasma y enmudeció al instante pero, a diferencia suya, Cornelia salió corriendo.

-          ¡EH TÚ! ¡VEN AQUÍ!

Salí corriendo tras ella y llegué alcanzarla a mitad de pasillo, la cogí de los brazos y la estampé contra la pared, para sorpresa de los presentes. Cornelia me miraba con una mirada mezcla de incredulidad y miedo, o terror.

-          ¿¡POR QUÉ LO HICISTE!? ¡EH! ¡ÉRAMOS AMIGAS JODER!
-          India…. Por favor… yo… - dijo con la voz temblorosa.
-          ¿¡TÚ QUÉ!? ¡ME TRAICIONASTE COMO AMIGA! – eso último lo dije con la voz quebrada, a punto de romper a llorar de rabia e impotencia.

Alguien me cogió con suavidad de los hombros y tiró hacia atrás para separarme de ella.

-          India, basta – dijo la voz de Andy detrás de mí – todos estamos muy consternados por volver a verte… creíamos que estabas muerta.
-          ¡Pero ella no! ¡Ella sabía que no! ¡La llamé Andy! ¡Muchas veces! ¡Y me colgó una y otra y otra vez!

Cornelia se había arrodillado en el lugar donde la había empujado y se había echado a llorar con las manos cubriéndose el rostro, Ashley se acercó a ella, solícito y la intentaba consolar. Andy, por su parte, me llevó de nuevo a dentro de la habitación y cerró la puerta.

Ambos nos quedamos en silencio, intentando digerir todo lo que había sucedido en aquellos pocos minutos. Jamás en mi vida creí que mi pasado me avasallaría de tal manera que notaría mi mundo entero temblar bajo mis pies.


Esto no era real. No podía ser real. Ella…. Ella había muerto. Hacía cinco años, tras un ataque de asma. Mis padres me enseñaron las cenizas y las tiramos al mar… pero ahora entendía muchas cosas, los viajes cada navidad en años alternos, el hecho de que no me dejasen ver su cuerpo antes de incinerarlo… pero, ¿por qué? ¿Por qué hicieron algo así? No lograba entender.

-          Ha pasado tanto tiempo… - logré decir tras un largo y espeso silencio.
-          Demasiado.
-          India… me gustaría no volver a perder el contacto contigo, por favor…
-          Andy, tengo una nueva vida… No sé si quiero volver a aquello.
-          No te estoy pidiendo volver a eso, te estoy pidiendo solo no volver a perderte. No sabes… no te puedes imaginar cómo han sido estos cinco años para mí… apenas he podido dormir y las mismas imágenes se repetían en mi mente y en mis sueños.
-          Me hiciste mucho daño… - dijo India con una mueca de dolor.
-          ¡Yo no te dejé! ¡Te engañaron! ¡Como me engañaron a mí!
-          Dame tiempo Andy…

Me fui hasta la mesa y anoté mi número de teléfono en una hoja de papel para tendérselo a India.

-          Toma – dije – guárdalo, y cuando estés preparada, llámame, me gustaría hablar contigo y aclarar cosas, saber de ti, de tu vida…
-          De acuerdo.

India se guardó el papel en el bolsillo de su chaqueta y salió del cuarto sin mediar una sola palabra más.

A la salida su nueva amiga la esperaba con una expresión interrogante. Ninguna medió palabra, solo las vi desaparecer por la puerta, notando el agujero de mi pecho ahondarse una vez más.




Por fin ha llegado el momento que tanto deseaba escribir, por eso que lo haya escrito tan deprisa. Espero que os hayáis llevado una buena sorpresa, es lo que pretendía :) A partir de ahora las cosas van a cambiar y os vais a sorprender capítulo a capítulo. Un beso a tod@s!!!

viernes, 21 de marzo de 2014

CAPÍTULO 17

Me sentía como una oveja a la que llevaban derecha al matadero. El temido día del semestre había llegado, hoy tendría el primer examen del curso de Publicidad y Marketing y tenía la sensación de que no había estudiado lo suficiente como para aprobarlo, bueno, en realidad era así. Ya me lo advertía Diana, que debía concentrarme, pero cada vez que lo intentaba mi mente divagaba a lugares insospechados, primero por culpa de Adam, con el que había decidido pasar sus últimos días en Los Ángeles antes de que se fuese a París, y después por culpa de Diana, cuyo único modo de concentrarse para sus exámenes era poniendo esa música infernal que me daba dolor de cabeza.

Por los pasillos de la universidad me encontré a mi amiga Marya. Nos conocimos el primer día de clase y desde entonces nos habíamos hecho inseparables. Marya vivía en California desde los cuatro años, cuando sus padres decidieron emigrar desde México y destacaba de entre la multitud por sus rasgos latinos que la hacían irresistible para los chicos, siempre andaba quitándoselos de encima.

-          ¡Qué honda Amanda! – me saludó de una manera que no entendí.
-          ¿Qué?
-          Da igual… ¿Cómo llevas el examen?
-          Uff fatal… Apenas he podido estudiar.
-          ¿Y eso?
-          Ya sabes, que si Diana se pone esa maldita música para estudiar que me desconcentra horriblemente, que si Adam se fue y quise pasar los últimos días con él… ya sabes… lo típico.
-          ¿Cómo que Adam se ha ido? – preguntó Marya.
-          El otro día me dijo que se iba a estudiar a París.
-          ¿A París? – preguntó con los ojos abiertos como platos - ¿Pero él habla francés?
-          Al parecer sí, se va a estudiar a la Sorbona…
-          Vaya… Pero bueno, tienes vía libre para buscar al siguiente – dijo esbozando una sonrisa maliciosa.
-          No no, de eso nada, se acabaron los chicos durante una temporada – Marya estalló en carcajadas a al escuchar esas palabras de mi boca.
-          Eso ya lo veremos Amanda.
-          ¡Te lo digo enserio! – exclamé furiosa – Ahora me voy a centrar plenamente en mis estudios – escuché como Marya se reía entre dientes.

El examen fue lo más parecido a la Matanza de Texas. Como bien predije no pude contestar ni una sola pregunta a derechas y eso que había sido una de las mejores alumnas de la clase cuando iba al instituto, el hecho de que me desmadrase cuando comencé mi etapa universitaria había hecho que mis estudios fueses cada vez de mal en peor.

Salí de la clase decepcionada conmigo misma y me fui directa a casa, al llegar estaba Diana encerrada en su cuarto con la música a toda pastilla, escuché una voz de hombre e imaginé que estaría con Dean, el novio encubierto de Diana, el típico “sólo somos amigos” cuando era evidente que entre ellos había algo más que una simple amistad, en fin… Me encerré en mi cuarto y me di una buena ducha de agua caliente, necesitaba alguna motivación externa, aunque lo que debería hacer en aquel momento era ponerme a estudiar de inmediato si quiera acabar la carrera algún día. En ese momento odie el haber prometido poner a régimen de amantes.


Estaba ya todo listo para el siguiente show. Desde el backstage escuchaba los gritos de nuestros fans esperando a que saliésemos a darlo todo. Como cada día que salíamos, cada uno de nosotros teníamos un ritual, una manera de desestresarnos y autoconvencernos de que todo iría bien. Apuré la cerveza que quedaba en la botella y ultimé los detalles de mi oscuro maquillaje, algo que habíamos creado para dar a nuestra banda una imagen más personal.

Los teloneros acabaron su actuación y, a continuación, salimos a escena. Fue un concierto largo, caluroso e intenso. Tanto los chicos como yo lo dimos todo en la actuación y nuestros fans se entregaron como siempre, al acabar nos dedicamos a firmar unos cuantos autógrafos entre los fans que se habían quedado a esperarnos a la salida del local.

Todavía, después de cuatro años en el panorama musical, me impresionaba la manera con la que la gente que le gustaba nuestra música nos admiraba, las chicas se morían por conseguir una foto con nosotros y los chicos aspiraban a parecerse a nosotros de alguna manera en particular.

Los chicos disfrutaban sobremanera con las atenciones que recibíamos. Yo me limitaba a sonreír y mostrarme amable con los que se acercaban a nosotros, no convenía parecer antipático ante los que nos daban de comer.

-          ¡Andy una foto!
-          ¡Eres guapísimo!
-          ¿Te casas conmigo?

Verdaderamente, muchas fans estaban locas. A mí me resultaba algo incómodo o me producía vergüenza que fuesen tan sinceras con el hecho de que les gustásemos, que no tuviesen pelos en la lengua y que dijesen las cosas tal y como las pensaban. Pero a Ashley le encantaba esa sensación, disfrutaba con ella. Y eso que ahora tenía novia formal y desde que estaban juntos no había tenido nada con ninguna otra chica, algo digno de admirar en un mujeriego como él.

La noche comenzó a cerrarse cada vez más y nuestros fans, satisfechos por haber conocido a sus ídolos, comenzaron a desaparecer. Los chicos decidieron ir a un pub cerca de la zona a tomar unas copas antes de acostarnos, yo, por mi parte, preferí irme al bus, desde hacía en días tenía una canción en mente que estaba trastocando todo mi mundo, reflejaba perfectamente el estado de ánimo en el que me encontraba, necesitaba sacar la letra y descansar, nos esperaba un largo camino mañana hasta las costas de California, estado que ocuparía gran parte del cartel de nuestro tour.


-          ¡AAAH!¡AH!¡AAAAAH!
-          ¡Diana joder!

Había decido centrarme a estudiar después del maravilloso y reluciente suspenso que había sacado en el primer examen del semestre y parecía que el mundo se hubiese puesto en mi contra para evitarlo a toda costa, empezando por Diana, que no tenía suficiente con ponerse esa horrible música sino que aparte debía de ponerse a gritar como una histérica.

-          ¡Tía tía tía! ¡Buenas noticias!- dijo saliendo como una bala desde su habitación.
-          ¿Has conseguido que el señor Thomas me apruebe el examen de Marketing?
-          ¡Mejor!
-          ¿Aprobado súbito?
-          ¡Ay joder Amanda que no! – Diana llevaba unos papeles en la mano, vino hacia mí con cara de ilusión y me empujo para que le hiciese sitio en la diminuta silla en la que estaba sentada - ¡Mira! – dijo colocando unos papeles encima de mis apuntes - ¡BLACK VEIL BRIDES DAN UN CONCIERTO EN LOS ÁNGELES DENTRO DE UNA SEMANA! – chilló histérica.
-          Enhorabuena… - dije intentando levantar sus papeles para poder visualizar los míos.
-          ¿No lo entiendes Amanda? – preguntó incrédula - ¡Son mi grupo favorito! ¡Tenemos que ir a verles!
-          ¡¿QUÉ!!? – grité incrédula - ¡AH NO NO NO! NI DE COÑA. No pienso ir a un concierto de esos llenos de pervertidos con melenas y dando gritos mientras rascan la guitarra, además – miré la fotografía del grupo que había puesto Diana sobre la mesa – ¡ni siquiera se les reconoce! Podrían ser hasta nuestros vecinos…
-          Yo a Andy Sixx lo reconocería en cualquier lugar…
-          ¿A quién? – Diana me señaló a uno de los chicos de la foto.
-          Es el vocalista ¡puro sexo!
-          Deej Diana eres asquerosa…
-          Vengaaaaa dime que me acompañarás al concierto.
-          ¡Ni de coña!
-          ¡Por faaaa!
-          ¡NO!
-          Hagamos un trato – dijo en tono negociador y yo puse los ojos en blanco en respuesta – tú me acompañas al concierto de Black Veil Brides… y yo hablo con Dean, que es amigo del hijo del señor Thomas, para que te hinche ese cuatro y medio, ¿de acuerdo? – miré a Diana con los ojos como platos al escuchar aquello.
-          ¡No me habías dicho que Dean era amigo del hijo del señor Thomas! – exclamé incrédula.
-          Una tiene sus secretos – se levantó con aire triunfal – entonces dos entradas para el concierto ¡GENIAL! Te prometo que lo disfrutarás.
-          Lo dudo…

Mi gozo en un pozo. Mis planes de conquistar al hijo del señor Thomas y salvarme del chantaje de Diana habían sido en vano, era gay. No había forma humana de salvarme de aquel concierto infernal en el que me había metido Diana, y mucho menos ahora, que no había perdido ni un solo segundo en conseguir las entradas.

Estábamos en casa, viernes noche y habíamos decidido salir todos juntos. Una última oportunidad de compartir con mis amigos la que sería la última fiesta antes de morir trágicamente aplastada o violada por alguno de los heavies que tanto le gustaban a Diana.

Marya y yo estábamos cotilleando  los modelitos de una entrega de premios que había habido en Hollywood hacía poco mientras que Dean hacía como que nos escuchaba y Diana no dejaba de hablar de lo súper emocionada que se encontraba al tener las entradas de su adorado concierto en su poder. Nos enseñaba una y otra vez fotos de los chicos, llenos de esas pinturas negras, cuando hablaba sobre el tema era imposible hacerla callar, no dejaba de hablar de lo maravillosa que era su música y de lo bueno que estaba el tal Andy Sixx.


Escribía una y otra vez la misma estrofa, pero cuando terminaba siempre estaba incompleta para mí. Le faltaba algo, algo que reflejase que realmente no quedaba nada en mi vida, que lo había perdido todo. Comenzaba a amanecer en la ciudad de Palm Springs y no había podido pegar ojo ni un solo segundo.

-          Andy… ven a la cama.

La voz pastosa de mi, ¿qué era?, ¿compañera?, ¿rollo?... me llamó desde la cama. La había conocido la noche anterior cuando mis colegas me consiguieron convencer para salir a tomarnos algo, la traje a la habitación del hotel para evitar sentirme tan solo y la cosa no había tenido demasiado éxito, había resultado ser demasiado joven y demasiado inocente. Dieciocho años y virgen. Algo que no había llegado a percibir cuando la conocí por primera vez. Estuvimos toda la noche magreándonos y restregándonos el uno contra el otro, pero cuando estaba colocado entre sus piernas, a punto de asestar el golpe de gracia la noticia de su virginidad había caído sobre mí como un jarro de agua fría. Fue desde ese momento cuando mi cabeza había comenzado a darle vueltas de nuevo a la maldita canción.

Intenté despejar aquellos pensamientos de mi mente y me acosté al lado del cuerpo desnudo de Helena. Era suave y cálido y me producía una sensación de bienestar que hacía tiempo que no sentía. Me acerqué más aún a su cuerpo y comencé a besarla como la noche anterior, ella me correspondió con la misma ansia que yo tenía.

Comencé a acariciar su cuerpo y ella me correspondía. Sus manos se deslizaron por mis caderas hasta deshacerse de la última prenda que cubría mi cuerpo.

-          Házmelo – me rogó – Quiero que me lo hagas, Andy.

Me quedé algo impresionado con sus palabras, la noche anterior se había mostrado bastante reticente a dejar que llegase más allá con ella pero ahora me estaba pidiendo que tomase su cuerpo. En otra ocasión me hubiese negado a ello, teniendo en cuenta que entre nosotros lo único que había era pura atracción sexual, pero en aquel momento no me importó en absoluto.

Mis caricias comenzaron a ser cada vez más y más íntimas hasta el punto que la llegué a penetrarla de un solo movimiento. Comencé a moverme sobre ella sin ningún tipo de piedad, empujando mi virilidad lo más profundo que pude, debajo de mi ella se retorcía y gritaba, de dolor supuse, pero no podía parar. Cuando el final se acercaba mis embestidas eran más duras y rápidas hasta que me desahogué en su interior.


Helena se volvió de lado sin mediar palabra, creí oír que lloraba, pero no me importó, nada me importaba, el agujero que sentía en el pecho seguía ahí, nada lo llenaba. Me estaba convirtiendo en un monstruo. 


Hola a todas! Por fin he subido cap. Sé que he tardado bastante en actualizar y que no es demasiado largo que digamos, pero no he tenido mucho tiempo libre últimamente y no quería dejar el blog abandonado tantos días, prometo compensaros con el siguiente, os vais a llevar una sorpresa ;) Nely Biersack Drew, espero nuevo cap pronto, te hiciste de rogar pero el capítulo fue genial :) Necesito saber que va a pasar!! Crold, no puedo esperar a que subas de nuevo!! Espero que sea muy pronto! Un beso a todas mis lectoras incondicionales, las visitas suben cada día gracias a vosotras! Os quiero!

domingo, 2 de marzo de 2014

CAPÍTULO 16

-          ¡Diana! ¡Diana! ¿Te importa bajar esa maldita música infernal? ¡DIANA!
-          ¡¿Joder qué pasa?!
-          ¡La música! ¡Bájala!
-          ¿Pero por qué te molesta tanto? ¡Es genial!
-          Es una mierda, solo se escucha a tíos chillar y rascar la guitarra. Estoy intentando estudiar.

Era la segunda vez en lo que llevábamos de semana que le pedía a mi compañera de piso que bajase la maldita música. Cuando acepté irme a vivir con ella no sabía que el tener que sufrir sus momentos musicales era una cláusula del contrato.

Volví a mi escritorio una vez más e intenté concentrarme, pero era ya imposible. La mañana de Los Ángeles era espléndida y apetecía disfrutarla y no quedarse encerrada en esa maldita cárcel en la que se convertía mi casa en época de exámenes.

Miré mi teléfono y vi que tenía un mensaje de Adam. No pude evitar sonreír a la pantalla de mi móvil. Eso era lo que necesitaba para acabar de centrarme en los apuntes que se acumulaban sobre mi escritorio. Me levanté de un salto y me fui a la habitación a arreglarme.

-          Diana, me voy.
-          ¿Qué te vas? ¿A dónde? – preguntó mi compañera de piso con un dejé de sorpresa en su voz.
-          Me voy con Adam – y le dediqué una sonrisa cuando pronuncié la última palabra.
-          Eres una puta, ¿lo sabías? – dijo con un fingido tono de indignación, yo no pude evitar estallar en carcajadas.
-          Volveré para cenar – fue mi única respuesta.
-          Que sepas que en ese plan vas a ser una mierda de mánager – dijo.
-          Me arriesgaré.
-          ¡Y usa condón guarra! – gritó a mis espaldas, pero yo ya andaba por el pasillo en dirección a la puerta de salida.

Me vi con Adam en una cafetería del centro, estuvimos hablando un rato e intercambiando experiencias. Era la segunda cita que tenía con él, era guapo, inteligente, educado y estudiaba empresariales, lo que se define como un muy buen partido, pero yo ya sabía cómo iba a acabar aquello, un par de citas más, cama y luego si te he visto no me acuerdo por mi parte.

Todas las citas que tenía con los chicos eran así. Para mí eran como clínex, algo que usas cuando lo necesitas y cuando se gasta se tira. Puede que mi actitud no sea comprensible para mucha gente, o que algunos me consideren una puta. Pero yo me veo a mi misma como una chica moderna y libre de hacer lo que quiera. Todos los hombres que había habido en mi vida me habían hecho sufrir, y ya estaba cansada de ser yo la que siempre lloraba.

-          ¿Amanda? ¿Me estás escuchando?

Levanté la vista que se había perdido dentro de mi vaso de café y miré a Adam a los ojos que esperaba mi respuesta con una sonrisa.

-          Claro cielo.
-          Te estaba preguntando si te gustaría venir a mi casa esta noche, ya sabes, cenar, tomarnos algo… - le sonreí al leerle los pensamientos.
-          Adam… - le dije – sabes que yo no quiero nada serio con ningún tío, ¿verdad?
-          Lo dejaste muy claro la primera cita.
-          Bien, sólo quería asegurarme de que seguía estando claro.
-          Como el agua cariño. ¿Entonces qué? ¿Nos vemos?
-          Pasa a recogerme a las ocho, ahora tengo que irme a casa a estudiar un rato.
-          Te llevaré.

Una vez más de vuelta al hogar mi amiga Diana se había vuelto a encerrar en el baño con aquella música infernal. Me coloqué los tapones de los oídos e intenté hacer algo de provecho las horas que me quedaban hasta que Adam viniese a por mí. Escuché un sonido amortiguado y me di cuenta de que Diana estaba hablándome.

-          ¿Qué dices? – dije quitándome un tapón.
-          Que si has follado.
-          Aún no, pero esta noche…
-          ¡Tía cómo te envidio! Ojala tuviese yo ese poder de atracción sobre los hombres, debes de sentirte poderosa cuando haces eso.

Estallé en carcajadas cuando escuché el comentario de Diana.

-          Tú también podrías hacerlo – le dije – sólo tienes que encontrar a alguien que busque lo mismo que tú, sin compromisos y sin mariconadas.
-          Yo soy más romántica en ese sentido.
-          Lo sé. Así que mientras esperas a tu príncipe azul yo cometo adulterio con los caballeros del reino – dije haciéndole una absurda reverencia.

Diana me arrojó la toalla que tenía enrollada en la cabeza y aquella actitud suya me hizo gracia. La pobre siempre sufría por culpa de los hombres, no sabía lo que se perdía.


A las ocho, puntual como un reloj, Adam vino a recogerme a casa. Se había tomado la molestia de cocinar la cena él mismo. Su apartamento estaba desordenado, pero no porque él fuese una persona sucia, más bien parecía que fuese o llegase de algún sitio.

-          ¿Qué son todas estas cajas? – le pregunté mientras me ponía en la boca un trozo de pavo con queso.
-          Es parte de la noticia que tengo que darte – dijo y yo palidecí pensando en que podía pedirme que me fuese a vivir con él. Adam rió ante mi reacción.
-          No es lo que piensas – dijo – bueno, sólo en parte… Me han dado una beca para estudiar en la Sorbona.

Mi tenedor cayó, o más bien lo dejé caer, con un golpe sonoro sobre el plato. No podía creer lo que me había dicho, aunque me alegraba por él.

-          Vaya… - dije – es toda una sorpresa, ¿cuánto tiempo te vas?
-          Un año entero – dijo orgullosamente.
-          ¿Pero tú hablas francés?
-          Oui madame – contestó – por eso pensaba que… quizás… esta noche podríamos pasarla juntos…
-          ¿Estás intentando llevarme a la cama?
-          Creo que es lo que ambos esperamos de esta relación.

La noche fue larga e intensa junto a Adam. No recuerdo las veces que lo hicimos en aquella cama, pero fueron las suficientes para sentirme satisfecha durante una temporada. Adam salía rumbo a París a los dos días y la última vez que le vi fue cuando me dejo en casa la mañana siguiente de nuestra noche de pasión.

Diana estaba despierta y enfrascada en sus estudios cuando yo llegué a casa esa mañana. Tras unos cuantos insultos dirigidos a mi vida sexual y un par de grititos histéricos y ansiosos para que le contara todo me encerré en la ducha y me di un merecido baño. Durante el tiempo que estuve bajo el chorro del agua caliente tuve tiempo para reflexionar sobre mí vida y había llegado a una conclusión, necesitaba una temporada sin tíos, estar sola e intentar encontrarme, centrarme en mis estudios y olvidarme de las citas y los quebraderos de cabeza.

-          ¿Amanda Reed decide dejar de salir con chicos? – preguntó Diana incrédula cuando se lo conté – eso es casi imposible.
-          Te lo digo en serio Diana, voy a centrarme plenamente en mis estudios, es lo que debo hacer, si no jamás los terminaré.
-          Eso es cierto, si quieres llegar a ser una buena mánager debes empezar poniéndote las pilas ya.
-          Quizás tengas razón…


Otra vez aquél bosque y la luz cegadora impidiéndome ver más allá de mis narices. Los rayos solares se colaban por las grietas que formaban los árboles dando a mi alrededor ese aspecto misterioso pero que transmitía tanta paz al mismo tiempo y, entonces, la veía, entre los árboles, asomándose con esa sonrisa traviesa siempre que hacía algo que sabía que no estaba bien, entonces intentaba acercarme a ella y cuando estaba a punto de alcanzarla desaparecía, volviendo a aparecer unos árboles más allá. El proceso se repetía hasta que la luz del bosque se volvía oscura, mis pasos se ralentizaban y a ella se la llevaba una sombra. La angustia me oprimía el pecho y me despertaba sudoroso y agitado por lo vivido.

-          Andy tío, ¿estás bien?

La luz nocturna se colaba por las ventanas de nuestro bus de la gira, miré el reloj de al lado de mi cama, tan sólo eran las tres de la madrugada, no hacía ni una hora que nos habíamos acostado y ya había vuelto a mi subconsciente aquel inquietante sueño. Ashley se había despertado y estaba inclinado sobre mi cama.

-          Sí, estoy bien, sólo ha sido una pesadilla.
-          ¿Aún estás así? – bufó – Joder, creo que deberías buscar ayuda.
-          Estoy bien Ashley.
-          No, no lo estás, han pasado ya cinco años y aún no lo has superado.
-          ¡Joder no es tan sencillo! – exclamé intentando no subir mucho mi tono de voz para no despertar a mis amigos que dormían a nuestro alrededor.

Ashley me miró con un gesto de empatía en su cara.

-          Lo sé Andy, pero tú no eres el mismo, desde aquel día dejaste de ser el Andy que todos conocíamos. Mira donde estamos. ¡Hemos conseguido lo que siempre habíamos querido! Y tú pareces no disfrutarlo, como si todo esto no fuese contigo.
-          Hubiese preferido que ella estuviese aquí para verlo.

Ashley no dijo nada más, escuche como se volvía a acomodar en su cama. Yo me acosté de lado y me cubrí con la manta, aunque me fue ya prácticamente imposible pegar ojo.

-          ¡AAAAASHLEY!¡AAAAAAASHLEEEEY!¡GILIPOLLAS!

Los gritos de alguien en el recinto donde teníamos instalado el autobús hizo que me despertase de un salto. Hacía poco que había conseguido conciliar el sueño y despertarme de aquella manera me había sentado como una jarra de agua fría.

Me asomé cabreado a la ventana y asomé la cabeza para ver quien había sido el cabrón que me había despertado. Encontré a los chicos jugando a lo que a mí me pareció era rugby en la explanada de detrás del local donde tocábamos aquella noche, con los chicos de Attack!Attack! Jinxx me vio asomado y me saludo con efusividad.

-          ¡Andy! – exclamó - ¡Ven! ¡Nos hace falta uno más para darles una paliza a estos cabrones!

Bufé con pesadez y me volví a meter en el bus. Me tumbé sobre la cama y me froté la cara con las manos. Me quedé en esa posición unos minutos, mirando al techo mientras reflexionaba. Lo que dijo Ashley ayer era verdad, habíamos conseguido lo que queríamos, ahora éramos un grupo de verdad, Black Veil Brides, teníamos un ejército de fans que nos seguía a todos lados, las críticas eran todas a nuestro favor… Debía estarle eternamente agradecido a aquel cazatalentos que nos vio en uno de nuestros conciertos y nos dio una oportunidad. Gracias a él habíamos firmado nuestro primer contrato con una buena discográfica, habíamos lanzado nuestro primer álbum y ahora disfrutábamos de nuestra primera gira por Estados Unidos, iba a ser una temporada larga, viajando de aquí a allá, durmiendo poco y tocando mucho. Los chicos estaban eufóricos, disfrutando de la experiencia al máximo, habíamos hecho muchos amigos por el camino, músicos y artistas que ya eran como amigos de toda la vida, sin embargo, yo parecía no ser capaz de disfrutarlo como debería. Estaba feliz por lo conseguido, por fin nuestro trabajo había tenido resultados, pero faltaba una parte importante de mí. La más importante diría yo.


Sacudí la cabeza aleando esos tristes pensamientos de mi mente y me sequé los ojos que se habían humedecido por el recuerdo. Me levanté de un salto y me puse algo de ropa, sería cuestión de salir y darles una paliza al rugby a esas nenazas de Attack!Attack!.


Puntual como un reloj, aquí el capítulo de la semana. Espero que los disfrutéis. Os aseguro que esta parte no os decepcionará. Muchas gracias a todas las que habéis dedicado unos minutos de vuestro tiempo a leer y comentar mi blog, gracias a vosotras me motivo a escribir día a día. También espero capítulos nuevos de mis bloggers favoritas!!