miércoles, 25 de diciembre de 2013

CAPÍTULO 10

Por fin mis días de castigo habían llegado a su fin. Desde que había vuelto a clase notaba que el grupito de Farrah, y ella misma, no estaban tan interesados en meterse con nosotros como antes, y eso me gustaba. Ya estaba bien de que las cosas cambiasen. Estábamos en el descanso de la mañana y Cornelia y yo no habíamos separado del resto de la clase para poder charlar asoleas y con tranquilidad. Nuestro amigo Dann, sabiendo cuál iba a ser el tema que íbamos a tratar, decidió quedarse con los chicos jugando al fútbol.

-          Entonces cuéntame – dijo Cornelia con impaciencia - ¿cómo fue el sábado y el domingo en tu casa?
-          Pues… me acosté con él
-          ¡¡¿Qué qué?!! ¿Con Andy? ¿Lo hicisteis?
-          Shhhh – le dije para que bajase la voz – sí, lo hicimos

Cornelia soltó una risita nerviosa y se llevó las manos a la boca sin poder dejar de reírse.

-          Jooooder… ¿y qué tal fue? ¿lo hizo bien?

Le di un codazo a mi amiga por preguntar aquello. Siempre había sido algo retraída a la hora de hablar de sexo, pero esta vez no me daba vergüenza contárselo a Cornelia.

-          Estuvo genial, fue el viernes por la noche después de que os marchaseis y en todo el fin de semana no hemos parado de… ya sabes…
-          ¡Ostia India! No me lo creo… ¿y estuviste segura cuando lo hiciste? ¿Te dolió?
-          Bueno… lo hice con él porque quise y de eso no me arrepiento, pero sí dolió un poco, al principio, luego se pasa.
-          No me imagino yo en una situación así aún, de hecho, no puedo ver ni con quien sería.
-          Date tiempo, yo hace un mes jamás lo hubiese pensado.

La campana que indicaba que nuestro tiempo de descanso había llegado a su fin sonó. Perezosas, nos levantamos del banco donde estábamos sentadas y nos dirigimos de nuevo al interior de las clases. Por el camino de vuelta nos cruzamos con Jake y Ashley, los cuales los saludaron con un movimiento de cabeza.

Cornelia se giró a medida que pasaban y sus ojos brillaron cuando miró a Ashley.

-          Tía, me encanta – dijo
-          ¿Quién? ¿Purdy? Estás de coña…
-          Me vuelve loca, tiene un algo, así malote… Oh, él es mi fantasía.

Estallé a reírme a carcajadas cuando Cornelia dijo aquello.

-          ¡No te rías! – me reprendió.
-          De verdad, Cornelia, con Purdy no, a lo mejor con otro, pero no con él.
-          ¿Por qué? – preguntó algo decepcionada.
-          Ay Corny, porque es un mujeriego, hoy con una, mañana con la otra…
-          Pues he oído que van a dar un concierto en un pub este fin de semana.
-          ¿Quién? ¿El grupito de mi hermanastro?
-          Sí – dijo – podríamos ir a verles… - me miró con los ojos suplicantes y una sonrisa de niña buena en los labios.
-          Primero,  mi hermanastro no me ha dicho nada, y segundo, te recuerdo que estoy castigada durante tres semanas más, así que no creo que sea posible para mí.
-          Vengaaa, ya pensaremos algo para que te puedas escapar.
-          Mis padres son muy estrictos con los castigos Cornelia, lo sabes.

Me miró con el ceño fruncido, la cara que ponía siempre que pensaba e ideaba algún plan.

-          Bueno, ya pensaremos en algo… - dijo.

Al entrar a clase nos encontramos con Dann, pero en lugar de sentarse con nosotras como lo hacía siempre se sentó en la última fina con Thomas, un chico de nuestra clase.

-          Pero bueno, ¿se puede saber que le pasa a este? – pregunté a Cornelia.
-          No preguntes, está últimamente bastante rarito, el sábado cuando fuimos al cine no dejo de comportarse de manera extraña durante toda la película, sacaba el móvil cada dos por tres y miraba si tenía algún mensaje, apenas se centró en la película.
-          Deberíamos hablar con él.
-          Prueba tú, yo ya lo he intentado.

Las clases transcurrieron con normalidad, esta vez ningún profesor tuvo que llamarme la atención ni ponerme un negativo, cosa que agradecí. Al terminar el día esperé en la puerta para poder encontrarme con Dann y hablar con él, pero se marchó sin decir una palabra y cuando me di cuenta ya se había ido del instituto.

-          Te lo dije – dijo Cornelia poniéndose a mi lado – está raro.

También Andy se había marchado sin mí porque me había quedado tiempo de más para ver a Dann, así que me fui sola a casa. El invierno ya estaba avanzado y con él llegaban mis temidas crisis de asma, así que antes de pasar por casa fui a la clínica de James a que me vacunase contra la gripe y me quitase la maldita férula que llevaba con el dedo roto, la cual me cambió por un simple vendaje que debía llevar durante algunos días más.

Cuando llegué a casa todavía faltaban algunas horas para que mis padres volviesen de trabajar y Andy no estaba en casa. Me subí a mi habitación a hacer los deberes y a intentar llamar a Dann por teléfono, me fue imposible contactar con él, no respondía a mis llamadas y su última conexión de Whatsapp era de las cuatro de la tarde. Dejé de insistir con él y me dispuse a seguir con mis deberes, pero al poco rato comencé a encontrarme mal. Se me puso dolor de cabeza y notaba que cada vez me costaba más respirar, ya estaba aquí mi fiel amigo el asma, y eso que me acababa de vacunar…

Saqué el inhalador del cajón de mi mesita de noche e inspiré el vapor un par de veces. Aunque noté un poco de alivio en mis pulmones el malestar persistía y decidí acostarme.


Llegué a casa después de pasar la tarde en casa de Ashley. Nos habían propuesto tocar el próximo fin de semana en un pub de la ciudad y estábamos como locos con la noticia. De verdad tenía la esperanza de que, algún día, nos pudiésemos ganar la vida como músicos y ser grandes y conocidos.

Mis padres ya habían llegado cuando yo entré, los dos parecían algo preocupados y me hicieron un gesto de que guardase silencio cuando subía por las escaleras. Al parecer, mí querida hermanastra volvía a tener uno de los brotes de asma con los que tanto “disfrutaba” en invierno, mi padre había ido a su habitación y le había pinchado un medicamento para abrirle los bronquios, pero aun así estaba hecha polvo y no bajó a cenar. Intenté hablar con ella después de la cena, antes de acostarme, pero estaba dormida y no quise molestarla.

Les comenté a mis padres la oferta que nos habían hecho a los chicos y a mí para ir a tocar a aquel pub ese fin de semana, pero no parecieron demasiado entusiasmados con la idea. Me dio la sensación de que solo aceptaron, o más bien, se resignaron a dejarme ir, porque ya era mayor de edad, un par de años antes lo hubiese tenido más que prohibido.

No era agradable ver como tus propios padres no te apoyaban en tus ideas ni en tus proyectos, los míos estaban encasillados en que, tanto India como yo, nos teníamos que dedicar a algo de la sanidad, como habían hecho ellos, pero ninguno de los dos estábamos hechos para trabajar en un hospital o con personas enfermas el día entero. A veces era, verdaderamente frustrante hablar con ellos sobre el tema, porque no aceptaban otras opciones como válidas y, tanto a India como a mí, aquello nos volvía locos.

Me encontraba ya algo mejor, al menos, mejor que la noche anterior. Después de un inyectable en el culo y dos inhaladores conmigo en la mochila había podido convencer a mis padres para que me dejasen salir, al menos, para ir al instituto. Cuando tenía una crisis de asma mi casa se convertía en un búnker para mí, normalmente, los episodios de la enfermedad eran bastante agresivos y mis padres intentaban evitarlos a toda costa, pero después de una semana en casa por expulsión no me podía permitir el lujo de quedarme en casa más días y perder clase.

No me entretuve al llegar al instituto, me metí dentro de la clase donde podía estar más caliente por los radiadores y esperé a que llegasen mis amigos. Dann llegó el primero, me saludó y como el día anterior se sentó al final de la clase, lejos de donde solíamos sentarnos Cornelia y yo.

Mosqueada por su actitud desde hacía ya varios días y por no haberme contestado a las llamadas ni a los mensajes aproveché la ocasión para sentarme a su lado y pedirle que me explicase.

-          ¿Se puede saber qué te pasa últimamente? – dije pillándole por sorpresa mientras me sentaba en una silla a su lado.

Dann me miró sorprendido, creo que no se esperaba aquella pregunta de mí, al menos, eso pareció por su reacción.

-          ¿Por qué me lo preguntas? No me pasa nada…
-          No te creo, ¿te crees que soy tonta? Ayer te llamé un millón de veces, te envié innumerables mensajes y no me contestaste, ¿tienes algún problema?
-          ¡Qué no me pasa nada India joder!
-          Tú verás… Pero Cornelia también me ha dicho que el sábado estuviste muy raro con ella en el cine, espero que si tienes algo que contar vengas a buscarnos.


Y dicho esto volví a mi pupitre, la alarma ya había sonado y todos los estudiantes estaban entrando a clase en aquel momento, entre ellos Cornelia. Se sentó a mi lado y le conté lo que le había dicho a Dann, ella me dirigió un gesto de indiferencia como diciendo que ya se le pasaría, yo, por mi parte, estaba comenzando a preocuparme por él.

Llegué a casa agotado después del ensayo en casa de Ashley, esa noche tuve suerte y mis padres aún no habían llegado a casa, así que subí las escaleras y me colé con discreción en el cuarto de India, estaba sentada en el escritorio, haciendo los deberes, con los auriculares puestos y tarareando una canción, segura de saber que nadie la escucharía. Apoyé mi cuerpo en el marco de la puerta y mi cabeza comenzó a divagar en las mil y unas maneras de volver a hacerla mía antes de que mis padres llegasen a casa, sobre el escritorio, en la cama, en el suelo, sobre la repisa de la ventana…

Me estaba volviendo loco con ella, lo sabía, lo notaba. Estaba comenzando a perder los estribos y eso no era nada bueno ni saludable. Mi cabeza no dejaba de pensar durante todo el día en sus piernas, en sus labios… y sólo ansiaba el momento de llegar a casa, tener la suerte de estar solo y poder desnudarla.

Quizá debería salir y conocer otras chicas, dejar de obsesionarme tanto por ella, al fin y al cabo era mi hermanastra y el riesgo de que nuestros padres nos pillasen era demasiado elevado, un precio que no sabía con certeza si estaba dispuesto a pagar pero, por otro lado, no quería herirla, no sabía que sentimientos albergaba ella hacia mi ahora. A decir verdad, ni yo mismo sabía cómo sentirme, lo único cierto es que la obsesión estaba acabando conmigo y con mi juicio.

India se dio la vuelta y me dirigió una sonrisa mientras se quitaba un auricular de la oreja, yo le devolví la sonrisa.

-          ¿Cuánto hace que estas aquí? – preguntó.
-          Un rato… el suficiente para escucharte cantar.

Me dirigió una mirada asesina y yo sonreí de nuevo.

-          ¿Cuánto piensas decirles a papá y a Cindy que no quieres ser ni médico ni enfermera? – pregunté pillándola por sorpresa.
-          ¿Y tú?
-          No tengo prisa.
-          De todas formas, tú serás el primero en decepcionarles, cuando yo lo haga ya no tendrá tanta importancia.

Ahogué una risa divertida y me acerqué a ella peligrosamente. Acaricié su pelo con mi manos y acerqué mi boca a su cuello, para que notase mi respiración mientras le susurraba al oído.

-          Eres una chica muy mala… - le dije en un susurró – decepcionar a tus padres de esa manera…

Subí mi mano por su cuello y la metí por dentro de su camiseta para cogerle un pecho y masajearlo. India dio un respingo, creo que no esperaba que la tocase en ese momento y en aquel lugar y ahogó un gemido que hizo que se me pusiese el pelo de punta. Giró mi cabeza hasta que nuestros ojos se encontraron y como una fiera me abalancé sobre su boca y comencé a devorarla sin soltarle el pecho.

La subía al escritorio y me coloqué entre sus piernas sin dejar de besarla. Estaba tremendamente excitado y necesitaba descargar toda la tensión cuanto antes, pero el sonido de la puerta abrirse y cerrarse hizo que nos detuviésemos en seco.

Nuestros padres acababan de llegar a casa y eso significaba que debíamos correr para que no nos pillasen en aquellas condiciones. Salí de la habitación de mi hermanastra con el calentón entre las piernas y con el cabreo de no haber podido acabar lo empezado.


-          Cornelia, no sé si esto será buena idea…

Habíamos acabado las clases del viernes por la noche y mi querida amiga estaba convencidísima de que quería ir a pub donde tocaba el grupo de mi hermanastro a verles actuar. Por una parte, había que recordar que yo seguía estando castigada hasta dentro de tres semanas y mi crisis asmática hacía que mis padres estuviesen encima de mi todo el día y no tuviese tiempo para ir a algún lugar sin que ellos lo supiesen.

Lo que mi amiga proponía era decirles a mis padres que estaba muy cansada e irme a dormir pronto. Luego, cuando escuchase que se acostaban, salir por la ventana, apoyarme en el árbol que había enfrente de mi habitación y saltar fuera. Nuestro amigo Dann había aceptado, sorprendentemente, unirse a nosotras y venir al concierto, según decía él, para controlar que ningún pervertido se nos acercase. Cornelia estaba tremendamente emocionada, aunque intentaba disimularlo, era más que evidente que cada vez que se encontraba con ese mujeriego de Ashley Purdy por los pasillos sus ojos volaban solos hacia él y le repasaban de arriba abajo, lo mismo que los de él a ella. Yo estaba bastante en contra de que se fijase en él por la fama que tenía, pero cuando a Cornelia se le ponía algo entre ceja y ceja era casi imposible hacerla cambiar de opinión, de ahí el interés de ir al concierto.

Decidí no decirle nada a Andy, preferí ocultarlo por si, por algún motivo, se ponía en contra de mi plan e intentaba impedirlo, cuanta menos gente supiese lo que iba a hacer mejor. Mi hermanastro estaba como loco con los preparativos, se pasaba el día encerrado en el garaje con sus amigos ensayando y cuando acababan se encerraba en su cuarto a seguir practicando. Durante toda la semana me volvió loca con esa música estridente que tanto les gustaba tocar, sobretodo porque su habitación estaba pegada a la mía y lo escuchaba todo. Según él ésta iba a ser una buena oportunidad para lanzarse al mundo de la música. Yo lo dudaba bastante.

Tal y como habíamos planeado para aquel viernes, cuando acabe de cenar me subí a mi habitación alegando que había tenido una semana muy dura y estaba agotada. Mi hermanastro hacía ya horas que se había ido de casa, esperaba que me enviase algún mensaje, pero no fue así. Me arreglé, me vestí y me metí en la cama con las luces apagadas. A la media hora, lo que a mí me pareció una eternidad, escuché a mis padres subir las escaleras y meterse en su habitación. Entonces encontré yo mi momento. Me levanté de un salto y le envié un mensaje a Cornelia para decirle que ya estaba lista, a los diez minutos se plantó ella junto con Dann en el jardín de mi casa a la espera de que bajase.

El salto desde mi ventana hasta la rama más próxima del árbol fue bastante fácil, lo difícil fue bajar desde la rama hasta el suelo, había más de cinco metros. Dann quiso ayudarme y se prestó a recogerme en la caída, no fue una buena idea en absoluto, los dos acabamos en el suelo, yo encima de él, pero por suerte no sufrimos daños.

Recé para que mis padres no se hubiesen percatado de que me escapaba. Todo parecía silencioso y tranquilo en casa. Los tres anduvimos por las solitarias calles hasta el centro de la cuidad. El local donde tocaban era bastante pequeño, un club solo para gente amante de la música rock, o sea, poca. Pero, aún así, el lugar estaba abarrotado. En la entrada había un cartel donde anunciaba a los artistas que tocaban aquella noche. El grupo de mi hermanastro todavía no se había decidido por un nombre, así que en el cartel solamente aparecía su foto.

El interior estaba oscuro y lleno de humo, costaba acostumbrarse al ambiente tan cargado. Cornelia estaba emocionadísima, durante todo el camino no había dejado de hablar, y cuando ella hablaba tanto solo significaba que estaba nerviosa. Dann, por su parte, se había mostrado extraño, pero usualmente callado y, nada más entrar se fue directo a donde estaban Sam y sus colegas, lo que nos dejó a mí y a Cornelia con la boca abierta.

-          Ignóralo – me dijo Cornelia – últimamente está insoportable.

Nos sentamos en una de las mesas que estaba cerca del escenario y nos pedimos una cerveza cada una. Estuvimos esperando un buen rato hasta que empezaran, durante ese rato vimos a Dann entrar y salir un par de veces junto a Dann y en una de las veces que entraron lo hicieron junto con Farrah… ¡qué asco me daba! Y mucho más asco me daba que ahora se hubiese hecho tan amiguita de Dann.

Los chicos y yo estábamos histéricos, era la primera vez que actuábamos ante la gente y mis piernas eran como un flan. No habíamos dejado de dar vueltas por el camerino, bebiendo cerveza e intentando tranquilizarnos. El dueño del pub vino a avisarnos de que salíamos al escenario en tres minutos. Intenté concentrarme todo lo que pude en lo que quería que pasase. Quería que todo saliese perfecto, que a la gente le encantase, que muchos nos conociesen… quería tantas cosas…

Cuando salimos al escenario la oscuridad y los focos enfocando directamente a nosotros no me dejaban ver la cantidad de personas que había, pero cuando me acostumbrarme a la luz pude ver que el local estaba lleno, vislumbré a gente conocida, del instituto, del barrio… Comencé a cantar, los chicos a tocar y lo di todo de mí.

Después de las dos horas que duró el concierto tanto los chicos como yo estábamos cansados pero orgullosos con el resultado. Nos habíamos metido al público en el bolsillo y eso nos alentaba para continuar haciendo nuestra música.

Salimos del improvisado “backstage” para celebrar el éxito y hacernos unas copas. Mis amigos se dispersaron alrededor buscando alguien con quien acabar la noche y sentados en la barra haciéndonos unas cervezas nos quedamos Jake y yo. Estábamos los dos charlando animadamente cuando noté que alguien me rozaba el brazo. No sé por qué, mi subconsciente pensó inmediatamente que se trataba de India, pero al instante desechó la idea, India estaba en casa castigada y no había podido venir, aunque me hubiese gustado que estuviese aquí… En su lugar, había una chica de ojos azules y cabello castaño que me miraba con una sonrisa en los labios y las mejillas coloradas. Le devolví la mirada y ella se presentó.

-          Me llamo Jillian, disculpad que os moleste, sólo quería felicitaros por el concierto que habéis dado, ¡ha sido alucinante!

Me sentí complacido ante sus palabras de halago.

-          Gracias Jillian, yo soy Andy y él es Jake.
-          Encantada – dijo estrechándole la mano.
-          ¿Te puedo invitar a una copa? – dije sin vacilar.

Jillian pareció encantada ante la oferta y se unió a nosotros. Durante la conversación descubrí que era una chica muy interesante, tenía 18 años, mi edad, y cuando acabase el curso quería estudiar Arquitectura. Cuanto más hablábamos más feeling sentía que teníamos, tanto, que por un momento llegué a olvidarme de India.

A lo mejor, gente nueva era lo que necesitaba para acabar con aquella locura que se nos iba de las manos.


Bueno lectores, espero que estéis teniendo una feliz Navidad. Aquí os dejo el último capítulo hasta después de las vacaciones, aprovecho también para deciros que, como no he tenido mucho tiempo para adelantar el fic por culpa de los estudios, en lugar de un capítulo extra subiré un adelanto de lo que será el próximo capítulo. Crold, mucho ánimo con los exámenes, créeme, sé lo que es estudiar en vacaciones, pero seguro que lo apruebas todo, espero nuevo capítulo con impaciencia! Sweet serial killer, me gusta saber que mi fic engancha de esa manera, :D espera a ver lo que viene a continuación, echo de menos cap de tu historia, espero que subas pronto porque me encan-ta! Nelly Biersack Drew, prometo que los siguientes capítulos que vengan valdrán la pena, mi cerebro ya está trabajando duro en ello, espero también que subas cap de tu fic pronto porque me tiene enganchadísima y sé que pronto pasará algo entre Autumm y Andy (o, al menos, eso espero).

Besos y feliz Navidad a todos los demás lectores. Un buen regalo de Navidad para mí sería que alguno de vosotros se animase a comentar y decir que le parece la historia :)

miércoles, 18 de diciembre de 2013

CAPÍTULO 9 (+18)

Joder, joder, joder, joder…. ¡Me he acostado con mi hermanastro! Aquello fue lo primero que pensé cuando me desperté aquella mañana de sábado en la misma cama que Andy y completamente desnuda. Anoche no había estado demasiado lúcida, después de la botella de vodka que me había metido entre pecho y espalda, pero estuve lo suficientemente consciente para enterarme de todo y ser dueña de mi voluntad, así que lo que hice lo hice porque quise, aunque hora me muriese de la vergüenza con solo pensar que estaba desnuda a su lado.

Intenté zafarme del brazo que tenía sobre mi cuerpo y levantarme, todavía me dolía el bajo vientre por lo hecho la noche anterior, así que me costó un poco enderezarme y andar hasta el baño. Una vez allí me di una merecida ducha de agua caliente mientras mi cabeza no dejaba de repetir una y otra vez las escenas vividas durante mi primera vez. Había sido una experiencia novedosa y excitante, siempre pensé que mi primera vez la recordaría por el dolor y el mal rato que pasaría, pero he de reconocer que Andy se comportó como todo un caballero y no me había causado ningún trauma.

Salí de la ducha y me enrollé con una toalla. Sigilosamente, y esperando que Andy siguiese dormido, me fui directa a mi habitación y me cambié de ropa. Estaba cepillándome el pelo cuando escuché que alguien llamaba a mi puerta con los nudillos.

-          Pasa Andy – dije ya sin preguntar.

Mi hermanastro apareció por la puerta con el pelo alborotado de recién levantado y solo cubierto por los bóxer negros de la noche anterior. Mi corazón dio un brinco cuando lo vi de esa guisa y bajé mi mirada al suelo, me seguía produciendo pudor verle así después de lo que hice con él anoche.

-          Pensé que te habías ido – dijo.
-          Sólo me he dado una ducha – dije sin mirarle.

Ambos nos quedamos en silencio unos minutos sin saber qué decir, los dos estábamos pensando lo mismo y, aunque no fuese propio de mi, la que quería levantarse y echarse a sus brazos para que volviese a hacerme lo que me hizo anoche era yo. Pero algo me refrenaba y me hacía permanecer en aquella posición, de espaldas a él.

Noté como Andy se acercaba, peligrosamente, por la espalda, y el roce de su aliento contra la piel de mi cuello hizo que se me erizasen los pelos de la nuca.

-          Hermanita… - dijo rozando sus labios contra mi cuello – pensaba que te apetecería jugar…

Se me heló la sangre bajo la piel ante sus palabras. No creía que Andy fuese tan seductor y tan provocador, pero mi sexto sentido femenino me pedía caer de nuevo en sus brazos.

-          Lo de anoche no fue sólo un polvo para mí, si es lo que te preocupa – dijo acercando sus labios a mi oreja.

Mi corazón dio un brinco y de un salto me incorporé y salí disparada por la puerta de la habitación, pero no habían pasado ni dos segundos cuando mi cuerpo y mis instintos plantaron cara a mi subconsciente, volví en mi pasos hasta mi habitación de nuevo y sin darle tiempo a Andy para preguntar esta vez fui yo quien se abalanzó sobre él y comenzó a devorarle la boca.

-          Joder India… - dijo entre gemidos - ¿qué ha sido eso?
-          ¡Cállate y bésame! – le ordené.

Se acabó la India tímida. Ahora era una mujer y mi meta era conseguir todo lo que me propusiese, así fuese mi hermanastro.

Pasamos el día entre besos, mordiscos, chupetones y algo más. Había descubierto lo que era realmente el sexo y me encantaba. Creo que Andy acabó un poco agotado después del cuarto polvo porque decidió descansar durante un rato. Aquel día apenas comimos, a parte del uno al otro, la cama, el suelo, el escritorio… cualquier lugar era bueno para dar rienda suelta a nuestra pasión. Yo estaba agotada, con dolor en las piernas y la espalda por las posiciones en las que había estado, pero me sentía bien conmigo misma.

Nos dimos cuenta de lo mucho que nos habíamos entretenido cuando la oscuridad inundaba la calle y la luz de las farolas se coló por la ventana. Mi fin de semana de castigo me tenía encerrada en casa pero para nada aburrida. Andy se estaba arreglando para recibir a sus amigos, esa noche vendrían a tocar como hacían casi todos los fines de semana. Ese día Cornelia y Dann me habían abandonado por una salida al cine, aunque me mantenían informados por Whatsapp.

Estaba en la cocina preparándome algo de cenar cuando llegaron los amigos de Andy. Éste, que disimuló bastante lo nuestro cuando aquellos llegaron, entró y cogió algo para comer y un pack de cervezas. Los chicos me saludaron y, como casi siempre, Ashley soltó la coletilla de turno.

-          Hola India… Me han dicho que estas castigada
-          Sí, me pasé un poco con esa Farrah – le contesté.
-          A mí me ponen mucho las camorristas – dijo de sopetón y sin ningún tipo de vergüenza.

Me quedé mirándolo con los ojos como platos y Andy le dio un capón en la cabeza como reprimenda.

Estaba harto de que Ashley siempre le echase los trastos a mi hermanastra. Sabía que me jodía pero, aún así, él seguía haciéndolo sin tapujos y, después de lo que había pasado con ella este fin de semana aquellas palabras aún me jodían más.

Bajamos al garaje donde teníamos todas nuestras cosas para tocar y comenzamos con los ensayos. Mientras cantaba estaba todo el rato pensado en ella, tan absorto estaba que se me escapó la canción un par de veces. Los chicos notaron que estaba algo raro y me comportaba de manera extraña, así que dudé en si contarles lo sucedido o no. Eran mis colegas y confiaba en ellos, pero cuanta más gente lo supiese más probabilidades había de que se escampase, además, apostaba lo que fuese a que India ya había puesto al tanto a su amiga y al imbécil de Dann.

-          Joder Andy ¿se puede saber qué te pasa hoy? – preguntó Jake algo picado – el ensayo ha sido una mierda, no estás en la tierra.
-          Lo siento –me excusé – estoy en otro sitio…

Los tres se me quedaron mirando inquisitivos, como esperando a que les diese una explicación.

-          No me miréis así – dije – no hay nada que contar.
-          Es por una tía ¿verdad? – preguntó Ashley.
-          ¿Qué? – pregunté incrédulo.
-          Venga Andy… Siempre que tu cabeza vaga por otros lugares menos por estos es por una tía, siempre lo acabamos averiguando.
-          No hay nada que averiguar…
-          Sabes que puedes confiar en nosotros – dijo Jinxx

Les mire uno por uno y sus caras denotaban sinceridad. Pero lo que había sucedido con India era muy fuerte. Incluso para mis mejores amigos.

-          Mirad… no-no sé si es buena idea.
-          Tenemos toooda la noche – dijo Ashley cogiendo una cerveza y sentándose en el sofá.

Respiré hondo y me armé de valor. En el fondo necesitaba del consejo de mis amigos para guiarme en la locura en que se estaba convirtiendo todo esto. Les conté todo lo sucedido, desde el beso que le di aquel día cuando fui a vendarle la mano hasta lo sucedido la noche anterior, donde me acosté con ella por primera vez.

Cuando terminé la historia los tres me miraban con la cara desencajada. Intentando asimilar lo que les contaba y completamente desubicados conmigo y con mi hermanastra.

-          O sea… que tú… e India ¿lo habéis hecho? – pregunto Jake.
-          Sí.
-          ¿Hasta el final?
-          Sí.

Ashley se llevó las manos a la cabeza. Supongo que al ver truncado su plan de conquistar a mi hermanastra. Todos estaban algo impactados por la noticia. Incluso yo tenía mis comederos de cabeza con todo aquel lío.

Mi hermanastro estaba con sus amigos en el garaje y yo mientras intentaba entretenerme con un programa aburrido que estaban echando en televisión. Albergaba la esperanza de que él llegase y pudiésemos tumbarnos juntos en el sofá o, simplemente, que viniese a hacerme compañía para que no me sintiese tan sola, pero no fue así, en cambio, me quedé frita en cuestión de segundos, tanto, que no escuché a los amigos de Andy salir de casa.

Me desperté de mi sueño cuando noté que me movía y que mi espalda no tocaba nada consistente. Me asusté al principio, pero identifiqué los brazos de Andy rodeando mi cuerpo y llevándome en volandas y me tranquilicé de nuevo. Me dejó sobre mi cama y me dio un beso sobre la frente, supongo que creía que seguía dormida.

-          No te vayas… - le susurré cuando escuché que se alejaba – duerme conmigo.

Andy se acercó de nuevo a la cama y se metió bajo las sábanas a mi lado. Pasó uno de sus brazos por mi cintura y pegó su cabeza a la mía. Me sentí extraña ante aquella situación, mi hermanastro y yo abrazados en la cama, pero he de admitir que me gustaba aquella sensación de tenerle tan cerca y sentirme tan protegida.





-          ¡ANDY! ¡INDIA!

Me desperté algo desubicado. Tenía la sensación de haberme acabado de acostar y una voz gritando mi nombre me había sobresaltado. Volví a sumergirme en mi sueño, pensando que el sonido de aquella voz llamándome lo había soñado cuando lo volví a escuchar. Entonces me incorporé de un salto.

Salté de la cama y mi cabeza comenzó a pensar a cien mil por hora una manera de salir de la habitación de India sin que mis padres me viesen. Desperté a mi hermanastra, que todavía no se había enterado de que nuestros padres habían llegado.

-          India, ¡India! Levántate… ¡Ya están aquí!
-          Qué… déjame… - dijo apartándome el brazo.
-          ¡Joder India! – ahogué un grito mientras la empujé fuera de la cama
-          ¿¡Pero tú eres imbécil!? – me gritó.
-          ¿India? – la voz de Cindy volvió a sonar desde el salón.

Tanto India como yo nos quedamos mirándonos con los ojos como platos intentando pensar una solución cuanto antes.

-          Baja – me dijo al fin – baja y entretenles y yo recogeré tu ropa.
-          ¿Pero cómo quieres que baje en calzoncillos? – le pregunté
-          ¡Qué bajes coño! – me gritó mientras me empujaba.

Cogí mi camiseta que estaba tirada en el suelo y me la puse a toda prisa. Bajé las escaleras de dos en dos justo a tiempo para evitar que Cindy me viese salir del cuarto de India, cosa que hubiese sido difícil de explicar dado las pintas que traía.

Aproveché que Andy había bajado a recibir a nuestros padres para adecentar un poco nuestras habitaciones, convertidas en dos leoneras después del fin de semana de desenfreno que habíamos pasado los dos juntos.

Recogí un poco mi ropa e hice la cama y en la habitación de Andy cogí mi ropa, que seguía esparcida por el suelo y la traje a mi cuarto justo en el momento en que mi madre subía las escaleras. Por suerte, no me vio salir del cuarto de mi hermanastro.

Intenté disimular haciendo como que estudiaba, sentada en el escritorio de mi habitación todavía con el pijama puesto. Aparenté sorprenderme cuando mi madre entró por la puerta.

-          Oh… Hola mamá ¿Ya estáis aquí?
-          Sí… - contestó entrando – nuestro avión salía temprano. ¿Cómo habéis pasado el fin de semana?
-          Bueno mamá… Yo he estado todo el tiempo estudiando y haciendo los deberes.
-          Espero que hayas aprendido la lección con el castigo – dijo mi madre.
-          Sí mamá, y siento haberos decepcionado tanto a ti como a James.

Mi madre sonrió afable y se acercó para abrazarme y darme un beso.

-          Sólo espero no volver a llevarme una sorpresa contigo India – me dijo.
-          No mamá, te lo prometo – y le dediqué una sonrisa.
-          ¿No huele raro aquí? – preguntó mi madre.

Yo abrí los ojos por la sorpresa de la pregunta y miré en todas direcciones para comprobar que no había nada fuera de lugar como alguna camiseta o pantalón que no fuese mío.

-          Eh… N-no… No sé… -dije algo confundida.

Mi madre se levantó y abrió la ventana de mi cuarto.

-          Bueno… - dijo ahora cambiando de tema – vamos a deshacer las maletas – y dicho esto salió de mi habitación.

Cuando mi madre se fue respiré aliviada. Tanto Andy como yo creíamos que llegarían por la tarde o por la noche y pensábamos que tendríamos más tiempo para nosotros, pero no, nuestros padres habían decidido llegar antes y por poco nos pillan acostados juntos en la cama y medio desnudos. La verdad es que no sé qué pasaría si llegasen a descubrir lo que ha pasado entre Andy yo este fin de semana.

Volví a centrarme en los libros aunque me era muy difícil concentrarme. A los pocos minutos mi teléfono vibró.

A: Te ha dicho algo?
I: Ha dicho que la habitación olía raro.
A: Papá me ha preguntado porque iba en calzoncillos, me he tenido que inventar una excusa y decirle que ayer me ensucié los pantalones antes de acostarme y he dormido así, creo que no se lo ha tragado y cree que pase la noche con una chica.
I: xD. No es del todo mentira…
A: No me importaría que lo pensase si no fuese porque esa chica eres TÚ!
I: Debemos ser discretos y evitar despistes como el de hoy.
A: No se qué pasaría si se llegasen a enterar de lo nuestro, nos matarían…
I: Más vale que no lo sepan nunca.

A la hora de la comida mis padres estaban emocionados contándonos todo lo que habían hecho en Nueva York. Nos hablaban sobre el congreso de Neurocirugía al que habían asistido como si nosotros entendiésemos de ello, tanto India como yo intercambiábamos miradas cómplices mientras nuestros padres hablaban, diciéndonos en silencio que nosotros nunca llegaríamos a saber de aquello.

Mis ojos se iban hacía ella más de lo que a mí me hubiese gustado, se podría decir que estaba disimulando fatal, pero no podía despegar mi mirada de aquellos labios que tanto me apetecía volver a besar, ni de ese pelo castaño que le caía sobre los hombros, ni de esos ojos verdes que brillaban en la oscuridad mientras gritaba mi nombre…

-          ¡OS ESTAMOS HABLANDO! – dijo Cindy levantando la voz.

Como si nos hubiesen dado a los dos una descarga eléctrica a la vez, dimos un brinco en nuestro sitio y la miramos sobresaltados.

-          Perdón mamá – dijo ella – estaba pensando en todo lo que tengo que estudiar.
-          Sí – contesté – hemos estado liados este fin de semana… ¡con los estudios digo!

India me asesinó con la mirada y yo miré a mi padre que nos observaba con una ceja levantada.

-          Bueno mamá – dijo India – voy a subir de nuevo a mi cuarto, quiero tener el temario aprendido para la hora de cenar.

Se levantó de la mesa y se fue escaleras arriba mientras nosotros acabábamos de comer. Cuando me pude escapar y subir a mi cuarto lo primero que hice fue coger el teléfono y enviarle un Whatsapp.

A: ¡Por poco! ¡Podrías ser más disimulada!
I: Yo? No he sido yo la que se quedaba mirándome con la boca abierta.
A: Es que me provocas! Joder…
I: Yo te provoco? Deberías relajarte si no quieres que nos envíen a los dos a un internado.
A: Eso va a ser casi imposible, cada vez que te veo solo pienso en cosas que no debería.
I: ¿Cómo por ejemplo?

Mi hermanastro entró en mi habitación como un huracán, la suerte que teníamos era que mis padres se quedaban en el salón un rato después de comer. Se abalanzó sobre la silla donde estaba sentada y comenzó a devorarme la boca con ansiedad. Aunque quería apartarle por miedo a que mis padres subiesen mi cuerpo no respondía a las órdenes de mi cabeza, sino todo lo contrario, noté como los pezones se me endurecían debajo de la camiseta y mis bajos se humedecían, lista para recibirle. Intenté controlar mis instintos pero Andy me lo impedía, puso una de sus manos por dentro de mis pantalones y me obligó a separar las piernas para poder recibir su contacto. Sus hábiles dedos comenzaron a acariciarme la zona más erógena de mi cuerpo y comencé a suspirar a cada uno de sus movimientos. Andy me sonrió con una sonrisa maliciosa y yo le odié por provocarme de aquella manera sabiendo que una vez comenzaba ya era muy difícil parar.

Con el brazo que le quedaba libre me obligó a levantarme y sin sacar sus dedos de mi interior me tumbó sobre la cama y siguió con sus caricias. Mi respiración era cada vez más agitada y un rubor cubría mis mejillas por estar haciendo aquello tan prohibido. Noté la erección de Andy a través de sus pantalones, haciendo presión sobre ellos. Sabía que el disfrutaba haciéndome caer tan fácilmente en la tentación de sus juegos. Le seguí la travesura e introduje una de mis manos por el interior de su muda al encuentro con su miembro, sonreí cuando lo tuve entre mis manos y comencé a juguetear con él. Andy se mordía el labio inferior y su cuerpo se acomodó entre el mío, abriéndome más las piernas, la humedad de mi vagina aumentaba cada vez más hasta que Andy detuvo sus movimientos y, por consiguiente, yo lo míos y sin siquiera quitarme la ropa, apartó a un lado mi ropa interior y me penetró de un solo movimiento. Reprimí un grito de sorpresa, no creía que fuese capaz de hacer algo así con mis padres a escasos metros de nosotros. Comenzó a moverse en silencio en mi interior, empujando fuerte hacia adentro mientras me agarraba las nalgas con firmeza. A los pocos minutos de comenzar a embestirme me corrí y segundos después Andy sacó un condón del bolsillo de sus vaqueros, se lo puso y descargó toda su masculinidad en mi interior.

Me volvió a besar los labios con fiereza y ansiedad antes de salir de mi cuarto y encerrarse en el suyo.


Queridos lectores y seguidoras, espero que disfrutéis de éste nuevo capitulo! Nely Biersack Drew, muchas gracias por ser tan entusiasta con mi historia, motiva mucho que la gente aprecie lo que escribes y que, sobretodo, le guste, estoy ansiosa por saber que pasará con tu fic, espero que continúes pronto, entro cada día para ver si has actualizado :*

Crold, hecho muuuuuucho de menos leer capítulos tuyos, ojalá acabes pronto los exámenes y puedas actualizar con más frecuencia por que ME ENCANTA! Y sabes que soy una fiel lectora :)

Sweet serial killer, gracias por el comment, el fic es muy "hot" en general, ya lo iréis descubriendo :P. Espero que haya nuevo capítulo de tu historia pronto, siempre que dejas con la intriga ;)

Aprovecho para deciros a todos que el día 25 (miércoles que viene), será el último día que suba capítulo hasta después de las vacaciones porque voy a estar fuera (sorry :/), aviso que el próximo día que actualice después de esa fecha será el miércoles 15 de enero, PEEEEERO, para compensar la larga espera, habrá capítulo extra entre el 10 y el 14 de Enero. 

A todos los demás lectores que me leen pero que no se manifiestan espero que el fic os mantenga enganchados y me leáis cada semana, me motiva mucho saber que las visitas aumentan día a día. Besos a tod@s.


miércoles, 11 de diciembre de 2013

CAPÍTULO 8 (+18)

-          ¡¡¡SORPRESA!!!
-          ¡Pero bueno! ¿Qué hacéis aquí?

Hacía ya una hora que me había quedado sola en casa. Un viernes por la noche sola en casa. Mi hermanastro se había ido con sus amigos hacía un rato y yo me había quedado en el salón viendo la tele, estaba a punto de quedarme dormida cuando llamaron a la puerta y, para mi sorpresa, mis dos mejores amigos estaban allí, sujetando una bolsa con comida y algo de bebida.

Subimos corriendo a mi habitación y nos encerramos los tres allí dentro. Dann y Cornelia comenzaron a ponerme al día de las novedades que habían sucedido en clase durante mi ausencia.

-          Te hemos echado mucho de menos… - dijo ella poniendo morritos.
-          Y yo… - contesté – además mis padres no me hablan, esta mañana se fueron sin despedirse…
-          Pero aún así conseguiste que a Farrah se le bajasen los humos… - dijo Dann – desde lo ocurrido que no se mete con nosotros, además, creo que el director citó a sus padres para una charla en su despacho.
-          Pero eso no importa, la expulsada soy yo, no ella… ¡eso es lo que me jode! – dije.
-          No es justo, cierto… - me apoyó Dann – ahora intenta recuperar la India de antes y deja de comportarte como una rebelde… - me amenazó.
-          Oye… - interrumpió Cornelia - ¿y qué tal con tu hermanastro?

Las dos intercambiamos una sonrisa cómplice y nos leímos las mentes en ese mismo instante no pudiendo reprimir una carcajada al unísono. Dann nos miró con una mueca entre asombró y asco y se levantó a rebuscar entre mis discos mientras Cornelia y yo hablábamos sobre el tema.

-          Pues… el otro día vino a mi cuarto y… casi pasó.
-          ¿¿!!QUÉÉÉÉ!!?? – chilló mi amiga alucinada – no me lo puedo creer… ¡tú y Andy! Joder, es tan surrealista…
-          Ya, bueno, pero el problema es que cuando estoy con él me siento rara… no sé… como diferente… como que yo no me controlo a mí… no sé si me explico.
-          O sea – me interrumpió – que te estás pillando.
-          Podría decirse así… sí.

Cornelia hizo una mueca de entusiasmo que no fue correspondida por Dann que seguía escuchando nuestra conversación con una mueca de desaprobación.

-          ¿Puedo volver a repetir que el que te estés liando con tu hermanastro da un poco de asco?
-          ¡Joder Dann! – le recriminó Cornelia – ya hablamos sobre esto, no les une nada, si ellos quieren y se gustan ¡Pues que disfruten!

Dann volvió a bufar desaprobatoriamente y nos abandonó de nuevo para rebuscar en mi colección de CD’s e ignorarnos.

-          ¿Y dónde está ahora Andy? – preguntó Cornelia.
-          Supongo que por ahí con su grupito de metaleros… no me ha dicho nada…
-          Y tus padres no saben nada, ¿verdad?
-          ¡NO NO! ¡No deben! Nos matarían… imagínate.
-          Bueno, pero tienes que tener claro lo que haces y no hacer ninguna tontería.
-          Tranquila Corny, no hay problema.
-          Bien bien todo muy bonito y de color de rosa pero venga, a lo que importa – Dann nos interrumpió de nuevo esa conversación que parecía que le provocaba dolor de oídos y sacó algo de su cartera – que empiece la fiesta – dijo.

Cornelia y yo nos quedamos mirándole con los ojos como platos cuando sacó delante de nosotras una botella de Vodka polaco. Aprovechamos que estábamos solos en casa para bajar a la cocina, sacar vasos y servirnos la bebida. Entre risas y tonterías nos fundimos la botella entera entre los tres. Dann aguantaba bastante bien el alcohol, pero Cornelia y yo éramos un peligro. Acabamos algo mareadas y achispadas, comenzamos a hablar de tonterías y a reírnos de cualquier cosa. Al menos, la botella la habíamos compartido entre tres, así que no íbamos lo pedo que podíamos llegar a ir si hubiésemos salido por ahí.

Sobre las tres de la madrugada, y aun con algo de alcohol en el cuerpo, mis dos queridos amigos decidieron llamar a un taxi e irse a casa. Gracias a Dios que Dann se fue con Cornelia, porque haberse ido sola por la calle hubiese supuesto un peligro adicional debido al estado en que se encontraba. Mi hermanastro aún no había llegado a casa, normalmente no solía llegar demasiado tarde, se habría entretenido con algo… Mareada como estaba y con la sensación de que todo a mí alrededor daba vueltas emprendí mí aventura a subir por las escaleras, me tropezaba cada dos escalones y durante el camino me caí un par de veces golpeándome las rodillas. Por fin había conseguido subir a la planta de arriba cuando escuché la llave girar en la cerradura, Andy acababa de llegar a casa y para evitar que me viese en ese estado corrí hasta mi cuarto con la gran suerte que yo siempre tenía en los casos en los que intentaba esconderme de algo, que me golpeé el hombro con el marco de la puerta produciendo un ruido atronador.

-          ¿India?

Escuché un golpe sordo nada más abrí la puerta y entré en casa. Me sobresalté al principio y acto seguido me comencé a asustar, la última vez que había escuchado un golpe así casi tengo que llevar a India al hospital y, de ninguna manera quería que aquello se volviese a repetir. La llamé pero no obtuve respuesta. Subí las escaleras de dos en dos y la encontré arrodillada a la puerta de su habitación. Casi se me salió el corazón por la boca cuando la vi de aquella manera, temiéndome ya lo peor.

-          ¿Qué te ha pasado? – pregunté casi en un grito acercándome a ella.
-          Déjame, ya puedo yo – dijo arrastrando las palabras.
-          ¿Estás borracha? – pregunté sorprendido.
-          Noooo… ¡Déjame Andy, joder!
-          ¿¡Pero se puede saber qué ha pasado aquí mientras yo no estaba?! – pregunté indignado.
-          Dann y Cornelia han estado aquí – soltó una risita nerviosa – hemos bebido vodka polaco – y volvió a reír.
-          Joder India… ¡Se supone que estás castigada!
-          ¡Eh! Estaba castigada a NO salir, no a que mis amigos no pudiesen entrar.

Se levantó y tambaleándose se dirigió hacia el interior de la habitación. La seguí para evitar que se volviese a caer. Le quité la ropa, dejándola sólo con la interior, intenté reprimir mis impulsos masculinos hacia ella y la cargué a cuestas hasta el baño donde le di una ducha de agua fría para que espabilase. Aunque tuve que soportar insultos y puñetazos de su parte por fin conseguí que a mi querida hermanastra se le bajase un poco el pedal que llevaba y pudiese andar  sin tambalearse.

-          Que sepas que me has decepcionado India… - le dije mientras ella se acostaba.
-          Venga ya Andy ¡como si tú nunca te hubieses puesto pedo!

Yo bufé, intentando zanjar la conversación cuanto antes. Cuando hube comprobado que ya no había peligro de daños mayores salí de su cuarto y me fui al mío, necesitaba descansar, los chicos y yo habíamos estado tocando toda la noche y estaba agotado. Acababa de caer dormido cuando el roce de unas manos hizo que me despertase.

-          ¿Sigues enfadado conmigo, hermanito? – dijo una suave voz cerca de mi oído.
-          India… - suspire agotado - ¿qué haces aquí?
-          Quiero dormir contigo…
-          No sé si es una buena idea.

Todavía no había terminado de decir la última frase cuando se metió dentro de mi cama y pego su cuerpo al mío. Cerré los ojos, evitando delatarme ante su contacto e intenté sonar firme ante sus exigencias.

-          Te prometo que ya no estoy borracha – me susurró de nuevo acariciando mi brazo.
-          India… - intentaba con todas mis fuerzas resistirme, de verdad que lo intentaba, pero era casi imposible.
-          Andy… - replicó a modo de burla.

Sus dedos recorrieron con suavidad la línea de mi cuello hasta mi clavícula y se detuvo unos segundos para morderme la oreja. El suave contacto de sus labios con mi piel hizo que se me pusiesen los pelos de punta, mis manos respondieron a sus caricias y me incorporé para colocarme encima de ella y tener pleno control sobre su cuerpo. Aunque mi mente decía que lo que estaba haciendo no estaba bien, mi cuerpo y el de ella se enzarzaron en una lucha en el que uno reclamaba las atenciones del otro.

Mis manos, ágiles, se deshicieron de su camiseta y de su sujetador en un tiempo récord. Gracias a la pequeña luz nocturna que se colaba por la ventana pude atisbar como India se mordía el labio inferior cuando descubrí sus pechos y los cubrí con mis manos. Mi cabeza se hundió en su cuello, besando y mordiendo su piel a medida que avanzaba por él. De su boca se escapaban suspiros que intentaba acallar con besos apasionados.

Sus piernas se abrieron a medida que la excitación entre ambos aumentaba de intensidad. Mis caderas se acomodaron entre las suyas y comencé a moverme sobre ella de manera que mi erección aumentaba de tamaño cuanto más intensas eran las caricias. Deslicé mis manos por su cintura y las coloqué al borde de sus pantalones, al observar su rostro apremiante deduje que ella deseaba lo mismo que yo y me deshice de sus pantalones al tiempo que ella hacía lo propio con los míos.

Me tumbé a su lado para tener más acceso a su cuerpo. Mis manos, en esa posición, tenían vía libre para acariciarla como quisiese. Mientras la besaba, deslicé mis dedos por el interior de la última prenda que la cubría y acaricié su sexo por primera vez. Ella soltó un gemido de impresión pero no me obligó a quitar la mano de allí, sino que con una de sus manos hizo lo propio con mis bóxer y rodeo mi miembro con su delicada mano.

Nos quedamos mirándonos unos instantes, siendo conscientes de la situación en la que estábamos envueltos. Comencé a acariciar su clítoris con mi mano mientras India movía su mano, tímidamente, hacia arriba y hacia abajo, haciendo que comenzase sentir placer. Nuestros gemidos y jadeos aumentaron de intensidad a medida que las caricias eran más y más rápidas.

Cuando noté que estaba a punto de llegar, coloqué mi mano sobre la suya para que se detuviese y me volví a colocar entre sus piernas. No quería llegar al orgasmo sin haber probado la sensación de estar dentro de ella. Cogí mi miembro con una mano y coloqué la punta a la entrada de su vagina, vislumbré en la penumbra de la habitación sus ojos, chispeantes de excitación y miedo.

-          ¿Estás segura? - pregunté en su oído.
-          Hazlo Andy – susurró suplicante – hazlo

En la misma posición en la que me encontraba comencé a empujar lentamente hacia su interior. Sus labios se apretaron y su mandíbula se tensó a medida que avanzaba. Me detuve al notar una pequeña resistencia a mitad de camino, empujé con un poco más de fuerza y aquella resistencia cedió. India ahogó un grito de dolor debajo de mi pero mis labios cayeron sobre los suyos intentando calmarla.

Comencé a moverme encima de ella con movimientos lentos y pausados que poco a poco iban tomando velocidad a medida que los dos nos acoplábamos al ritmo. Sus sollozos lastimeros del principio se convirtieron en gemidos de placer a los cuales me uní. Salí de su interior unos segundos para ponerme un preservativo y volví a penetrarla, esta vez con más facilidad. Noté que estaba preparada cuando la humedad se hizo más intensa y sus músculos comenzaron a contraerse. Me mordí el labio inferior, dejándome llevar y a los pocos minutos ambos estábamos dando rienda suelta a nuestro orgasmo con incontrolables gemidos y gritos de placer.

Agradecí el hecho de que estuviésemos solos en casa. Me desplomé a su lado y, mientras intentábamos recuperar el ritmo normal de nuestras respiraciones acerqué mi cuerpo al de ella y la abracé por la cintura. La besé tiernamente en el hombro mientras ella se llevaba una mano al rostro y sonreía.

-          Ha sido alucinante… - dijo al fin.

-          Cuando quieras repetimos, princesa.


Espero que disfrutéis con este capítulo! Gracias a todos los fieles lectores que me siguen cada semana.
Nely Biersack Drew, aquí tienes nuevo cap, puntual como todos los miércoles, sí, mi fic es bastante erótico, me gusta añadirle algo de marcha a mis historias. Espero que sigas tu fic pronto, ya me considero fan incondicional!
Crold, hecho mucho de menos capítulo de tu fic todas las semanas, pero bueno, entiendo que estes ocupada, de momento la espera ha valido la pena ;)
Alejandra becerra pinedo, gracias por el comentario, prometo leerme tu fic nada más tenga un hueco entre tanto estudio!
Sweet serial killer, cada miércoles habrá capítulo nuevo, a no ser que yo anuncie lo contrario asií que, de momento, la espera es sólo de una semana :) Me encanta tu fic, espero que subas cap pronto!




miércoles, 4 de diciembre de 2013

CAPÍTULO 7

Con la música puesta me era totalmente imposible mantener los pies en la tierra, en el presente. Andaba sólo al instituto. ¡Maldita India! Otra vez se había ido sin mí… Mis colegas me esperaban a la entrada de la clase. Me deshice de los auriculares y me dirigí hacia ellos, pero no sé por qué, tuve la sensación de que aquel día el ambiente estaba enrarecido…


¿Por qué todo el mundo me miraba? ¿Qué pasaba hoy? Nada más llegar a clase Cornelia tiró de mi brazo y me arrastró, literalmente a uno de los baños. Como las clases estaban a punto de empezar estábamos las dos solas ahí dentro.

-          ¿Se puede saber qué demonios les pasa a todos hoy? – dije algo cabreada.
-          Primero que nada… no te pongas nerviosa… - esas fueron las palabras adecuadas para conseguir que me pusiese el doble de histérica.
-          ¿Y bien? – la apremié.
-          A ver… se trata de Farrah – al escuchar su nombre mi sangre hirvió bajo mi piel – después de lo que le dijiste el otro día se propuso vengarse… y alguien de su grupito te vio el sábado en aquel pub con el tío ese que te intentó acosar… así que se ha dedicado a extender rumores…
-          ¿¡Rumores?! – exclamé furiosa – Mira Cornelia… ¿Sabes qué te digo? Que estoy harta ¡Harta de ella! ¡Maldita niñata!
-          Tranquila India, recuerda que el mejor desprecio es no hacer apre…
-          ¡ME IMPORTA UNA MIERDA! – grité cabreada.

Salí del baño hecha una furia dispuesta a encontrar a esa Barbie putilla y explicarle cuanto eran dos más dos. Aquella actitud mía dejó a Cornelia con la boca abierta, jamás me metía en problemas, ni era una chica problemática, pero desde hacía un tiempo a ahora que tenía la sensación de que las cosas me la soplaban bastante… demasiado, diría yo.

Encontré a Farrah por el pasillo mientras iba a clase y no me corte un pelo en cogerla desprevenida del brazo y estamparla contra la pared.

-          ¡TÚ! ¡PUTA! – grité - ¡Ya estás soltando por esa boca eso que se supone que vas diciendo de mí por ahí!
-          ¡Pero de qué vas! Yo… - dijo.
-          ¡Ni tú ni leches! ¿Te crees que puedes ir por ahí acosando a la gente e irte de rositas? ¡Pues que sepas que me tienes muy harta Farrah y me has tocado las narices ya durante demasiado tiempo!

Cornelia, que me había seguido desde que salí del baño me tiraba del codo intentando apartarme de ella pero yo me resistía mientras la seguía teniendo cogida.

-          ¡Escúchame bien! Y esto puedes ir a contárselo a cualquiera… Si vuelvo a saber qué vas por ahí soltando rumores de otra gente o de mis amigos iré a por ti ¿te enteras?
-          ¡INDIA BIERSACK! – escuché que alguien gritó mi nombre.

El director del colegio se acercó hasta donde nosotras estábamos y me cogió del hombro.

-          Acompáñame a mi despacho.

Le dirigí una última mirada asesina a mi enemiga y seguí a aquel hombre. A mis espaldas, los demás alumnos no podían reprimir una mueca de sorpresa y algunos de ellos hasta aplaudieron. Ya era hora que alguien pusiese a esa cerda en su sitio.

Expulsada durante una semana. Ese había sido el veredicto del señor director. Además de llamar a mis padres y contarles lo sucedido. Jamás en mi vida me había sucedido algo así, además que jamás me había peleado con nadie y mucho menos de la manera que lo había hecho con Farrah.

-          No entiendo esa nueva actitud suya… - dijo el director con tono más conciliador – usted siempre ha sido una alumna ejemplar.
-          Sí – dije – pero esa arpía ha estado haciéndome la vida imposible desde hace ya muchos años y una no es de piedra señor director.
-          Si tienes algún problema con alguno de tus compañeros debes de comunicarlo a los profesores o a mí personalmente, no puedes hacer lo que has hecho en el pasillo.
-          ¿Y de qué serviría? Todos ustedes están al tanto de la fama que sus alumnos tiene en el instituto, pero no sé por qué, siempre son los que causan problemas los que salen impunes de todo… a la vista está.
-          Bueno India… No sentencies aún, también quiero concretar una charla con los padres de Farrah.
-          A su ejemplar hija nadie le va a poner la mano encima.
-          Eso déjanoslo a nosotros.

 -          ¿Qué mi hermanastra ha hecho qué?

El tutor de India había venido hasta mi clase, me había sacado y me había explicado todo lo que había sucedido aquella mañana en los pasillos entre ella y esa tal Farrah.

-          No puede ser… debe haber un error – dije incrédulo – mi hermanastra nunca haría algo así.
-          Pues así ha sido Andy, sólo he venido a decirte que está expulsada durante una semana y que tus padres están sobre aviso.
-          Vale… sí. Gracias por informarme.

¿Pero se había vuelto loca o qué? ¿Qué coño le pasaba últimamente? India siempre había sido una niña calladita, tranquila, para nada peleona… excepto conmigo, pero no la veía capaz de llegar a esos extremos.

Cuando acabaron las clases no me entretuve con mis amigos. Salí disparado hacia casa para reprender a la rebelde de mi hermanastra y ponerle los puntos sobre las íes. Estaba sorprendido a la vez que abrumado por su actitud, si alguien me hubiese contado esto hace un par de meses hubiese pensado que era una broma. La buena de India… siempre educada y callada.

Mi querida hermanita llegó media hora tarde de lo previsto, yo estaba paseándome por el salón casi desesperado cuando escuché el sonido de la llave girar en la cerradura. De un solo movimiento abrí la puerta de par en par, ante su sorpresa, la cogí del brazo, tiré de ella al interior de la casa y la empujé contra la pared.

-          ¿¡PERO TÚ ESTÁS LOCA!? – grité fuera de mí - ¿Acaso eres consciente de lo que has hecho y de lo que dirán papá y Cindy?
-          Andy suéltame y no me grites…
-          ¿Qué no te grite? Lo que debería hacer es patearte el culo y enterrar tu cadáver antes de que ellos lleguen a casa…
-          ¡VALE YA ANDREW! ¡Déjame! ¿Quieres?

Apartó la mano que la sujetaba de un manotazo y salió disparada escaleras arriba, pero yo no me di por vencido.

-          ¡Escúchame cuando te hablo! ¡Creo que merezco una explicación!

Se paró en seco y se dio la vuelta lentamente. La mirada que me echó hizo que me asustase.

-          Una explicación… - dijo casi en un susurro – ¿de verdad quieres una explicación? Bien… Tengo 16 años, y durante toda mi vida he hecho siempre lo que los demás esperaban de mí, mis padres, mis profesores ¡todos! Pero ¿alguien se ha preguntado qué es lo que yo quiero? ¡No! ¡Claro que no! ¡PORQUE ESO NO IMPORTA! La hija de puta de Farrah me ha estado acosando prácticamente desde que comenzamos en el instituto y lo que he hecho yo ha sido callar ¡CALLAR CALLAR! Para que la gente no se decepcionase conmigo y siguiese viéndome como la hija/hermana/amiga/estudiante perfecta… ¡Estoy harta Andy!

Me quedé mudo unos instantes. Tenía razón en lo que decía, pero su actitud no era excusable. Aunque yo en su lugar quizás hubiese reaccionado igual.

-          ¿Sabes Andy? – esto lo dijo ya con lágrimas en los ojos – Sé que me va a caer una buena… pero me da igual… ¿acaso mamá y James han preguntado qué es lo que yo realmente quiero en esta vida? No quiero ser como ellos, no soy como ellos, y sé que no lo van a entender…
-          Por favor no te pongas a llorar ahora…
-          ¡VALE YA ANDY! – gritó - ¡NO ME AGOBIÉIS MÁS!

Después de aquello subió las escaleras y se encerró en su habitación con un sonoro portazo.


Gritos gritos y más gritos. Aquél día en mi casa parecía que hubiese estallado la tercera guerra mundial. Mis padres habían tenido una charla con el director y tras explicarles lo ocurrido aquella mañana habían puesto el grito en el cielo. Su siempre obediente y tranquila hija se había vuelto una rebelde.

Me había ganado estar encerrada en mi casa, solo permitiéndome la salida para ir al instituto y volver, durante un mes y la completa decepción y desconfianza por parte de mis padres. Ni siquiera cabe mencionar, que mi única tarea durante todo el tiempo que durase mi expulsión iba a ser la de encerrarme en mi habitación a estudiar.

Aquella noche subí a mi habitación y me puse a llorar. Jamás me habían reñido por algo relacionado con los estudios y la verdad es que mamá y James, sobretodo mamá, sabían muy bien cómo echar toda tu autoestima por los suelos.

Cogí el inhalador del cajón de mi mesita y le di dos toques para inhalar el vapor. Cuando me agobiaba, normalmente, me costaba un poco más respirar por culpa del maldito asma. Me tiré en la cama y me quedé despierta mirando al techo durante una buen rato, mis amigos estaban enviándome mensajes al grupo todo el rato sin parar, pero no me apetecía para nada contestarles, sólo quería estar sola durante un tiempo, encerrarme en mi misma y pensar en esa marea de sentimientos que se habían asentado en mí y estaban haciendo que me comportase como nunca antes lo había hecho.

Reprimí la tentación un par de veces de colarme en la habitación de Andy, aún estaba dolida por la manera en que me había hablado esta tarde, se suponía que era mi hermanastro ¡joder! Él debería de apoyarme en esto y dejar que fuesen mis padres los que se encargasen de la bronca. Mi teléfono sonó de nuevo.

A: Deja de llorar. Por favor deja de llorar. Sabes que si sigues así te vas a poner peor.
I: No necesito tus consejos Andy, gracias.
A: Entiendo que te sientas mal, pero llorando no se solucionan las cosas.
I: Quiero llorar y punto.
A: …

Mi hermanastra, toda una fiera. Y con la pared de mi habitación pegada a la suya me estaba costando una eternidad poder conciliar el sueño. Estaba todo el tiempo pendiente de sus sollozos y de si se encontraba mal por culpa de su problemilla… No sería la primera vez. Aunque mi cuerpo me lo estaba pidiendo a gritos me resistía a ir a su habitación a consolarla… porque sabía que caería en la tentación y que comenzaría a besarla y Dios quiera que no llegase a quitarle la ropa y hacerla mía en aquel mismo instante.

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Mis padres se fueron a Nueva York por la mañana temprano. Les escuché levantarse y cargar las maletas escaleras abajo, aunque yo estaba despierta no quería bajar a estar con ellos ni a despedirme, por lo visto, ellos pensaron igual y se fueron sin ni siquiera subir a ver si estaba bien. Aquella actitud por su parte me dolía, pero intentaba que no me afectase, ellos estaban enfadados y yo no tenía ganas de discutir más, así que sería mejor dejarlo así.

Me había levantado ya y estaba en el escritorio estudiando cuando Andy golpeó con suavidad la puerta y la abrió despacio.

-          ¿Puedo pasar? – preguntó.
-          Sí.

En sus manos llevaba un plato con lo que parecían tostadas con mantequilla y mermelada.

-          Creí que querrías desayunar – dijo dejando el plato sobre la mesa.

Se me dibujó una sonrisa en la cara, aunque con lo que había llorado la noche anterior más bien simulaba una mueca que pretendía ser sonrisa.

-          Se te ve cansada… - dijo.
-          No he dormido mucho.
-          Indi, sé que lo que hiciste no estuvo bien y ya te han castigado por ello, pero no te sigas castigando a ti misma.
-          Ni siquiera se han despedido… - susurré.

Andy me frotó el hombro.

-          Están enfadados – dijo.
-          Eso no es excusa – dije.
-          Desayuna y tengamos un feliz fin de semana.
-          Gracias por traérmelo – le dije.

Él no me contestó, sino que se inclinó sobre mí y me besó en los labios. Me levantó de la silla y de un empujón me tumbó sobre la cama.

-          No deberías estar haciendo esto… - le dije mientras Andy no paraba de besarme con fiereza – tienes que ir a clase…
-          ¿Y si no voy? – dijo entre jadeos.
-          Mamá y James te matarán – le respondí yo sin poder disimular una sonrisa.
-          Me arriesgaré.

Sus manos recorrían todo mi cuerpo de arriba abajo mientras que mi piel respondía las caricias erizándose a cada roce. De un solo movimiento se deshizo de la camiseta del pijama que llevaba puesta y descubrió mis pechos. En ese momento sentí algo de vergüenza por estar en aquellas condiciones con Andy aunque no fuese la primera vez… pero la excitación del momento y mi subconsciente que pedía más y más alejaron aquellos pensamientos de mí.

Mis manos temblorosas recorrían su pecho aún por debajo de su camiseta y  mientras le correspondía a sus besos apasionados se la quité despacio quedando los dos en igualdad de condiciones, uniendo nuestros pechos.

Andy me abrió las piernas y dejó caer su peso encima de mí, aquel movimiento hizo que se me escapase un suspiro de placer, notaba el miembro de mi hermanastro rozar mis pantalones y aquella sensación me estaba volviendo loca. Comenzó a moverse despacio encima de mí, como si lo estuviésemos haciendo pero aún con la ropa puesta, sus labios besaban cada parte de mí que se encontraban y de mi boca se escapaban leves gemidos producidos por aquella sensación tan novedosa para mí.

Los movimientos se tornaron cada vez más rápidos a medida que nuestros cuerpos iban excitándose más y más. Nuestras respiraciones subían del mismo modo que nuestros gemidos. Andy acariciaba mis pechos con sus manos, pero cuando intentó introducir una mano por dentro de mis pantalones me aparté como en un acto reflejo.

Nuestro juego paró en seco. Agache la mirada avergonzada pero Andy me cogió de la barbilla y me levantó para que le mirase a los ojos.

-          He de ir a clase India – me dijo mirándome a los ojos.

Me dio un casto beso en la mejilla antes de levantarse y salir de mi cuarto despidiéndose de mí con una leve sonrisa.


¡JODER! ¡JODER JODER JODER! Maldecía para mis adentros mientras me vestía para ir al instituto. Había estado a esto ¡a esto! de hacérselo allí mismo pero no, al final había tenido que salir de su habitación con el calentón entre las piernas.

Me senté en la cama intentado controlar la euforia de mi cuerpo, pero era imposible, en mi mente se repetían incansables las escenas vividas minutos antes en la habitación de mi hermanastra y pensaba que debía darle rienda suelta a la naturaleza si no quería llegar a clase como el mástil de un barco.

Me encerré en el baño y terminé lo empezado conmigo mismo. No era lo mismo que estar dentro de una mujer, y mucho menos si esa mujer se trataba de India, pero me servía para desahogarme en esos momentos.


Y como bien prometí, Miércoles por la noche, capítulo nuevo! Muchas gracias por los comentarios, por los nuevos seguidores y por las casi 300 visitas que ha recibido este blog!! Sin todos vosotros esto no sería lo mismo y no motivaría nada el continuar.

A mi querida Crold decirle que esta semana sin capítulo de su fic no va a ser lo mismo. Espero con impaciencia la llegada del martes para que haya cap!!! Pero bueno, seguro que la espera merece la pena :) Besooos 

Doy la bienvenida a Nely Biersack Drew que se ha unido a la "fiesta" de mi blog xD Espero que te guste la historia y que disfrutes leyendo tanto como yo escribiendo, que sepas que me leí tu fic de una sentada y que me parece que tiene una trama muy buena, espero con impaciencia tu segunda historia. Aquí tienes una nueva fan.

Y a Yulyana Leyva; es genial saber que hay gente que me lee aunque no tenga blog, siempre sirve de incentivo el saber que la gente te apoya :) Decirte que lo que me comentaste sobre el personaje de Andy, como ya dije en capítulos anteriores, he querido dar a Andy en este fic una personalidad más "buenaza" peeero (y esto es un avance de los próximos capítulos) el lobo a veces tiene piel de cordero, espera unos capítulos más y ya me dices si te sigue pareciendo amoroso de más ;) Muchas gracias por leer mi fic!

A todos los seguidores que no se manifiestan, gracias a vosotros también, espero que disfrutéis con la historia :)