Por fin mis días de castigo habían llegado a su fin.
Desde que había vuelto a clase notaba que el grupito de Farrah, y ella misma,
no estaban tan interesados en meterse con nosotros como antes, y eso me
gustaba. Ya estaba bien de que las cosas cambiasen. Estábamos en el descanso de
la mañana y Cornelia y yo no habíamos separado del resto de la clase para poder
charlar asoleas y con tranquilidad. Nuestro amigo Dann, sabiendo cuál iba a ser
el tema que íbamos a tratar, decidió quedarse con los chicos jugando al fútbol.
-
Entonces cuéntame – dijo Cornelia con impaciencia
- ¿cómo fue el sábado y el domingo en tu casa?
-
Pues… me acosté con él
-
¡¡¿Qué qué?!! ¿Con Andy? ¿Lo hicisteis?
-
Shhhh – le dije para que bajase la voz – sí, lo
hicimos
Cornelia soltó una risita nerviosa y se llevó las manos a
la boca sin poder dejar de reírse.
-
Jooooder… ¿y qué tal fue? ¿lo hizo bien?
Le di un codazo a mi amiga por preguntar aquello. Siempre
había sido algo retraída a la hora de hablar de sexo, pero esta vez no me daba
vergüenza contárselo a Cornelia.
-
Estuvo genial, fue el viernes por la noche
después de que os marchaseis y en todo el fin de semana no hemos parado de… ya
sabes…
-
¡Ostia India! No me lo creo… ¿y estuviste segura
cuando lo hiciste? ¿Te dolió?
-
Bueno… lo hice con él porque quise y de eso no
me arrepiento, pero sí dolió un poco, al principio, luego se pasa.
-
No me imagino yo en una situación así aún, de
hecho, no puedo ver ni con quien sería.
-
Date tiempo, yo hace un mes jamás lo hubiese
pensado.
La campana que indicaba que nuestro tiempo de descanso
había llegado a su fin sonó. Perezosas, nos levantamos del banco donde
estábamos sentadas y nos dirigimos de nuevo al interior de las clases. Por el
camino de vuelta nos cruzamos con Jake y Ashley, los cuales los saludaron con
un movimiento de cabeza.
Cornelia se giró a medida que pasaban y sus ojos
brillaron cuando miró a Ashley.
-
Tía, me encanta – dijo
-
¿Quién? ¿Purdy? Estás de coña…
-
Me vuelve loca, tiene un algo, así malote… Oh,
él es mi fantasía.
Estallé a reírme a carcajadas cuando Cornelia dijo
aquello.
-
¡No te rías! – me reprendió.
-
De verdad, Cornelia, con Purdy no, a lo mejor
con otro, pero no con él.
-
¿Por qué? – preguntó algo decepcionada.
-
Ay Corny, porque es un mujeriego, hoy con una,
mañana con la otra…
-
Pues he oído que van a dar un concierto en un
pub este fin de semana.
-
¿Quién? ¿El grupito de mi hermanastro?
-
Sí – dijo – podríamos ir a verles… - me miró con
los ojos suplicantes y una sonrisa de niña buena en los labios.
-
Primero,
mi hermanastro no me ha dicho nada, y segundo, te recuerdo que estoy
castigada durante tres semanas más, así que no creo que sea posible para mí.
-
Vengaaa, ya pensaremos algo para que te puedas
escapar.
-
Mis padres son muy estrictos con los castigos
Cornelia, lo sabes.
Me miró con el ceño fruncido, la cara que ponía siempre
que pensaba e ideaba algún plan.
-
Bueno, ya pensaremos en algo… - dijo.
Al entrar a clase nos encontramos con Dann, pero en lugar
de sentarse con nosotras como lo hacía siempre se sentó en la última fina con
Thomas, un chico de nuestra clase.
-
Pero bueno, ¿se puede saber que le pasa a este?
– pregunté a Cornelia.
-
No preguntes, está últimamente bastante rarito,
el sábado cuando fuimos al cine no dejo de comportarse de manera extraña
durante toda la película, sacaba el móvil cada dos por tres y miraba si tenía
algún mensaje, apenas se centró en la película.
-
Deberíamos hablar con él.
-
Prueba tú, yo ya lo he intentado.
Las clases transcurrieron con normalidad, esta vez ningún
profesor tuvo que llamarme la atención ni ponerme un negativo, cosa que
agradecí. Al terminar el día esperé en la puerta para poder encontrarme con
Dann y hablar con él, pero se marchó sin decir una palabra y cuando me di
cuenta ya se había ido del instituto.
-
Te lo dije – dijo Cornelia poniéndose a mi lado
– está raro.
También Andy se había marchado sin mí porque me había
quedado tiempo de más para ver a Dann, así que me fui sola a casa. El invierno
ya estaba avanzado y con él llegaban mis temidas crisis de asma, así que antes
de pasar por casa fui a la clínica de James a que me vacunase contra la gripe y
me quitase la maldita férula que llevaba con el dedo roto, la cual me cambió
por un simple vendaje que debía llevar durante algunos días más.
Cuando llegué a casa todavía faltaban algunas horas para
que mis padres volviesen de trabajar y Andy no estaba en casa. Me subí a mi
habitación a hacer los deberes y a intentar llamar a Dann por teléfono, me fue
imposible contactar con él, no respondía a mis llamadas y su última conexión de
Whatsapp era de las cuatro de la tarde. Dejé de insistir con él y me dispuse a
seguir con mis deberes, pero al poco rato comencé a encontrarme mal. Se me puso
dolor de cabeza y notaba que cada vez me costaba más respirar, ya estaba aquí
mi fiel amigo el asma, y eso que me acababa de vacunar…
Saqué el inhalador del cajón de mi mesita de noche e
inspiré el vapor un par de veces. Aunque noté un poco de alivio en mis pulmones
el malestar persistía y decidí acostarme.
Llegué a casa
después de pasar la tarde en casa de Ashley. Nos habían propuesto tocar el
próximo fin de semana en un pub de la ciudad y estábamos como locos con la
noticia. De verdad tenía la esperanza de que, algún día, nos pudiésemos ganar
la vida como músicos y ser grandes y conocidos.
Mis padres ya
habían llegado cuando yo entré, los dos parecían algo preocupados y me hicieron
un gesto de que guardase silencio cuando subía por las escaleras. Al parecer,
mí querida hermanastra volvía a tener uno de los brotes de asma con los que
tanto “disfrutaba” en invierno, mi padre había ido a su habitación y le había
pinchado un medicamento para abrirle los bronquios, pero aun así estaba hecha
polvo y no bajó a cenar. Intenté hablar con ella después de la cena, antes de
acostarme, pero estaba dormida y no quise molestarla.
Les comenté a mis
padres la oferta que nos habían hecho a los chicos y a mí para ir a tocar a
aquel pub ese fin de semana, pero no parecieron demasiado entusiasmados con la
idea. Me dio la sensación de que solo aceptaron, o más bien, se resignaron a
dejarme ir, porque ya era mayor de edad, un par de años antes lo hubiese tenido
más que prohibido.
No era agradable
ver como tus propios padres no te apoyaban en tus ideas ni en tus proyectos,
los míos estaban encasillados en que, tanto India como yo, nos teníamos que
dedicar a algo de la sanidad, como habían hecho ellos, pero ninguno de los dos
estábamos hechos para trabajar en un hospital o con personas enfermas el día entero.
A veces era, verdaderamente frustrante hablar con ellos sobre el tema, porque
no aceptaban otras opciones como válidas y, tanto a India como a mí, aquello
nos volvía locos.
Me encontraba ya algo mejor, al menos, mejor que la noche
anterior. Después de un inyectable en el culo y dos inhaladores conmigo en la
mochila había podido convencer a mis padres para que me dejasen salir, al
menos, para ir al instituto. Cuando tenía una crisis de asma mi casa se
convertía en un búnker para mí, normalmente, los episodios de la enfermedad
eran bastante agresivos y mis padres intentaban evitarlos a toda costa, pero
después de una semana en casa por expulsión no me podía permitir el lujo de
quedarme en casa más días y perder clase.
No me entretuve al llegar al instituto, me metí dentro de
la clase donde podía estar más caliente por los radiadores y esperé a que
llegasen mis amigos. Dann llegó el primero, me saludó y como el día anterior se
sentó al final de la clase, lejos de donde solíamos sentarnos Cornelia y yo.
Mosqueada por su actitud desde hacía ya varios días y por
no haberme contestado a las llamadas ni a los mensajes aproveché la ocasión
para sentarme a su lado y pedirle que me explicase.
-
¿Se puede saber qué te pasa últimamente? – dije
pillándole por sorpresa mientras me sentaba en una silla a su lado.
Dann me miró sorprendido, creo que no se esperaba aquella
pregunta de mí, al menos, eso pareció por su reacción.
-
¿Por qué me lo preguntas? No me pasa nada…
-
No te creo, ¿te crees que soy tonta? Ayer te
llamé un millón de veces, te envié innumerables mensajes y no me contestaste,
¿tienes algún problema?
-
¡Qué no me pasa nada India joder!
-
Tú verás… Pero Cornelia también me ha dicho que
el sábado estuviste muy raro con ella en el cine, espero que si tienes algo que
contar vengas a buscarnos.
Y dicho esto volví a mi pupitre, la alarma ya había
sonado y todos los estudiantes estaban entrando a clase en aquel momento, entre
ellos Cornelia. Se sentó a mi lado y le conté lo que le había dicho a Dann,
ella me dirigió un gesto de indiferencia como diciendo que ya se le pasaría,
yo, por mi parte, estaba comenzando a preocuparme por él.
Llegué a casa
agotado después del ensayo en casa de Ashley, esa noche tuve suerte y mis
padres aún no habían llegado a casa, así que subí las escaleras y me colé con
discreción en el cuarto de India, estaba sentada en el escritorio, haciendo los
deberes, con los auriculares puestos y tarareando una canción, segura de saber
que nadie la escucharía. Apoyé mi cuerpo en el marco de la puerta y mi cabeza
comenzó a divagar en las mil y unas maneras de volver a hacerla mía antes de
que mis padres llegasen a casa, sobre el escritorio, en la cama, en el suelo,
sobre la repisa de la ventana…
Me estaba volviendo
loco con ella, lo sabía, lo notaba. Estaba comenzando a perder los estribos y
eso no era nada bueno ni saludable. Mi cabeza no dejaba de pensar durante todo
el día en sus piernas, en sus labios… y sólo ansiaba el momento de llegar a
casa, tener la suerte de estar solo y poder desnudarla.
Quizá debería salir
y conocer otras chicas, dejar de obsesionarme tanto por ella, al fin y al cabo
era mi hermanastra y el riesgo de que nuestros padres nos pillasen era
demasiado elevado, un precio que no sabía con certeza si estaba dispuesto a pagar
pero, por otro lado, no quería herirla, no sabía que sentimientos albergaba
ella hacia mi ahora. A decir verdad, ni yo mismo sabía cómo sentirme, lo único
cierto es que la obsesión estaba acabando conmigo y con mi juicio.
India se dio la
vuelta y me dirigió una sonrisa mientras se quitaba un auricular de la oreja,
yo le devolví la sonrisa.
-
¿Cuánto
hace que estas aquí? – preguntó.
-
Un rato…
el suficiente para escucharte cantar.
Me dirigió una
mirada asesina y yo sonreí de nuevo.
-
¿Cuánto
piensas decirles a papá y a Cindy que no quieres ser ni médico ni enfermera? –
pregunté pillándola por sorpresa.
-
¿Y tú?
-
No tengo
prisa.
-
De todas
formas, tú serás el primero en decepcionarles, cuando yo lo haga ya no tendrá
tanta importancia.
Ahogué una risa
divertida y me acerqué a ella peligrosamente. Acaricié su pelo con mi manos y
acerqué mi boca a su cuello, para que notase mi respiración mientras le
susurraba al oído.
-
Eres una
chica muy mala… - le dije en un susurró – decepcionar a tus padres de esa
manera…
Subí mi mano por su
cuello y la metí por dentro de su camiseta para cogerle un pecho y masajearlo.
India dio un respingo, creo que no esperaba que la tocase en ese momento y en
aquel lugar y ahogó un gemido que hizo que se me pusiese el pelo de punta. Giró
mi cabeza hasta que nuestros ojos se encontraron y como una fiera me abalancé
sobre su boca y comencé a devorarla sin soltarle el pecho.
La subía al
escritorio y me coloqué entre sus piernas sin dejar de besarla. Estaba
tremendamente excitado y necesitaba descargar toda la tensión cuanto antes,
pero el sonido de la puerta abrirse y cerrarse hizo que nos detuviésemos en
seco.
Nuestros padres
acababan de llegar a casa y eso significaba que debíamos correr para que no nos
pillasen en aquellas condiciones. Salí de la habitación de mi hermanastra con
el calentón entre las piernas y con el cabreo de no haber podido acabar lo
empezado.
-
Cornelia, no sé si esto será buena idea…
Habíamos acabado las clases del viernes por la noche y mi
querida amiga estaba convencidísima de que quería ir a pub donde tocaba el
grupo de mi hermanastro a verles actuar. Por una parte, había que recordar que
yo seguía estando castigada hasta dentro de tres semanas y mi crisis asmática
hacía que mis padres estuviesen encima de mi todo el día y no tuviese tiempo
para ir a algún lugar sin que ellos lo supiesen.
Lo que mi amiga proponía era decirles a mis padres que
estaba muy cansada e irme a dormir pronto. Luego, cuando escuchase que se
acostaban, salir por la ventana, apoyarme en el árbol que había enfrente de mi
habitación y saltar fuera. Nuestro amigo Dann había aceptado, sorprendentemente,
unirse a nosotras y venir al concierto, según decía él, para controlar que
ningún pervertido se nos acercase. Cornelia estaba tremendamente emocionada, aunque
intentaba disimularlo, era más que evidente que cada vez que se encontraba con
ese mujeriego de Ashley Purdy por los pasillos sus ojos volaban solos hacia él
y le repasaban de arriba abajo, lo mismo que los de él a ella. Yo estaba
bastante en contra de que se fijase en él por la fama que tenía, pero cuando a
Cornelia se le ponía algo entre ceja y ceja era casi imposible hacerla cambiar
de opinión, de ahí el interés de ir al concierto.
Decidí no decirle nada a Andy, preferí ocultarlo por si,
por algún motivo, se ponía en contra de mi plan e intentaba impedirlo, cuanta
menos gente supiese lo que iba a hacer mejor. Mi hermanastro estaba como loco
con los preparativos, se pasaba el día encerrado en el garaje con sus amigos
ensayando y cuando acababan se encerraba en su cuarto a seguir practicando.
Durante toda la semana me volvió loca con esa música estridente que tanto les
gustaba tocar, sobretodo porque su habitación estaba pegada a la mía y lo
escuchaba todo. Según él ésta iba a ser una buena oportunidad para lanzarse al
mundo de la música. Yo lo dudaba bastante.
Tal y como habíamos planeado para aquel viernes, cuando
acabe de cenar me subí a mi habitación alegando que había tenido una semana muy
dura y estaba agotada. Mi hermanastro hacía ya horas que se había ido de casa,
esperaba que me enviase algún mensaje, pero no fue así. Me arreglé, me vestí y
me metí en la cama con las luces apagadas. A la media hora, lo que a mí me
pareció una eternidad, escuché a mis padres subir las escaleras y meterse en su
habitación. Entonces encontré yo mi momento. Me levanté de un salto y le envié
un mensaje a Cornelia para decirle que ya estaba lista, a los diez minutos se
plantó ella junto con Dann en el jardín de mi casa a la espera de que bajase.
El salto desde mi ventana hasta la rama más próxima del
árbol fue bastante fácil, lo difícil fue bajar desde la rama hasta el suelo,
había más de cinco metros. Dann quiso ayudarme y se prestó a recogerme en la
caída, no fue una buena idea en absoluto, los dos acabamos en el suelo, yo
encima de él, pero por suerte no sufrimos daños.
Recé para que mis padres no se hubiesen percatado de que
me escapaba. Todo parecía silencioso y tranquilo en casa. Los tres anduvimos
por las solitarias calles hasta el centro de la cuidad. El local donde tocaban
era bastante pequeño, un club solo para gente amante de la música rock, o sea,
poca. Pero, aún así, el lugar estaba abarrotado. En la entrada había un cartel
donde anunciaba a los artistas que tocaban aquella noche. El grupo de mi hermanastro
todavía no se había decidido por un nombre, así que en el cartel solamente
aparecía su foto.
El interior estaba oscuro y lleno de humo, costaba
acostumbrarse al ambiente tan cargado. Cornelia estaba
emocionadísima, durante todo el camino no había dejado de hablar, y cuando ella
hablaba tanto solo significaba que estaba nerviosa. Dann, por su parte, se
había mostrado extraño, pero usualmente callado y, nada más entrar se
fue directo a donde estaban Sam y sus colegas, lo que nos dejó a mí y a
Cornelia con la boca abierta.
-
Ignóralo – me dijo Cornelia – últimamente está
insoportable.
Nos sentamos en una de las mesas que estaba cerca del
escenario y nos pedimos una cerveza cada una. Estuvimos esperando un buen rato
hasta que empezaran, durante ese rato vimos a Dann entrar y salir un par de
veces junto a Dann y en una de las veces que entraron lo hicieron junto con
Farrah… ¡qué asco me daba! Y mucho más asco me daba que ahora se hubiese hecho
tan amiguita de Dann.
Los chicos y yo
estábamos histéricos, era la primera vez que actuábamos ante la gente y mis
piernas eran como un flan. No habíamos dejado de dar vueltas por el camerino,
bebiendo cerveza e intentando tranquilizarnos. El dueño del pub vino a
avisarnos de que salíamos al escenario en tres minutos. Intenté concentrarme
todo lo que pude en lo que quería que pasase. Quería que todo saliese perfecto,
que a la gente le encantase, que muchos nos conociesen… quería tantas cosas…
Cuando salimos al
escenario la oscuridad y los focos enfocando directamente a nosotros no me
dejaban ver la cantidad de personas que había, pero cuando me acostumbrarme a
la luz pude ver que el local estaba lleno, vislumbré a gente conocida, del
instituto, del barrio… Comencé a cantar, los chicos a tocar y lo di todo de mí.
Después de las dos
horas que duró el concierto tanto los chicos como yo estábamos cansados pero
orgullosos con el resultado. Nos habíamos metido al público en el bolsillo y
eso nos alentaba para continuar haciendo nuestra música.
Salimos del
improvisado “backstage” para celebrar el éxito y hacernos unas copas. Mis
amigos se dispersaron alrededor buscando alguien con quien acabar la noche y
sentados en la barra haciéndonos unas cervezas nos quedamos Jake y yo.
Estábamos los dos charlando animadamente cuando noté que alguien me rozaba el
brazo. No sé por qué, mi subconsciente pensó inmediatamente que se trataba de
India, pero al instante desechó la idea, India estaba en casa castigada y no
había podido venir, aunque me hubiese gustado que estuviese aquí… En su lugar,
había una chica de ojos azules y cabello castaño que me miraba con una sonrisa
en los labios y las mejillas coloradas. Le devolví la mirada y ella se
presentó.
-
Me llamo Jillian,
disculpad que os moleste, sólo quería felicitaros por el concierto que habéis
dado, ¡ha sido alucinante!
Me sentí complacido
ante sus palabras de halago.
-
Gracias
Jillian, yo soy Andy y él es Jake.
-
Encantada
– dijo estrechándole la mano.
-
¿Te puedo
invitar a una copa? – dije sin vacilar.
Jillian pareció
encantada ante la oferta y se unió a nosotros. Durante la conversación descubrí
que era una chica muy interesante, tenía 18 años, mi edad, y cuando acabase el
curso quería estudiar Arquitectura. Cuanto más hablábamos más feeling sentía que
teníamos, tanto, que por un momento llegué a olvidarme de India.
A lo mejor, gente
nueva era lo que necesitaba para acabar con aquella locura que se nos iba de
las manos.
Bueno lectores, espero que estéis teniendo una feliz Navidad. Aquí os dejo el último capítulo hasta después de las vacaciones, aprovecho también para deciros que, como no he tenido mucho tiempo para adelantar el fic por culpa de los estudios, en lugar de un capítulo extra subiré un adelanto de lo que será el próximo capítulo. Crold, mucho ánimo con los exámenes, créeme, sé lo que es estudiar en vacaciones, pero seguro que lo apruebas todo, espero nuevo capítulo con impaciencia! Sweet serial killer, me gusta saber que mi fic engancha de esa manera, :D espera a ver lo que viene a continuación, echo de menos cap de tu historia, espero que subas pronto porque me encan-ta! Nelly Biersack Drew, prometo que los siguientes capítulos que vengan valdrán la pena, mi cerebro ya está trabajando duro en ello, espero también que subas cap de tu fic pronto porque me tiene enganchadísima y sé que pronto pasará algo entre Autumm y Andy (o, al menos, eso espero).
Besos y feliz Navidad a todos los demás lectores. Un buen regalo de Navidad para mí sería que alguno de vosotros se animase a comentar y decir que le parece la historia :)