Música. Agua caliente. Viernes noche. Por fin había llegado el fin de semana y, con él, mi momento favorito, quedar con mis dos queridos mejores amigos para cenar y charlar de nuestras cosas. Era difícil encontrar un momento de paz durante la semana, mis padres, bueno, mi madre y mi padrastro, trabajaban a destajo, ella era enfermera y él cirujano, los dos ganaban mucho dinero, pero a fuerza de merecérselo y mi hermanastro… bueno… él era un caso aparte. Desde que nuestros padres se casaron, cuando nosotros teníamos alrededor de 3 años, no nos habíamos separado jamás. Se podría decir que nuestra relación era, puramente, de amor-odio, siempre había podido contar con él para lo que fuese, pero cuando nos enfadábamos nuestras peleas podían llegar a ser épicas, hasta tal punto que nuestros padres habían tenido que separarnos durante una semana para que no nos pudiésemos ver. En ese caso no lo tenían tan difícil, teniendo en cuenta en la casa en la que vivíamos. Más que faltar, nos sobraba espacio por todos los sitios.
Absorta estaba en mis pensamientos cuando alguien aporreó la puerta sin control.
- ¿Vas a salir ya o qué? ¡No eres la única que sale esta noche, ¿sabes?! – maldito Andy, él siempre tan oportuno…
- ¡Vete a la mierda! ¿Quieres? – le contesté.
- Tienes diez minutos para dejar el baño libre, si no abriré la puerta aunque estés en pelotas – y dicho esto escuché sus pasos alejarse por el pasillo.
Parece que mi momento zen había llegado a su fin. Salí de la bañera y me arreglé lo antes posible antes de que mi querido hermanastro volviese igual de simpático que antes. Cuando abrí la puerta del baño me lo encontré con el puño levantado y a punto de aporrear la puerta de nuevo.
- Todo tuyo… - le dije con gesto de indiferencia.
Me sorprendió la manera en la que se había quedado mirándome, con la boca entreabierta y revisándome de arriba abajo.
- ¿Se puede saber dónde vas así vestida? – preguntó.
- Por ahí – le respondí secamente.
- ¿No crees que el vestido ese que llevas es un poquito corto? – volvió a preguntar impertinentemente, estaba empezando a cabrearme.
- Mira Andy, ni eres mi padre ni mi carcelero, llevo un vestido normal que, no sé por qué motivo, hoy te has propuesto criticar, así que déjame en paz y metete ya en el maldito baño encima de que me has hecho salir.
- Joder… - refunfuñó entre dientes dándome la espalda – por cierto, ha llamado Cindy, esta noche dice que papá y ella se van a ir a cenar por ahí y que vendrán tarde.
- Muy bien.
Andy se encerró por fin en el baño y me dejó tranquila de una vez. Me maquillé un poco y me fui andando a casa de mi amigo Dann, mi mejor amigo diría yo. Nos conocimos en la guardería y desde entonces que lo habíamos compartido todo, fuimos juntos al colegio y tuvimos la inmensa suerte de coincidir en el instituto también. Estando en el colegio se nos unió al grupo nuestra inseparable Cornelia, quién también acudiría a casa de Dann, una chica tímida y algo reservada pero que sabía sacarse partido a sí misma y deslumbraba a cualquiera con su larga cabellera rubia.
Llegué a los diez minutos, Dann vivía a dos manzanas de mi calle, estaba lloviendo y hacía frío, pero no me importaba ir a los sitios a pie. Cornelia ya estaba allí esperándome y, enseguida, pedimos pizzas y subimos a la habitación a cotillear, ese era nuestro plan del viernes.
- ¿Sabéis la última de Farrah? – dijo Cornelia – Al parecer la semana pasada fue a una fiesta en casa de un amigo de Sam ¡y se lió con él! – estalló en carcajadas – si es que los títulos se los gana una.
Farrah era nuestra archienemiga. De pequeñas ella y yo habíamos sido inseparables, pero cuando ella se decantó por otras compañías cuando comenzamos a ir al colegio nuestra amistad se enfrió, y ya en el instituto su única y preferida actividad diaria era encontrar alguna excusa para meterse conmigo y con mis amigos. Además, ahora era la flamante novia del macarra del lugar, Sam, quien también aprovechaba la ocasión para meterse con nosotros, en algunas ocasiones había llegado a pegarse con Dann por defendernos, pero se cuidaba mucho de no tocarnos ni un pelo a Cornelia ni a mí.
- Ojala desapareciese de nuestra vista – dije – estoy harta de ella y de sus tonterías, no tiene vida propia, sólo anda metiéndose con los demás, y pensar que un día fue mi amiga…
- Todos cometemos errores – dijo Dann en plan burla.
- ¿Oye y que tal tú con tu querido hermanastro? ¿Sigue en plan chulesco? – preguntó Cornelia.
- Bueno… - dije yo – digamos que se le ha relajado un poco la faceta súper hermano mayor, pero ahora está muy pesadito con los horarios del baño, esta tarde casi me saca a rastras de allí y lo mejor ¡es que se ha puesto a criticar mi vestido diciendo que era demasiado corto! – exclamé.
Tanto Dann como Cornelia se echaron a reír por el comentario.
- Dentro de poco te veremos por las calles con un burka hasta los pies y con él detrás para evitar que huyas – rió Dann.
- No tiene gracia, me he cabreado con él ¿quién coño se cree que es para criticar lo que llevo puesto?
- Venga India – trató de calmarme Cornelia – sólo quiere protegerte, sabes que hay mucho depravado sexual suelto por ahí…
El ruido del timbre interrumpió nuestra conversación. Las pizzas habían llegado. Bajamos corriendo y nos fuimos a la cocina a devorar nuestra cena.
"Este es el primer capítulo de la historia. Espero que os guste. Intentaré subir semanalmente ya que el fic no esta terminado y según voy escribiendo voy cambiando cosas "
Uhhhhhhh, me gusta me gusta. Además de que la trama tiene su punto y tu forma de escribir es perfecta, sólo modificaría una cosa y es separar la parte del capítulo de la de la escritora, se confunde un poco :/
ResponderEliminarHe visto hace un rato tu comentario y que decir, me halaga muchísimo que te guste mi forma de escribir y también que te animaras a escribir, así que estaré dando la lata para que actualices :)
Un besito guapa!
AH! Ahora he visto a lo que te referías! no me había dado cuenta, voy a ver como lo cambio! Gracias por el comentario! :) Un beso!
Eliminar