lunes, 17 de febrero de 2014

CAPÍTULO 14 (+18)

La pelota rebotaba una y otra y otra vez sobre la pared a la que la lanzaba. Estaba sentado en el suelo con los auriculares a todo volumen. Necesitaba evadirme de mi vida durante un rato. Quería dejar de ser Andy, aunque sólo fuese durante media hora.

Algo ligero pero consistente me golpeó la cara y rebotó sobre mi mano. Me sobresalté al principio y cuando levanté la vista puede ver al imbécil de Ashley apoyado en el marco de la puerta con esa sonrisa burlona suya siempre que traía noticias nuevas.

-          ¿Se puede saber qué coño te pasa, Purdy? – pregunté algo mosqueado.
-          Hoy no has venido a clase – dijo sin variar su posición.
-          No, no tenía ganas…
-          ¿Tu novia te da muchos quebraderos de cabeza? – preguntó a punto de estallar en carcajadas.
-          No tengo novia.
-          ¿Y qué pasa con India?
-          ¡Ella y yo no somos nada! ¡Joder!
-          Cuéntaselo a quien no te conozca… en fin… ¿te vienes a tocar un rato? Vamos a ir a casa de Christian.
-          ¿Quién coño es Christian?
-          Un amigo de Jinxx, dice que toca la batería, si nos apaña ¡ya tenemos el último miembro que nos faltaba!

Bufé y me levanté con pesadez. Al final de todo iría, me vendría bien despejarme las ideas.

-          Ese es mi Andy – dijo Ashley exageradamente eufórico dándome una palmadita en la espalda – por cierto, ayer quedé con una chica – dijo.
-          ¿Otro rollo de dos días Ashley?
-          No, ella es diferente – estallé en carcajadas cuando escuché aquello.
-          Para ti ninguna es diferente – contesté - ¿y quién es la afortunada?
-          Cornelia – soltó sin vacilar.

Me paré en seco en mitad del tramo de escaleras que estábamos bajando y le miré fijamente.

-          Ashley cuidado, te estás metiendo en un terreno peligroso. No hiciste nada con ella, ¿verdad?
-          ¡Te he dicho que es diferente! – contestó dándome un capón.
-          Como quieras – dije para evitar discutir.


Aquella noche no dormí, pensando en los malditos sobres. Dormitaba pero me despertaba con la imagen de la madre de Dann tendiéndomelos y soñaba con lo que pudiese haber escrito dentro. Era la una de la madrugada y seguía dando vueltas en la cama. ¿Se lo debería decir a Cornelia o no? ¿Debería abrirlos o debería hablar con Dann primero? Me levanté de la cama y me fui al baño, necesitaba despejarme un poco y ver si, al fin, podía conciliar el sueño.

Abrí el grifo de la ducha con agua caliente y me metí debajo. Estaba absorta en mis pensamientos cuando escuche que alguien entraba en el baño. Pensé que sería mi madre, que se habría despertado por el ruido del agua, pero mi sorpresa fue mayúscula cuando al descorrer la cortina me encontré a Andy.

Mi movimiento instintivo fue cubrirme el cuerpo desnudo con rapidez, pero me resultaba imposible con una cortina de ducha semitransparente y sin toalla a mano. Me sonrojé sobremanera, aunque Andy ya me había visto desnuda más de una vez, después de las discusiones que habíamos tenido me resultaba algo más violento.

A él pareció hacerle gracia mi intento frustrado de cubrir mi desnudez y sonrió de manera traviesa. Cerró la puerta del baño con el pestillo y se fue acercando a mí.

-          No deberías estar aquí – acerté a decir.
-          Lo sé – contestó – pero no he podido evitarlo.
-          Andy… lo nuestro fue una tontería…
-          Shhh… - me mandó callar con su rostro casi pegado al mío – sé que esto es una locura India, pero ya no puedo parar.

Se desnudó delante de mí y entró en la ducha. Con su brazo derecho rodeó mis caderas y me empujó hacia él con posesión. Mi piel reaccionó al contacto húmedo con la suya y un escalofrío recorrió mi cuerpo.

-          Andy, no deberíamos…

Intenté frenar la locura que iba a desatarse pero era ya casi imposible. Su erección rozaba mi abdomen mientras que su boca devoraba la mía sin compasión. El sonido de alguien llamando a la puerta hizo que ambos nos sobresaltásemos y detuviésemos nuestro pecado en seco.

-          ¿India? – escuché la voz de mi madre al otro lado de la puerta mientras intentaba abrirla - ¿estás ahí? ¿te encuentras bien?

Miré a Andy bloqueada sin saber que hacer o qué decir. En su rostro se dibujó una sonrisa maliciosa y por una décima de segundo leí y acerté sus pensamientos. Su mano comenzó a descender por mi cuerpo, acariciando cada centímetro de éste hasta detenerse entre mis piernas. Sus labios se perdieron en mi cuello, mordiéndolo y besándolo, haciendo que me temblasen las piernas. Andy comenzó a acariciarme allí donde su mano se había perdido y yo creí estar a punto de perder el control.

-          Contesta – me ordenó Andy susurrándome al oído.

Tragué saliva intentando sonar lo más convincente posible. El placer comenzaba a inundarme en oleadas y no me creía capaz de mantener la compostura.

-          Contesta – volvió a insistir.
-          S-sí, m-mamá – acerté a decir, Andy intentaba aguantarse la risa mientras sus dedos seguían jugando ahí abajo – me estoy… duchando.

Andy introdujo en ese momento un dedo dentro de mí y tapó mi boca para evitar que gritase o gimiese. Mi madre pareció convencía por mi respuesta porque dijo algo de no hacer ruido y acostarme y después de marchó.

-          Te voy a matar – le dije a Andy.
-          De acuerdo, pero primero déjame que te folle.

Me subió en vilo y apoyó mi espalda contra la pared. En aquella posición me penetró y comenzó a moverse frenéticamente dentro de mí.

-          No grites – me decía al oído mientras él intentaba reprimir un gemido.
-          Eres un maldito gilipollas… ¿lo sabes? – dije entre jadeos.
-          Sí, pero este gilipollas aún puede hacer que te mueras de placer.

Intenté deshacerme de su amarre tras escuchar sus palabras pero él me apretó con más fuerza. Me embistió con más violencia si cabe y a los pocos minutos tuve mi orgasmo. Andy me siguió embistiendo hasta que salió de mí y se corrió sobre mi cuerpo, aún bajo la ducha.

-          Que sepas que yo siempre voy a ser tu maldito gilipollas – me dijo, una vez ya vestidos, besando mi boca con violencia.
-          Imbécil – le dije antes de salir del baño y apagar la luz.

Me fui a mi cuarto y esperé a comprobar que no había nadie despierto, entonces le hice una señal a Andy y él se fue a su cuarto.


-          Fue genial, jamás había conectado con una tía tanto como con ella, es simpática, divertida y tiene ese punto de inocencia ingenua que me pone cach… ¡Andy! ¿Me estás escuchando?
-          Eh… sí sí Ashley, dime.
-          ¡Joder macho no has escuchado nada de lo que te he dicho!
-          Mierda Ashley, tengo la cabeza llena de problemas…
-          ¿Pero qué coño te pasa ahora?

La mañana siguiente de la tórrida noche que pasé con India en la ducha estaba sentado junto con Ashley en un banco fuera del instituto. Mi amigo no paraba de contarme todo lo relacionado con la cita que había tenido con Cornelia el domingo pasado y que ya había quedado con ella otra vez el fin de semana, pero yo no estaba por la labor de escucharle.

Lo de ayer estuvo mal, el problema es que cuando lo hacía me parecía la mejor idea del mundo, y luego me arrepentía, como un borracho de resaca.

-          ¿Es por India verdad? – dijo Ashley leyéndome el pensamiento  - no me digas que te has vuelto a acostar con ella…

Mantuve la vista fija en el suelo dándole la razón a Ashley sin decir nada.

-          ¡Jodeeer Biersack! – me reprochó – me dijiste que ya no había nada, ¿no habías quedado con esa que conociste el día del concierto?
-          No quedé con ella al final, me arrepentí, aunque sigo hablando con ella y me sigue insistiendo.
-          Mira, te voy a dar un consejo como mejor amigo tuyo que soy. Esa del concierto… ¿cómo se llamaba…?
-          Jillian
-          ¡Eso! Jillian…tíratela.
-          ¡Joder Purdy siempre piensas con la polla!
-          Te lo digo en serio. Si quieres olvidarte de tu hermanastra de una vez por todas tírate a Jillian, y el lío ese que tienes en la cabeza desaparecerá.
-          ¡Vete a la mierda!
-          Sí, eso. Venga, nos vemos luego en el ensayo – dijo levantándose del banco al ver salir a Cornelia del instituto - ¡Piensa en lo que te he dicho!


No me atrevía a contarle a Cornelia lo de las cartas, aunque era mi mejor amiga y sabía que se enfadaría conmigo si le escondía el secreto, pero aún no estaba preparada para ello, necesitaba unos días más para pensar y, sobretodo, para leer las cartas yo primero.

Mis padres no estaban en casa, como de costumbre, y Andy estaba con sus amigos, así que disfrutaba de un rato de intimidad antes de que todos llegasen. Subí a mi habitación y cogí una de las cartas ¿cuál habría escrito primero? ¡India, deja de hacerte preguntas! Dejé de comerme la cabeza durante un instante y leí la primera que cogí.

“Sé que nunca leerás esto. Básicamente porque nunca te lo voy a dar. Esta carta es solo para mí, para que cada vez que la lea me recuerde a mi mismo lo perdedor que soy por no decirte lo que tanto tiempo llevo queriéndote decir, pero no encuentro el momento adecuado, primero porque Cornelia siempre está delante y segundo porque cuando no está soy demasiado cobarde como para hablar contigo. Pienso que no estoy a la altura, que no soy lo suficientemente bueno para ti, que mereces algo mejor. Pero luego, ¿quién podría ser mejor para ti que tu mejor amigo que tanto te conoce? Tú no te das cuenta, creo que ni siquiera te lo imaginas, pero ahí estoy yo, dándote señales que pareces no ver, a veces estás demasiado ocupado mirando lo que tienes alrededor que no te fijas en lo que tienes justo al lado. Sé que algún día me armaré de valor para ello, pero todavía siento que estoy muy lejos, que debo cambiar para que te fijes en mí, quizás dentro de un tiempo, no sé…”

Me senté instintivamente sobre el borde de la cama. Me quedé unos momentos como en trance, asimilando todo lo que había leído. Estaba tan en shock que tardé un segundo más de lo habitual en darme cuenta que Andy había irrumpido en mi habitación sin llamar, como un huracán. El reflejo primero que tuve fue esconder la carta detrás de mí, pero fui demasiado lenta, él pudo ver que escondía algo.

-          ¿Qué tienes ahí? – preguntó.
-          Nada.
-          ¿Cómo que nada? ¡Enséñamelo!
-          ¡Andy que he dicho que no es nada!

No me dio tiempo ni a levantarme ni a poder esconderlo más porque Andy se abalanzó sobre mí y me arranco la carta de las manos. Con una de sus manos evitó que yo me acercase a él mientras él la leía. Mi cuerpo se llenó de rabia. Había invadido mi intimidad de forma totalmente injusta y por la fuerza.

-          ¡Gilipollas! ¡Devuélvemela!
-          Lo sabía – dijo tirándome la carta que cogí al vuelo – Sabía que ese cabrón sentía algo por ti ¡Se le veía a la legua!
-          ¡Eres gilipollas! ¿Por qué coño has tenido que leerla? – de mis ojos comenzaban a resbalar lágrimas fruto de la rabia que sentía.
-          ¡Ese maldito imbécil ha intentado suicidarse porque tú no le hacías caso! ¿Pero no te das cuenta? ¡Es un puñetero niñato de mierda!
-          ¡Basta ya Andy! – le dije dándole un empujón que le hizo tambalear y lo estampó contra la puerta  - ¡no tenías derecho a leerla ni mucho menos a opinar ni a decirme lo que tengo que hacer con mi vida! ¡Sal de aquí! ¡No quiero verte más!

Andy salió de la habitación dando un portazo detrás de él y yo me senté en la cama llorando angustiada. Saqué el inhalador para prevenir un desagradable ataque por ansiedad y me cubrí con la manta. Esa noche no iba a bajar a cenar, no tenía ganas de ver a nadie, solo de pensar.


-          Purdy, tengo que hablar contigo.
-          Hablamos esta tarde en casa de Jinxx.
-          No tío, quiero hablar contigo asolas.
-          Joder, ¿qué pasa?
-          Es peor de lo que pensaba.
-          ¿El qué?
-          ¡Lo de India joder! ¡Hay que explicártelo todo!

Tras leer la carta que le había arrebatado a mi hermanastra de las manos me sentía miserable por mi actitud hacía ella en aquel momento, pero los celos me carcomían por dentro. Pensar que alguien podía desearla y que ese alguien estaba tan cerca de ella me hacia hervir la sangre por debajo de la piel. Definitivamente esto se había ido de las manos por completo, ya no había vuelta atrás.

-          Y bien, ¿qué es eso tan importante que tenías que decirme? – preguntó Purdy.
-          Creo que me he enamorado.
-          Te has tirado a Jillian, ¿eh? ¡JA! Lo sabía, te dije que te olvidarías de tu hermanastra de inmediato.
-          ¡No Ashley! No me he tirado a Jillian, te estoy hablando de India.
-          ¡Venga ya! ¡No me vaciles!
-          Te estoy diciendo la verdad.

Se hizo el silencio entre nosotros durante unos instantes mientras ambos reflexionábamos.

-          Esta tarde le he arrancado de las manos una carta que le dio la madre de Dann… en ella decía que para él significaba algo más, y en ese momento, te lo juro, si le hubiese tenido delante, le hubiese arrancado la cabeza y le hubiese mandando una semana más al hospital.
-          Tío… creo que tienes un problema… ¡qué es tu hermanastra! Si tus padres se llegan a enterar… Jamás lo aceptarán.
-          Creo que mi padre ya lo sabe, o bueno, algo saben seguro…
-          Pues lo más sensato sería dejarlo.
-          Lo sé, pero no puedo…

El silencio volvió a aparecer entre nosotros y esta vez ninguno dijo nada, a veces, cuando no se sabía que decir era mejor no decir nada.


Me aseguré de que estaba completamente sola en casa. Cerré y falqué la puerta de mi cuarto para evitar que el imbécil de Andy volviese a colarse y arrebatarme de las manos la otra carta que iba a leer. Necesitaba algún tiempo para digerir la primera que había leído pero no podía esperar para leer la siguiente, era una angustia permanente imaginando lo que podía contener.

La sostuve con manos temblorosas, era la última carta que me quedaba por abrir. Suspiré y rasgué la solapa.

“Ayer dijiste que te habías liado con tu hermanastro. ¡Joder! El mundo estaba lleno de tíos y tú te has liado con la última persona que me iba a imaginar. Sé que ahora he perdido todas las oportunidades que tenía contigo, si es que alguna vez las tuve, me es completamente imposible competir contra Andy. No tengo mucho más que decir, sólo que esta noticia me ha sentado como una jarra de agua fría. He perdido todas las motivaciones que me animaban a levantarme cada día, vivía con la esperanza de poder conquistarte ahora solo hablas de Andy y de lo maravilloso que es… me revuelve el estómago. Siento no poder desearte lo mejor, pero creo que lo mejor para ti sería yo. De todas formas, esto nunca lo vas  leer, así que es como escribir cartas al aire, una manera de desahogarme o de manifestar mis frustraciones. Ojala te des cuenta, algún día, de lo que tienes delante.”


-          Cornelia – llamé a mi amiga por teléfono – tenemos que hablar.


Esta semana me he sentido un tanto inspirada con la historia y aquí está el resultado. Espero que os guste. Aviso que ya estoy trabajando en el siguiente capitulo, tengo ganas de ponerme ya con la segunda parte de la historia. Crold, espero que el parón de tu historia sea algo corto, espero con mucha impaciencia que vuelvas a las andadas, mucho ánimo! Nely Biersack Drew, para cuando el siguiente?? Estoy impaciente por saber que va a pasar!!! NECESITO SABERLO! A todos los demás lectores muchas gracias por leerme, las visitas suben día a día y eso es señal de que estáis ahí. Gracias :)

1 comentario:

  1. :O me encanto el cap lo sabia Andy esta enamorado de India y ella tambien de el x lo visto??? OH my god no me esperaba eso de Dann el enamorado de India??? y ahora q pasara?? estoy muy intrigada escribes super genial me encanto el cap sube prontooo pleaseee!!!! pasate x mi fic darknesslight-fanfic.blogspot.com

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