domingo, 2 de marzo de 2014

CAPÍTULO 16

-          ¡Diana! ¡Diana! ¿Te importa bajar esa maldita música infernal? ¡DIANA!
-          ¡¿Joder qué pasa?!
-          ¡La música! ¡Bájala!
-          ¿Pero por qué te molesta tanto? ¡Es genial!
-          Es una mierda, solo se escucha a tíos chillar y rascar la guitarra. Estoy intentando estudiar.

Era la segunda vez en lo que llevábamos de semana que le pedía a mi compañera de piso que bajase la maldita música. Cuando acepté irme a vivir con ella no sabía que el tener que sufrir sus momentos musicales era una cláusula del contrato.

Volví a mi escritorio una vez más e intenté concentrarme, pero era ya imposible. La mañana de Los Ángeles era espléndida y apetecía disfrutarla y no quedarse encerrada en esa maldita cárcel en la que se convertía mi casa en época de exámenes.

Miré mi teléfono y vi que tenía un mensaje de Adam. No pude evitar sonreír a la pantalla de mi móvil. Eso era lo que necesitaba para acabar de centrarme en los apuntes que se acumulaban sobre mi escritorio. Me levanté de un salto y me fui a la habitación a arreglarme.

-          Diana, me voy.
-          ¿Qué te vas? ¿A dónde? – preguntó mi compañera de piso con un dejé de sorpresa en su voz.
-          Me voy con Adam – y le dediqué una sonrisa cuando pronuncié la última palabra.
-          Eres una puta, ¿lo sabías? – dijo con un fingido tono de indignación, yo no pude evitar estallar en carcajadas.
-          Volveré para cenar – fue mi única respuesta.
-          Que sepas que en ese plan vas a ser una mierda de mánager – dijo.
-          Me arriesgaré.
-          ¡Y usa condón guarra! – gritó a mis espaldas, pero yo ya andaba por el pasillo en dirección a la puerta de salida.

Me vi con Adam en una cafetería del centro, estuvimos hablando un rato e intercambiando experiencias. Era la segunda cita que tenía con él, era guapo, inteligente, educado y estudiaba empresariales, lo que se define como un muy buen partido, pero yo ya sabía cómo iba a acabar aquello, un par de citas más, cama y luego si te he visto no me acuerdo por mi parte.

Todas las citas que tenía con los chicos eran así. Para mí eran como clínex, algo que usas cuando lo necesitas y cuando se gasta se tira. Puede que mi actitud no sea comprensible para mucha gente, o que algunos me consideren una puta. Pero yo me veo a mi misma como una chica moderna y libre de hacer lo que quiera. Todos los hombres que había habido en mi vida me habían hecho sufrir, y ya estaba cansada de ser yo la que siempre lloraba.

-          ¿Amanda? ¿Me estás escuchando?

Levanté la vista que se había perdido dentro de mi vaso de café y miré a Adam a los ojos que esperaba mi respuesta con una sonrisa.

-          Claro cielo.
-          Te estaba preguntando si te gustaría venir a mi casa esta noche, ya sabes, cenar, tomarnos algo… - le sonreí al leerle los pensamientos.
-          Adam… - le dije – sabes que yo no quiero nada serio con ningún tío, ¿verdad?
-          Lo dejaste muy claro la primera cita.
-          Bien, sólo quería asegurarme de que seguía estando claro.
-          Como el agua cariño. ¿Entonces qué? ¿Nos vemos?
-          Pasa a recogerme a las ocho, ahora tengo que irme a casa a estudiar un rato.
-          Te llevaré.

Una vez más de vuelta al hogar mi amiga Diana se había vuelto a encerrar en el baño con aquella música infernal. Me coloqué los tapones de los oídos e intenté hacer algo de provecho las horas que me quedaban hasta que Adam viniese a por mí. Escuché un sonido amortiguado y me di cuenta de que Diana estaba hablándome.

-          ¿Qué dices? – dije quitándome un tapón.
-          Que si has follado.
-          Aún no, pero esta noche…
-          ¡Tía cómo te envidio! Ojala tuviese yo ese poder de atracción sobre los hombres, debes de sentirte poderosa cuando haces eso.

Estallé en carcajadas cuando escuché el comentario de Diana.

-          Tú también podrías hacerlo – le dije – sólo tienes que encontrar a alguien que busque lo mismo que tú, sin compromisos y sin mariconadas.
-          Yo soy más romántica en ese sentido.
-          Lo sé. Así que mientras esperas a tu príncipe azul yo cometo adulterio con los caballeros del reino – dije haciéndole una absurda reverencia.

Diana me arrojó la toalla que tenía enrollada en la cabeza y aquella actitud suya me hizo gracia. La pobre siempre sufría por culpa de los hombres, no sabía lo que se perdía.


A las ocho, puntual como un reloj, Adam vino a recogerme a casa. Se había tomado la molestia de cocinar la cena él mismo. Su apartamento estaba desordenado, pero no porque él fuese una persona sucia, más bien parecía que fuese o llegase de algún sitio.

-          ¿Qué son todas estas cajas? – le pregunté mientras me ponía en la boca un trozo de pavo con queso.
-          Es parte de la noticia que tengo que darte – dijo y yo palidecí pensando en que podía pedirme que me fuese a vivir con él. Adam rió ante mi reacción.
-          No es lo que piensas – dijo – bueno, sólo en parte… Me han dado una beca para estudiar en la Sorbona.

Mi tenedor cayó, o más bien lo dejé caer, con un golpe sonoro sobre el plato. No podía creer lo que me había dicho, aunque me alegraba por él.

-          Vaya… - dije – es toda una sorpresa, ¿cuánto tiempo te vas?
-          Un año entero – dijo orgullosamente.
-          ¿Pero tú hablas francés?
-          Oui madame – contestó – por eso pensaba que… quizás… esta noche podríamos pasarla juntos…
-          ¿Estás intentando llevarme a la cama?
-          Creo que es lo que ambos esperamos de esta relación.

La noche fue larga e intensa junto a Adam. No recuerdo las veces que lo hicimos en aquella cama, pero fueron las suficientes para sentirme satisfecha durante una temporada. Adam salía rumbo a París a los dos días y la última vez que le vi fue cuando me dejo en casa la mañana siguiente de nuestra noche de pasión.

Diana estaba despierta y enfrascada en sus estudios cuando yo llegué a casa esa mañana. Tras unos cuantos insultos dirigidos a mi vida sexual y un par de grititos histéricos y ansiosos para que le contara todo me encerré en la ducha y me di un merecido baño. Durante el tiempo que estuve bajo el chorro del agua caliente tuve tiempo para reflexionar sobre mí vida y había llegado a una conclusión, necesitaba una temporada sin tíos, estar sola e intentar encontrarme, centrarme en mis estudios y olvidarme de las citas y los quebraderos de cabeza.

-          ¿Amanda Reed decide dejar de salir con chicos? – preguntó Diana incrédula cuando se lo conté – eso es casi imposible.
-          Te lo digo en serio Diana, voy a centrarme plenamente en mis estudios, es lo que debo hacer, si no jamás los terminaré.
-          Eso es cierto, si quieres llegar a ser una buena mánager debes empezar poniéndote las pilas ya.
-          Quizás tengas razón…


Otra vez aquél bosque y la luz cegadora impidiéndome ver más allá de mis narices. Los rayos solares se colaban por las grietas que formaban los árboles dando a mi alrededor ese aspecto misterioso pero que transmitía tanta paz al mismo tiempo y, entonces, la veía, entre los árboles, asomándose con esa sonrisa traviesa siempre que hacía algo que sabía que no estaba bien, entonces intentaba acercarme a ella y cuando estaba a punto de alcanzarla desaparecía, volviendo a aparecer unos árboles más allá. El proceso se repetía hasta que la luz del bosque se volvía oscura, mis pasos se ralentizaban y a ella se la llevaba una sombra. La angustia me oprimía el pecho y me despertaba sudoroso y agitado por lo vivido.

-          Andy tío, ¿estás bien?

La luz nocturna se colaba por las ventanas de nuestro bus de la gira, miré el reloj de al lado de mi cama, tan sólo eran las tres de la madrugada, no hacía ni una hora que nos habíamos acostado y ya había vuelto a mi subconsciente aquel inquietante sueño. Ashley se había despertado y estaba inclinado sobre mi cama.

-          Sí, estoy bien, sólo ha sido una pesadilla.
-          ¿Aún estás así? – bufó – Joder, creo que deberías buscar ayuda.
-          Estoy bien Ashley.
-          No, no lo estás, han pasado ya cinco años y aún no lo has superado.
-          ¡Joder no es tan sencillo! – exclamé intentando no subir mucho mi tono de voz para no despertar a mis amigos que dormían a nuestro alrededor.

Ashley me miró con un gesto de empatía en su cara.

-          Lo sé Andy, pero tú no eres el mismo, desde aquel día dejaste de ser el Andy que todos conocíamos. Mira donde estamos. ¡Hemos conseguido lo que siempre habíamos querido! Y tú pareces no disfrutarlo, como si todo esto no fuese contigo.
-          Hubiese preferido que ella estuviese aquí para verlo.

Ashley no dijo nada más, escuche como se volvía a acomodar en su cama. Yo me acosté de lado y me cubrí con la manta, aunque me fue ya prácticamente imposible pegar ojo.

-          ¡AAAAASHLEY!¡AAAAAAASHLEEEEY!¡GILIPOLLAS!

Los gritos de alguien en el recinto donde teníamos instalado el autobús hizo que me despertase de un salto. Hacía poco que había conseguido conciliar el sueño y despertarme de aquella manera me había sentado como una jarra de agua fría.

Me asomé cabreado a la ventana y asomé la cabeza para ver quien había sido el cabrón que me había despertado. Encontré a los chicos jugando a lo que a mí me pareció era rugby en la explanada de detrás del local donde tocábamos aquella noche, con los chicos de Attack!Attack! Jinxx me vio asomado y me saludo con efusividad.

-          ¡Andy! – exclamó - ¡Ven! ¡Nos hace falta uno más para darles una paliza a estos cabrones!

Bufé con pesadez y me volví a meter en el bus. Me tumbé sobre la cama y me froté la cara con las manos. Me quedé en esa posición unos minutos, mirando al techo mientras reflexionaba. Lo que dijo Ashley ayer era verdad, habíamos conseguido lo que queríamos, ahora éramos un grupo de verdad, Black Veil Brides, teníamos un ejército de fans que nos seguía a todos lados, las críticas eran todas a nuestro favor… Debía estarle eternamente agradecido a aquel cazatalentos que nos vio en uno de nuestros conciertos y nos dio una oportunidad. Gracias a él habíamos firmado nuestro primer contrato con una buena discográfica, habíamos lanzado nuestro primer álbum y ahora disfrutábamos de nuestra primera gira por Estados Unidos, iba a ser una temporada larga, viajando de aquí a allá, durmiendo poco y tocando mucho. Los chicos estaban eufóricos, disfrutando de la experiencia al máximo, habíamos hecho muchos amigos por el camino, músicos y artistas que ya eran como amigos de toda la vida, sin embargo, yo parecía no ser capaz de disfrutarlo como debería. Estaba feliz por lo conseguido, por fin nuestro trabajo había tenido resultados, pero faltaba una parte importante de mí. La más importante diría yo.


Sacudí la cabeza aleando esos tristes pensamientos de mi mente y me sequé los ojos que se habían humedecido por el recuerdo. Me levanté de un salto y me puse algo de ropa, sería cuestión de salir y darles una paliza al rugby a esas nenazas de Attack!Attack!.


Puntual como un reloj, aquí el capítulo de la semana. Espero que los disfrutéis. Os aseguro que esta parte no os decepcionará. Muchas gracias a todas las que habéis dedicado unos minutos de vuestro tiempo a leer y comentar mi blog, gracias a vosotras me motivo a escribir día a día. También espero capítulos nuevos de mis bloggers favoritas!!

2 comentarios:

  1. Me encanto, ohh nuevo personaje Amanda me gusto la decisión q tomo sobre dejar de ver tios estoy de acuerdo con eso, mmm para mi q ella sera el nuevo amor de Andy ojala q siiiii y lo ayude a superar la muerte de India pobresito me da cosita ha sufrido mucho durante 5 años, guaoo el tiempo paso volando.. siguela xfiis me encanto esperare el próximo cap con muchas ansias!!!! pasate x mi fic es sobre lobos, darknesslight-fanfic.blogspot.com

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  2. Woooooooooooooooooooow. Todo ha cambiado mucho.
    Es extraño no ver a India de allá para acá combatiendo su asma. Pero bueno, nueva temporada, nueva protagonista.
    Ya tengo ganas de ver qué ha pasado con Cornelia y Dann, me gustaría seguir sabiendo de ellos de vez en cuando y que no fuesen personajes perdidos. Se les coge cariño, jajajaja.
    Se ve interesante y más o menos puedo imaginar qué pasará.
    ¡Espero el siguiente!

    NOS VEMOS
    ¡Besos!<3

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