Aquella noche no dormí. Después de llegar a casa Diana se
encargó de llamar a Marya y a Dean para contarles lo sucedido. No me hubiese
gustado que mis amigos se enterasen de mi anterior vida de ese modo, pero
tampoco esperaba que Andy irrumpiese en mi vida como un huracán, sin previo
aviso. Los tres se mostraron dolidos tras conocer la verdad, sobretodo Marya y
Diana, quienes confiaban en mí y pensaban que no les guardaba secretos.
Todos estos pensamientos se aglutinaban en mi cabeza
mientras intentaba ordenarlos, sin éxito alguno. Mis dos vidas había chocado y
ahora era yo la que tenía que recomponer los pedazos de cada una.
Me había clausurado en la habitación de Diana observando
los numerosos posters que colgaban de sus paredes y en los que yo nunca me
había fijado… hasta hoy. El rostro de mi hermanastro totalmente irreconocible
inundaba el cubículo y yo nunca me había dado cuenta. Solo hubiese tenido que
prestar atención, mirar atentamente, pues claro que era Andy, Andy Biersack Andy
Sixx…
-
Bueno… - la voz de Diana me sobresaltó – ya estan aquí, creo que deberías salir.
Marya y Dean estaban en el salón expectantes. Sus rostros
denotaban la mayor de las sorpresas mezclada con la curiosidad de saber más
sobre “Amanda”. Mis ojos tardaron unos minutos en acostumbrarse a la luz. Me
senté en uno de los sofás sin mediar palabras mientras sus ojos se clavaban en
mí como cuchillos. Tras un largo silencio Marya habló.
-
¿Y bien? – dijo – Creo que tienes algo que contarnos.
Les expliqué todo lo sucedido en mi vida. Desde la
convivencia con mi hermanastro hasta aquel fatídico día en el que, al parecer,
mis padres le dijeron a Andy que yo había muerto y a mi que él había decidido
irse a estudiar lejos porque no podía soportar más la presión a la que estaba
sometido.
Cuando acabé los tres me miraban con expresión incrédula
y alucinada. Jamás hubiese pensando que mi pasado me arrollase como un huracán,
y Cornelia… lo de Cornelia fue lo peor, mi mejor amiga me había dejado de lado
y había permitido que me tragase aquella farsa que habían ideado mis padres.
Aún sintiéndose decepcionados mis amigos no me dejaron de
lado aquella noche, aunque ellos no tardaron en conciliar el sueño yo no pude
pegar ojo. Manoseaba sin parar el papel con el número de Andy y dudaba en si
llamarle o no, total, un café y un par de explicaciones no harían daño a nadie,
pero me conocía, y sabía que lo nuestro no acabó aquella noche, y para él
tampoco. No quería volver a aquello de nuevo y mucho menos ahora que parecía que
todo en mi vida volvía a encajar.
Me levanté de la cama y me fui a la cocina a por una taza
de té. Marya y Dean seguían dormidos sobre el sofá e intenté ser lo más
sigilosa posible para no despertarlos.
-
Tú tampoco puedes dormir – la voz de Diana a mis
espaldas hizo que me sobresaltase.
-
¡Joder Diana me has dado un susto de muerte!
Mi amiga se preparó otra taza de té y se sentó a mi lado.
-
Deberías llamarle - fue lo único que dijo.
-
No puedo Diana…
-
¿No puedes o no quieres?
-
¿Pero es qué no has escuchado nada de lo que os
he contado? Él es mi hermanastro y estuvimos liados antes de que pasase todo
esto, no quiero que aquello vuelva.
-
Mira India – era la primera vez que Diana me
llamaba así – si quieres que te sea sincera, sé que todavía sientes algo por
él, si no, no dudarías tanto en llamarle, nada tiene de malo que volváis a
mantener el contacto ahora que sabes que el desaparecer de tu vida no fue cosa
suya. Tú verás…
Diana se levantó y se fue a su cuarto y yo me quedé aquí,
releyendo de nuevo el número de Andy sobre el papel arrugado en una mano y
sujetando el móvil con la otra.
Aquella noche en el
bus se produjo un silencio sobrecogedor. Acostado en mi litera escuchaba de
fondo los sollozos de Cornelia, no había dejado de llorar desde que había visto
a India y yo no podía pegar ojo. Miraba el móvil sin parar por si se había roto
y por eso no recibía las llamadas de India, pero nada. Jake se acercó hasta mi
cama y me miró con consternación.
-
Tío, creo
que deberíamos hablar sobre esto.
-
No tengo
nada de qué hablar – Jake bufó – déjame en paz
-
Oye, sé
que esto ha sido como un jarro de agua fría para ti, también lo ha sido para
nosotros pero debemos continuar, estamos de gira, no podemos dejar de lado las
obligaciones con el grupo ni con los fans, esta noche pase, pero mañana tenemos
un concierto en Sacramento y no lo podemos dejar pasar.
-
Yo no voy.
-
¿¡Cómo!? –
exclamó Jake incrédulo.
-
Que yo no
voy, no hasta que no vuelva a verla.
-
Mira tío –
dijo ahora con un tono menos conciliador que antes – este es ahora nuestro
trabajo y no podemos atrasarlo porque ella haya vuelto a aparecer de nuevo, hay
que seguir.
Me levanté de un saltó
y agarré a Jake de la solapa de su chaqueta.
-
No voy a
ir, no voy a volver a irme sin saber de ella, para ello primero tendréis que matarme.
Jake me miraba con
cara de incredulidad y cuando fui consciente de lo que había hecho le solté de
inmediato.
-
Lo siento
tío – dije al fin – pero necesito estar solo.
Jake se fue sin
mediar palabra y yo volví a envolverme con las mantas, miré el móvil una última
vez y al rato me dormí. Cuando volví a despertarme no sabía qué hora era pero
seguía siendo de noche, salí del bus a despejarme un poco y volví a mirar el
móvil, sin novedades.
Afuera hacía frío
pero me sirvió para despejarme un poco la cabeza. Pensé en lo que Jake me había
dicho esa noche y reconocí que tenía razón, no podía dejar de atender mis
compromisos por ella, no quería perderá, es verdad, pero ahora mismo la única
esperanza que albergaba de volver a verla era que me llamase, y de momento no
había sucedido. Apuré mi cigarrillo y volví adentro a descansar, pero entonces
sucedió algo.
Mi móvil comenzó a
vibrar en mi mano y como un resorte lo cogí sin mirar la pantalla. Mi corazón
latía desbocado y mis manos temblaban cuando acerque el auricular a mi oído.
-
¿India? –
pregunté con ansiedad.
Su voz de coló por
el otro lado del aparato y en ese momento sentí una sensación de alivio y
felicidad plena.
-
Hola Andy –
dijo – siento llamarte tan tarde… pero no podía dormir.
-
Y-yo
tampoco – acerté a decir.
Se produjo un
silencio tenso entre ambos pero esperé a que ella tomase las riendas de la
conversación y prosiguiese.
-
He pensado
que… quizás, si tu quieres, podríamos vernos, antes de que te marches…
-
Sin
problema, ¿a qué hora te viene bien?
-
Preferiría
quedar pronto, sobre las 10, hay una cafetería por el centro, podemos vernos
allí.
-
La verdad
es que preferiría algo más intimo… ya sabes… ahora somos muy conocidos.
Se hizo un silencio
al otro lado del teléfono y creía haber metido la pata, pero finalmente
accedió.
-
De
acuerdo, en mi casa pues, a la misma hora, estaremos solos.
-
Perfecto
India, allí estaré.
Me dio la dirección
de su casa y acordamos vernos a la mañana siguiente. La sensación de alivio que
me invadía era inmensa y apenas pegué ojo pensando que en unas horas volvía a
verla.
Cuando me levanté mis amigos ya se habían ido a la universidad.
Después de hablar con Andy les había dejado una nota avisándoles de que aquella
mañana me reuniría con él en casa, de ahí que se hubiesen ido tan temprano.
Me pasé la mañana arreglándome y arreglando un poco la
casa, me mantuve en un estado de nervios frenético hasta que escuche le timbre
de la puerta, entonces mi corazón se paró, tomé aire y abrí. Andy estaba en el
marco de la puerta, con visibles signos de no haber dormido mucho aquella
noche. Intercambiamos un escueto hola y le dejé pasar.
-
¿Te apetece tomar algo? – pregunté algo
cohibida.
-
Un café, si tienes.
Mientras preparaba dos cafés en la cocina Andy se acomodó
en el sofá del salón, me acerqué a él y le tendí una de las tazas. Al principio
se produjo un silencio incómodo entre nosotros. Ninguno sabía como comenzar la
conversación, ni mucho menos qué decir. Por fin Andy habló.
-
Me alegro mucho de que hayas decidido llamarme,
creía que me iría de Los Ángeles sin verte.
-
La verdad es que dudé mucho en si llamarte o no –
le confesé – pero creo que si no lo hubiese echo me hubiese quedado con la duda
de saber de ti.
Andy camufló una mueca de dolor ante mi declaración pero
siguió manteniendo la compostura.
-
Ha pasado mucho tiempo... – dijo – ya no eres
aquella niña de dieciséis años.
-
Ni tú aquel niño de dieciocho… pero al parece
has cumplido tu sueño.
-
La verdad es que aún no me lo creo, conseguimos
formar el grupo, un cazatalentos nos descubrió en aquel pub donde tocábamos,
¿te acuerdas?
-
Claro que me acuerdo, allí le partiste la cara a
un tío por mí – Andy se rió.
-
Lo recuerdo – dijo – aquel imbécil lo tenía
merecido.
Se volvió a crear un silencio incómodo entre nosotros.
-
¿Y tú? – preguntó Andy - ¿Cumpliste tu sueño?
-
Bueno… Ahora mismo estudio Publicidad y
Marketing en la universidad de Los Ángeles, ya sabes, mamá y James siempre
insistieron en que estudiásemos una carrera, aunque tú te escapaste por lo
visto. Cuando acabe me gustaría ser mánager.
-
Seguro que lo consigues – dijo Andy dedicándome una
sonrisa.
-
¿Has vuelto a casa… desde lo ocurrido? –
pregunté temerosa.
-
Sí, he vuelto – dijo – pero nunca sacamos el
tema, ya sabes… - asentí.
-
La verdad es que yo evitaba preguntar, todavía
me dolía pensar en el hecho de que me abandonaste.
-
¿Qué te abandoné? ¿Eso te dijeron? – yo asentí.
-
¿Sabes Andy? – dije – Creo que mamá y James
sabían lo nuestro.
-
Eso es imposible…
-
No lo es, sino, ¿por qué tanto interés en
separarnos y mentirnos de esa forma? – Andy permaneció en silencio – Lo sabían.
-
Entonces solo hay una forma de averiguarlo – le miré
inquisitiva – estas Navidades iremos los dos a casa, juntos.
-
Eso es imposible, sabes que cada año le dicen a
uno de nosotros que se van de vacaciones, por eso nunca coincidimos.
-
Sí – dijo – pero este año tú dirás que no puedes
ir, y yo diré que iré acompañado por una chica, por mi novia, y vendrás conmigo.
La verdad es que ese era el único modo de que nuestros
padres estuviesen en casa y no sospechasen nada de nuestra llegada. No me
pareció tan mala idea.
-
Bueno – dije – eso lo hablaremos cuando se aproximen
las fechas.
Estuvimos hablando un buen rato. El tiempo pasó volando y
cuando nos dimos cuenta eran las dos de la tarde. Yo había perdido la mañana
entera, pero Andy tenía que seguir con su gira.
-
Te deseo lo mejor Andy, de verdad.
-
Gracias India – dijo.
Andy salió por la puerta y justo cuando estaba cerrándola
escuché un grito desde la escalera.
-
¡Espera! – escuché la voz de Andy que subía
apresurado de vuelta a la puerta de mi casa.
-
¿Qué sucede? – pregunté extrañada.
-
Ven conmigo – dijo.
-
¿¡Cómo!? – no podía creer lo que estaba
escuchando.
-
Ven conmigo, a Sacramento, por favor.
-
¿Estás loco? No puedo irme así sin más, tengo
que ir a la universidad y Cornelia estaría allí y…
-
Por favor – sus ojos mostraban desesperación –
por favor ven conmigo a Sacramento, solo seran dos días, por favor...
Bueno.... pues aquí está!! He tardado casi un año en actualizar de nuevo el fic (lo sé, merezco la muerte) pero justo cuando llegué al punto donde yo quería me quedé en blanco y no supe como continuar. Lo he estado escribiendo poco a poco, dedicándole algunos ratos, espero que, ahora que lo tengo más encauzado, aligere un poco más a la hora de escribir porque tengo muy claro lo que va a pasar, ahora solo pretendo que quede como quiero.
A todas y todos los que me habéis leído y comentado y a los que me seguís visitando el blog día tras día aunque lo dejase de escribir hace mucho tiempo, muchas gracias!! En parte vuestro interés ha hecho que me esforzase por salir de la "página en blanco" y continuase escribiendo. Espero subir nuevo cap pronto, prometo trabajar duro en ello! GRACIAS!!
:O:O Guaoooo Andy e India si lograron hablar tranquilamente que bueno de verdad, no me esperaba que Andy le pidiera a India que lo acompañe a Sacramento aceptara??? y que pasara entre ellos?? estoy muy intrigada, me encantoooo espero el próximo cap!!!
ResponderEliminarHallo!! Waooo valió la pena la espera créeme en verdad espero que puedas subir pronto y desenmascaran a los papás de Andy e india se merecen estar juntos..... Espero estes buen y puedas subir pronto bye te cuidas
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