miércoles, 15 de enero de 2014

CAPÍTULO 11

-          No me lo puedo creer…

Eso fue lo que dije casi en un susurro al observar la escena que se producía a escasos metros de mí. Después del concierto había decidido esperar a que saliesen los chicos y acercarme a Andy en plan sorpresa para decirle que había estado presente en el concierto. Pero mi plan se había visto truncado cuando al intentar acercarme a la barra le había visto charlando muy animadamente con una chica morena de pelo largo. Cogí a Cornelia del brazo y la arrastré hasta mi posición para que contemplase lo que yo veía. Del mismo modo que me había sucedido a mí, mi amiga abrió los ojos como platos ante lo que estaba viendo.

En aquel momento sentí que a mi corazón lo atravesaba un puñal afilado. Estaba convencida de que lo que teníamos Andy y yo era algo bonito y que iba en serio, había perdido mi virginidad con él, algo que reservaba únicamente para alguien especial, pero ahora me daba cuenta de que para él no había significado nada. Estaba con esa chica, sí, y sólo hablaba con ella, pero esa mirada, esa sonrisa… conocía bien a Andy, y sabía que no buscaba sólo amistad en ella.

-          India… - dijo Cornelia intentando distraerme – creo que sería mejor que saliésemos a tomar el aire.
-          ¿SALIR? – dije casi gritando - ¡ESTA CON OTRA DELANTE DE MIS NARICES, CORNELIA! ¡NO ESPERABA QUE YO ESTUVIESE AQUÍ Y YA SE HA IDO CON OTRA!

A medida que decía todo aquello mis ojos iban encharcándose de lágrimas y mi cabeza dejaba de tener control sobre mi cuerpo. Comencé a sentir que me ahogaba, que me faltaba el aire. Salimos al exterior justo antes de montar un numerito y de que él me viese allí. No podía para de llorar y de repetir en mi cabeza lo tonta, estúpida e ingenua que había sido al creerme todo lo que Andy me dijo alguna vez. Yo para él era solo un juguete, alguien con quien divertirse cuando se encontraba aburrido en casa.

Mi amiga se acercó a mí con un vaso de agua en la mano. Saqué el inhalador, que siempre me acompañaba, del bolso e insufle un par de veces para conseguir respirar con normalidad. Estaba comenzando a marearme y sabía que era de la rabia que sentía en aquel momento.

-          Me quiero ir a casa… - dije entre sollozos – quiero irme de aquí, quiero irme a casa…

Cornelia llamó a un taxi y tas asegurase que respiraba con normalidad y me encontraba bien, dejó que me marchase, prometiéndome que me informaría de si había alguna novedad y de que le pediría a Dann que la acompañase a casa dentro de un rato. Me metí en el coche como pude, apenas podía con mi alma, cerré la puerta y me dejé llevar.

NARRA CORNELIA

Cuando India se fue llamé a Dann para pedirle que me llevase a casa. Estaba cansada y hacía frío. Me había chafado mucho el acabar la noche de aquella manera pero comprendía a mi amiga. Y Andy… la verdad es que no esperaba eso de él, siempre le vi un chico agradable y honesto, ahora me sentía decepcionada hacía él.

Mi amigo no cogía el teléfono, para variar. Estaba comenzando a desesperarme con él, la actitud que estaba teniendo desde hacía un par de semanas atrás no era nada normal en él. Era como si su cabeza no funcionase del modo que debía hacerlo. Le llamé tres veces, y las tres veces se me puso el contestado en marcha.

Entré de nuevo al local con la esperanza de encontrarlo dentro y pedirle que me llevase a casa, pero tampoco le encontré. Le pregunté a varios de sus amigos pero nada, no había rastro, era como si se hubiese esfumado, nadie lo había visto desde hacía ya rato pero, sin embargo, sí que habían visto pulular por el pub a Farrah y a su querido novio Sam, con el que Dann tanto se juntaba ahora.

Eché un último vistazo a la barra para comprobar que Andy seguía allí, con la misma compañía que había provocado en India un ataque de los suyos. Intenté acercarme con disimulo para observar más de cerca a la extraña pareja. Me coloqué a pocos metros de donde estaba Andy y me cubrí la cara con el pelo de manera parcial para que no pudiese reconocerme. Observe a su acompañante con más detenimiento. Era una chica guapa, posiblemente un par de años mayor que yo, con el cabello castaño y unos ojos de color claro, aunque no pude averiguar de cual. Se reía ante los comentarios que le dedicaba Andy y se llevaba la mano a la boca en un gesto coqueto mientas que se apartaba el pelo con la otra. En un momento determinado le observé a él rozando con disimulo la rodilla de ésta, y con ello tuve suficiente, definitivamente Andy se había ganado aquella noche el título honorífico de gilipollas.

En vista de que nadie aparecía por la zona para acompañarme a casa y de que en mi cartera no había suficiente dinero para llamar a un taxi me dispuse a volver yo sola. Eran las tres de la mañana cuando salí de allí, hacía un frío que calaba los huesos y necesitaba, al menos, veinte minutos para llegar a mi casa. Por el camino maldije con todas mis fuerzas al imbécil de Dann, nos había dejado solas a India y a mí para marcharse con el impresentable de Sam y ahora se esfumaba sin dejar ni rastro. De verdad que no podía entender que pasaba por la cabeza de ese niñato.

Un silbido suave aunque inquietante interrumpió mis pensamientos e hizo que me detuviese y echase la vista atrás. En aquel momento tuve la sensación de que alguien me seguía, pero no vi a nadie, la calles estaba oscura e intransitadas y tuve miedo. Aceleré la marcha, posiblemente había sido solo el viento, eso era lo que pensaba antes de escuchar el mismo sonido otra vez que hizo que se me pusiesen los pelos de punta y el corazón comenzase a latirme con fiereza.
Mi respiración se aceleró y escuché unos pasos detrás de mí que se acercaban, cuando me di cuenta ya no pude huir.

-          Las chicas como tú no deberían ir solas por la calle a estas horas – una voz de chico joven me atrapó por la espalda y casi me susurró al oído.

No aminoré la marcha, al contrario, aceleré más si cabe.

-          ¿Pero a dónde vas con tanta prisa? – dijo aquel individuo colocándose delante de mí para que detuviese mis pasos.

Cuando se acercó pude ver su rostro. La última persona con la que hubiese querido encontrarme en aquel momento.

-          ¿Qué coño quieres Sam? – le pregunté bruscamente apartándome de él y siguiendo mi camino.
-          Solo te he visto salir sola del pub y creo que no es recomendable dejar que una señorita como tú ande sola a estas horas y con el frío que hace – dijo con un tono de burla mientras me seguía pegado a mi lado.
-          Pues puedes esfumarte, sé el camino yo sola – dije intentando que no se me notase el temblor de voz.
-          No, prefiero acompañarte, imagínate que alguien intenta secuestrarte.
-          ¿Alguien peor que tú? – Sam dibujó una sonrisa en su rostro y se le oscureció la mirada, algo que hizo que se me helase la sangre.
-          Venga Cornelia, no te hagas la estrecha, todo el mundo sabe que te mueres por echar un buen polvo – le miré incrédula ante sus palabras.
-          ¿QUÉ COÑO DICES GILIPOLLAS? – grité.
-          Sólo digo que esta noche estoy solo y disponible… y por lo visto tú también.
-          Lárgate o gritaré – detuve mis pasos para colocarme delante de él.

Le sostuve la mirada unos momentos y cuando creí que le tenía entretenido eché a correr. Corrí con todas las fuerzas que puede mientras el miedo se apoderaba de mi cuerpo. Escuché como él me seguía y a los pocos segundos me alcanzó. Se abalanzó sobre mí y me tiró al suelo. Intenté deshacerme de sus garras pero me era casi imposible, él era mucho más fuerte que yo. Me tapó la boca con una mano y con la otra comenzó a explorar por debajo de mi ropa, intenté deshacerme de sus manos pero me era casi imposible.

-          Tranquila – me dijo – lo vas a disfrutar.

Con la mano que le quedaba libre se comenzó a desabrochar la bragueta y en aquel instante tuve ganas de llorar, de gritar, de partirle la cara. Pensé que todo estaba ya perdido cuando las luces de lo que me pareció ser un coche salieron en mi ayuda.

Escuché la puerta de un coche abrirse, en aquel momento todo pasó muy rápido, sentía que estaba como en un sueño donde nada es real pero lo parece. Una persona, la cual no pude identificar porque las luces de los faros me cegaban en aquel instante, cogió a Sam por la espalda y lo aparto tirándolo al suelo. Aproveché que aquella persona había apartado al acosador de mí para, como pude, poder levantarme. Dudé en si salir corriendo o quedarme allí para averiguar quién era mi salvador. Entonces le reconocí.

-          ¡HIJO DE PUTA! ¡MAMÓN DE MIERDA! ¿PERO DE QUÉ COÑO VAS? ¡LA PRÓXIMA VEZ QUE TE VEA MANOSEANDO A ALGUNA OTRA CHICA QUE NO SEA LA GUARRA DE TU NOVIA TE CORTO LAS PELOTAS! ¿ME OYES?

Ashley Purdy, el amigo de Andy, estaba dándole a Sam su merecido. Le tenía cogido por el cuello y le arrastró varios metros de distancia mientras le repetía aquellas palabras. Le soltó de manera brusca e hizo que cayese al suelo, Sam, asustado por la repentina aparición de mi ángel de la guarda, se levantó a trompicones y echó a correr en dirección contraria a la nuestra.

Me quedé anclada en mi sitio, sin saber qué decir ni cómo reaccionar.

-          ¿Estás bien? – me preguntó Ashley acercándose a mí y tendiéndome la mano.

De mi garganta no salía palabra alguna, sólo podía mover la cabeza en señal afirmativa.

-          Sube al coche, te llevaré a casa.

Durante el camino me mantuve callada, necesitaba decirle cuanto le agradecía que me hubiese salvado de lo que hubiera sido la peor humillación de mi vida, pero mi mente aún se encontraba en estado de shock y no encontraba la manera de poder decir algo.

Ashley parecía que entendía mí situación, respetó mi silencio y me llevó a casa sin forzarme a que hablase.

-          Vivo aquí – conseguí decir cuando llegamos a mi calle.

Mi acompañante detuvo el coche justo a la entrada de mi casa, me quedé unos segundos en silencio antes de bajar del coche.

-          Gracias… por… - cerré los ojos al recordarlo – gracias.
-          No hay de que – dijo él esbozando una sonrisa.
-          Si no hubieses pasado por allí esta noche, yo… - se me cortó el habla e intenté reprimir un sollozo.
-          Tranquila, no te preocupes – dijo frotando su mano contra mi espalda.

Abrí la puerta del coche y me dispuse a entrar en casa cuando escuché que me llamaba.

-          Si quieres, mañana, puedo pasar a recogerte y vamos a tomarnos algo ¿qué me dices?

Sonreí ante su proposición y asentí.

-          Me encantaría.

Y dicho esto, puso el coche en marcha y se perdió por la oscuridad de la noche mientras yo me quedé petrificada, a la puerta de mi casa, intentando asimilar todas las emociones que había tenido en menos de una hora.

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 ¡GILIPOLLAS! ¡ERES GILIPOLLAS! Eso era lo que repetía mi cabeza una y otra vez cuando, conseguí llegar a mi casa. Hacía frío y estaba toda la calle en penumbra y yo no tenía manera humana de volver a entrar en casa. Confiaba en poder volver a trepar por el árbol del mismo modo que había hecho cuando había salido hacía ya varias horas, pero no esperaba que la noche terminase de aquella manera. La única opción que me quedaba era esperar a que Andy volviese y entrar con él, pero eso podría ser a cualquier hora, además de que no tenía ningunas ganas de verle, mis pulmones empezaban a quejarse por el frío y cada vez me fatigaba más.

Me senté en el jardín al lado del tronco del árbol, de aquella manera si alguno de mis vecinos le daba por salir afuera no podría verme para luego chivárselo a mis padres. Esperé durante una hora, lo que a mí me pareció una eternidad, cuando vi la figura de Andy dibujarse en la oscuridad. Pasó por mi lado pero ni siquiera me vio, en aquel momento me levanté y sin dirigirle la palabra lo más mínimo le seguí al interior de la casa. Cuando me vio dio un respingo.

-          ¡Joder India! ¿Qué coño hacías ahí fuera? – preguntó casi con la voz en grito.
-          Nada que a ti te importe – le contesté con la mayor indiferencia posible.

Me mentí en el interior de la casa y subí sigilosamente las escaleras hasta mi cuarto. Intenté aparentar que subía lentamente para no despertar a mis padres y no porque, en realidad, me estuviese ahogando.

Andy cerró la puerta con llave y como yo bien presentía me siguió hasta mi cuarto y cerró la puerta.

-          Ya me estás diciendo qué coño hacías en la puerta – dijo cabreado.

Yo le ignoré mientras rebuscaba el inhalador en la mesita de noche. Me senté en la cama y aspiré un par de veces hasta que sentí que podía respirar mejor.

-          ¿Sabes? – comencé a decir – Me había escapado – dibujé un sonrisa consternada en mis labios – me escapé esta noche para ir a ese asqueroso pub para verte actuar. No pensaba decírtelo hasta que no acabase el concierto… pero se ve que tú tenías cosas mejores que hacer…
-          ¿Cómo? ¿Nos has visto actuar? – preguntó incrédulo.
-          Eso y algo más.

Andy se quedó mudo y yo le dirigí una mirada con todo el odio del que fui capaz.

-          Cuando intentaba acercarme a ti te vi en la barra con esa… fulana de pelo castaño que te miraba con cara de imbécil – dije casi escupiendo las palabras.
-          No es lo que parece India.
-          Típica frase. ¿Te crees que soy gilipollas? ¿Tu juguete? ¿Algo que puedes usar y tirar cuando te plazca? ¡¿Eso soy para ti!?
-          India, yo jamás he dicho eso.
-          No hace falta que lo digas – dije – ha quedado ya muy claro.
-          Estás muy equivocada.
-          Yo creo que no.
-          Jillian es sólo una amiga que he conocido hoy.
-          ¡Ah! Ahora se llaman amigas…
-          Mira India, no pienso aguantar este ataque de celos por tu parte, tu y yo no teníamos nada, lo hemos hecho un par de veces, eres mi hermanastra, quiero conocer otras chicas, salir, divertirme…

Cada palabra que salía de su boca era un nuevo puñal que se me clavaba en lo más hondo de mi ser. Volví a coger el inhalador, sentía que me ahogaba y todo me daba vueltas.

-          Sal de mi cuarto – le dije manteniendo la compostura todo lo que pude.
-          ¿Estás bien? – preguntó algo preocupado – India tienes los labios morados – dijo abriendo los ojos desmesuradamente.
-          ¡Estoy bien imbécil! ¡Sal de mi cuarto!

Como puede, intentando disimular mi estado lo mejor que supe me levanté y le empujé fuera cerrando la puerta tras de sí. Por fin me quedé sola, estaba mareada, el inhalador no era suficiente, necesitaba pincharme corticoides pero estaban abajo en la nevera, no iba a bajar, de todas formas, tampoco hubiese podido. Me acerqué de nuevo a la cama y me desplomé sobre ella perdiendo el conocimiento.



Y aquí está por fin el esperado capítulo! A partir de esta semana los capítulos ya los subiré cada miércoles (si no pasa nada). Muchas gracias a todas por vuestros comentarios porque animan mucho a continuar. Espero impaciente capítulos nuevos pronto! Crold, acabo de ver que ayer por la noche subiste cap ^^ estoy deseando que llegue la hora de acostarme, coger la tablet y leerlo con tranquilidad! Seguro que me deja con ganas de más! Nely, acabo de dejarte un comentario en el cap, así que lo dicho, SIGUE PRONTOOOO!!!!

Besos a tod@s.

3 comentarios:

  1. Me ha encantado y se me ha hecho cortito, así que a esperar a la semana que viene >3<. Me ha dado mucha pena India, pero sobre todo Cornelia, menos mal que ha llegado Super-Purdy al rescate *-*

    Jajajaja sí, lo subí ayer después de dos semanas y bueno, a ver que te parece. Es un poco, ejem, íntimo ;)

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  2. QUÉ-E-MO-CIO-NAN-NAN-NANANANANAN-TE ¡JO!
    El capítulo estuvo fantástico. Lleno de emociones.
    Me gusta cuando surgen problemas, porque es interesante ver cómo se solucionan, jajajaja.
    Se me ha hecho muy muy muy corto D: Jopetas.
    Ya estoy deseando que llegue el miércoles para seguir leyendo ^,...,^ No podré aguantar, me moriré de la intriga. Ñañañañañañañaña...
    >___<
    Bueno, ya me despido, guapa.
    Me conformaré con este estupendo capítulo. Soy muy inconformista (?).
    Bueno, ¡nos vemos!
    BESOS <3

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  3. Hola soy nueva en tu blog y ya me lei los caps son buenisimoooos amoooo tu blog me encanta la pareja de india&andy ojala queden juntos ese andy si es malo como le va a decir eso a india :( sigueeeelaaaaa xfiiis ojala pudieras publicar caps mas seguido :( me encantaaaaa!!!!!

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