domingo, 9 de febrero de 2014

CAPÍTULO 13

Al final había conseguido convencer a Cornelia para que me dejase esperar en la esquina de casa de Farrah mientras ella iba a hablar con ella. Desde mi posición veía como mi amiga llamaba a la puerta de la casa del terror y a los pocos minutos la madre de mi enemiga le abría la puerta. Al parecer no estaba en casa, porque a los pocos segundos Cornelia volvió sobre sus pasos hasta donde yo estaba.

-          Dice que está con Sam – dijo Cornelia – y ahí sí que no pienso ir…

Las dos nos quedamos pensativas unos segundos barajando nuestras posibilidades. Empezaba a hacer frío y a oscurecer y yo comenzaba a arrepentirme de haber salido aquella tarde y que no hubiese sido fructífera. Un coche, a lo lejos de la calle, avanzaba a toda velocidad y se paró justo delante de nosotras. Era Andy.

-          Sube al coche – dijo delante de mí con una expresión poco amigable.
-          Piérdete Andy – le dije mientras que cogía a Cornelia del brazo y echábamos a andar.
-          He dicho que subas – repitió avanzando con el coche hasta nuestra altura con tono amenazador.

Cornelia me miró con cara de resignación y la odié por momentos. No tenía ganas de irme con Andy, ni de hablar con él, no siquiera de tener que escuchar las explicaciones que me tenía que dar. Sólo quería estar sola, o con cualquiera menos con él.

Mi amiga me arrastró, literalmente, hasta la puerta trasera del coche y la abrió para que entrase.

-          Si quieres puedo acercarte a casa, Conrelia – dijo Andy. Mostrándose falsamente encantador.

Durante el trayecto nos mantuvimos las dos en silencio. La mirada de Cornelia estaba perdida, supongo que pensaba en el paradero de Dann, que seguía desaparecido, dentro de unas horas ya sería oficial su desaparición ante la policía y supongo que se pondrían manos a la obra. Esperaba que no hubiese hecho ninguna locura.

Dejamos a Cornelia en casa y emprendimos en camino de vuelta en silencio. Andy apretaba el volante del coche con fuerza y tenía la mirada fija al frente con la mandíbula apretada.

-          Estoy harto de tus tonterías India – dijo al llegar al garaje dando un sonoro portazo a la puerta delantera – que sea la última vez que te largas así de casa.

Volví sobre mis pasos para ponerme enfrente de él y plantarle cara.

-          No soy de tu propiedad, ¿me oyes? Tú y yo ya no somos nada, ni siquiera quiero ser ya tu hermanastra. ¡Haré lo que me dará la gana! Olvídame.

Le di la espalda para salir del garaje pero un tiró fuerte en mi brazo izquierzo hizo que me diese la vuelta inconscientemente y mis labios chocaron, irremediablemente sobre los de Andy.

-          Eres una jodida cabezota ¿sabes? – dijo.
-          Andy para – le rogé casi en un suspiro.
-          No quiero.

Me empujó sobre el coche y comenzó a besarme con violencia. Estábamos comenzando a perder los estribos. Ya no me apetecía discutir con él, sólo quería que no parase y que siguiese. Su mano derecha comenzó a perderse por debajo de la goma de mis pantalones y en ese momento la luz del garaje se encendió.

Nos separamos el uno del otro como si nuestros cuerpos quemasen y James apareció apoyado en el marco de la puerta.

-          Eh… papá – dijo Andy aún aturdido – esto…
-          ¿Qué hacíais aquí? – preguntó con una ceja encarnada.
-          Eh… Ha sido culpa mía – me adelanté a decir – había salido esta tarde con Cornelia y Andy había venido a buscarme. Siento haber ido pero estábamos buscando a Dann.
-          Esto… - dijo James bajando la mirada – creo que los dos deberíais subir. India, ve a la cocina y Andy, espera en el salón.

James desapareció después de pronunciar estas palabras y yo casi asesiné a Andy con la mirada.

-          Por tu culpa nos han pillado – le dije con los dientes apretados zarandeándoles por los brazos – esto es culpa tuya ¡GILIPOLLAS!
-          ¡Vale ya India! – me dijo cogiéndome del brazo y acercando su rostro al mío – te recuerdo que he sido yo el que quería acabar con esto, pero tú no me has dejado.

Solté mi brazo de su agarre con brusquedad y le di la espalda para subir por las escaleras y prepararme para la que me esperaba, o eso creía yo.

India subió por delante de mí y se encerró en la cocina con Cindy.  James, por su parte, se quedó apoyado en el marco de la entrada a la cocina escuchando lo que Cindy le tenía que decir. A los pocos minutos mi hermanastra salió llorando y visiblemente afectada, pasó por mi lado y ni siquiera me miró y subió las escaleras para encerrarse en su habitación.

Miré a mi padre inquisitivo y él se acercó a mí con pesadez, arrastrando los pies. Cuando llegó a mi altura colocó su mano sobre mi hombre y me miró con resignación.

-          Sé especialmente amable con tu hermana estos días – dijo- van a ser un tanto difíciles para ella.
-          ¿Pero qué ha pasado? – pregunté expectante.
-          Su amigo Dann por fin ha aparecido – dijo – pero… no en muy buenas condiciones. La policía le ha acompañado a casa esta tarde, tenía signos de haberse caído por algún sitio, cerca del bosque, porque estaba magullado y tenía barro por todos los sitios. Creen que se ha debido a que estaba bajo los efectos de las drogas. Cindy ha hablado con la madre pero de momento no se sabe nada. Una ambulancia lo ha trasladado al hospital y pasará allí la noche mientras le hacen pruebas.

Aunque el niñato ese no me gustaba un pelo había de admitir que no esperaba que fuese capaz de llegar a ese extremo. El día del concierto le vi revoloteando con la enemiga de India y el cornudo de su novio. Seguro que ellos dos habían tenido algo que ver en todo esto. De todos modos, sería mejor no molestar a India hoy.


No me lo podía creer. Me acababan de dar una de las peores noticias de mi vida y mi única reacción había sido encerrarme en el cuarto. No sabía qué hacer, cómo actuar ante una situación así. Jamás me hubiese podido esperar eso de mi mejor amigo, será verdad eso que dicen que nunca llegas a conocer del todo a una persona, por mucho que creas conocerla, y en este caso esa norma se había cumplido.

No dejaba de llamar a Cornelia por el móvil y no me lo cogía. Estaba segura de que, tras dejarla en casa, se había ido con ese imbécil de Purdy, de no ser así ya me había llamado. Era la octava vez que la llamaba y no obtenía respuesta. Me desplomé sobre la cama. Agotada y con la cabeza dándome vueltas sin parar a mil y una cosas. No sé si fue por el cansancio o por el estrés de la situación pero me quedé dormida en cuestión de minutos.
Me desperté aturdida por un ruidito molesto que se escuchaba de fondo. Tarde unos minutos a acostumbrarme a dónde estaba. Me levanté con pesadez y, de entra la oscuridad de la habitación, vislumbre una lucecita parpadeante que acompañaba el molesto ruido. Cogí el teléfono sin ni siquiera mirar quien llamaba y respondí.

-          ¡India tía! ¿Qué pasa? – escuché la voz de Cornelia al otro lado del auricular.
-          Joder Cornelia… - le respondí pesadamente recordando todo lo sucedido horas antes – no me digas que no te has enterado de nada…
-          ¿Enterarme de qué?
-          ¿Estabas con Purdy, verdad?
-          ¡India! ¿Enterarme de qué? – volvió a preguntar con un tono de nerviosismo en su voz.
-          Dann ha aparecido… - le respondí – cuando llegué a casa mis padres estaban esperándome para contármelo. Lo ha traído la policía y ahora está en el hospital… Sospechan que iba drogado.

Se hizo el silencio al otro lado del auricular donde se encontraba a Cornelia. Las dos no saíamos que decir. El nudo en la garganta que había tenido durante la tarde había vuelto a su lugar.

-          Joder… - la escuché bufar - ¿PERO EN QUÉ COÑO ESTABA PENSANDO?
-          Creo que necesita ayuda Cornelia, mañana deberíamos ir a verle.
-          Sí, sí, desde luego. Pero espero que tenga una buena explicación para esta gilipollez.


Los hospitales me ponían la piel de gallina. No entendía cómo mis padres veían en mi una futura enfermera, médico o cirujana. Estaban de coña si creían que iba a pasarme el resto de mi vida deambulando por tétricos pasillos plagados de gente enferma o moribunda. Solo de pensarlo se me revolvía el estómago.

Cornelia y yo fuimos hasta la recepción y preguntamos por la habitación de Dann Anderson, la chica de detrás del mostrador nos indicó que se encontraba ingresado en la planta de medicina interna y para allá que nos fuimos. Al llegar, los padres de Dann estaban allí con él, nada más vernos aparecer salieron para dejarnos un poco de intimidad con él.

Cuando ví a mi amigo postrado en aquella cama de hospital se me encogió el estómago. Cornelia y yo nos quedamos mirándonos y con la mirada nos lo dijimos todo. Estaba demacrado, como si hiciese años que no dormía, debajo de sus ojos tenía unas ojeras oscuras que le oscurecían la mirada, parecía cansado y agotado.

-          Dann… ¿cómo te encuentras? – mi amiga fue la primera en dirijirse a él
-          Nos has tenido muy preocupadas… - acerté a decir.

Pero él seguía sin mirarnos, con la mirada perdida a algo invisible que sucedía al otro lado de la ventana de la habitación. Estuvimos intentando hablar con él durante un largo rato, pero nada, Dann no nos contestaba y parecía que incluso nos ignoraba. A la media hora de estar sentadas en aquella habitación decidimos volver a casa, sería mejor hablar con él otro día.

A la salida del cuarto nos volvimos a cruzar con los padres de Dann, pero esta vez, mientras el padre de Dann hablaba con Cornelia de lo que me pareció ser una totneria, su madre se acercó a mí con aire confidencial.

-          India, he estado rebuscando entre las cosas de Dann, sé que no debería pero… esto nos ha superado a todos… y necesitaba saber por qué mi hijo haría algo así.
Dayla me tendió dos sobres cerrados en los que estaba escrito mi nombre. Los cogí y los miré extrañada. No entendía lo que quería decirme.

-          He encontrado esto la su habitación, creí que deberías ser tú quien los leyese ya que tienen escrito tu nombre, espero que esto ayude a esclarecer un poco toda esta locura.

Me guardé los sobres en el bolso y Dayla se acercó distraída a su marido. Nos despedimos de ellos y abandonamos, por fin, el hospital.



Perdón por tardar tanto en actualizar capítulo, pero estoy teniendo unos días muy ajetreados y apenas tengo tiempo para escribir. Sé que el capítulo es algo corto, pero si no hacía más largo iba a tardar más en subir, así que de este modo puede que suba más a menudo :). A todas las que me tenéis enganchadas con vuestras historias espero que no tardéis mucho en subir!!!!

3 comentarios:

  1. AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHH. ¿A que Dann está coladito por India? ¿A que sí? Y Andy es un jodido imbécil, tengo ganas de estamparle la cara contra una pared, lo siento.

    A mí hoy no me ha parecido corto, quizás mañana sí jajaja. Bueno, hermosa mía, me ha encantado y espero por el siguiente. <3

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  2. :O Andy es un tonto el papa de Andy ya los descubrió o bueno eso creo yo.. xq Dann habrá actuado así con Cornelia e India no entiendo..!!! Deseo q Andy e India no se separen ojala queden juntos!!!! Pasate x mi blog es nuevo es sobre lobos http://darknesslight-fanfic.blogspot.com/ espero el próximo con ansias...!!!

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  3. Woooow. Eso de las cartas me recuerda a un libro que me leí. Se llamaba Maldita Adolescente, jajajaja.

    Me encantó el capitulo y, como siempre, ya estoy esperando el siguiente.

    A mi me pasa igual con eso de subir los capítulos, estoy con los exámenes liada hasta arriba y me es imposible escribir algo que sirva y que sea lo suficientemente extenso para ser llamado Capítulo.

    Quiero saber qué más va a pasar con el tema India-Andy, esta muuuuuy interesantosososososo.

    ¡Nos vemos!
    BESOS <3

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